Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

RTVE vende los estudios Buñuel y pide un crédito extra al Gobierno

La corporación necesita 133 millones para terminar el año

José Antonio Sánchez.
José Antonio Sánchez.

Los históricos estudios Buñuel donde se rodaron superproducciones cinematográficas como La caída del Imperio Romano dejarán de ser propiedad de RTVE. La corporación ha decidido vender el edificio para enjugar así su delicada situación financiera, que este año prevé unas pérdidas de 133 millones de euros. El Consejo de Administración de RTVE, en la reunión celebrada ayer, decidió desprenderse de un inmueble que ha sido escenario de programas como el famoso concurso Un, dos, tres o el innovador formato de entrevistas políticas Tengo una pregunta para usted.

De las ocho ofertas presentadas, RTVE se ha decantado por la de la promotora Pryconsa, que asciende a 35,2 millones de euros y conlleva el pago el pago al contado y la posibilidad de seguir ocupando los platós durante un año sin coste para la corporación. La demolición de varios estudios afectados de amianto en Prado del Rey ha obligado a TVE a trasladar la producción de algunos de sus programas a Buñuel. Desde allí se han realizado, por ejemplo, los debates de las últimas elecciones europeas, entre ellos el cara a cara entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano.

La venta de los estudios Buñuel formaba parte del plan de reestructuración inmobiliaria diseñado en 2007 por el entonces presidente de RTVE, Luis Fernández. Además de este edificio también contemplaba la venta de las dos principales sedes de la corporación: Prado del Rey —donde se ubican varios estudios de televisión así como RNE— y Torrespaña —el centro de producción y emisión de los servicios informativos—. Este plan, que incluía la construcción de una nueva sede, naufragó como consecuencia de la burbuja inmobiliaria y el desplome de los precios del mercado.

Los ingresos procedentes de la venta de Buñuel son serán suficientes para conseguir el equilibrio presupuestario. El Plan de Sostenibilidad y Mejora de la Eficiencia (que se prolongará durante 2015 y 2016) prevé un ahorro de 20 millones en gastos generales y un recorte de cuatro millones en el área de personal. También aspira a incrementar un 10% los ingresos propios. Con todos los ajustes efectuados hasta ahora, la corporación calcula que las pérdidas de este año serán de 100,8 millones. Teniendo en cuenta que además tiene que hacer frente al coste de los Juegos Olímpicos de Invierno el déficit del ejercicio será de 133 millones.

Para evitar cerrar en números rojos nuevamente (en los últimos años se han sumado 226 millones de pérdidas), RTVE anunció ayer que va a solicitar al Ministerio de Hacienda “una mayor compensación por servicio público que permita neutralizar dicho déficit”. Precisamente la negativa del Gobierno a otorgar un crédito presupuestario extraordinario a RTVE provocó la dimisión en septiembre de su anterior responsable, Leopoldo González-Echenique.

Otro de los instrumentos de ahorro es la reducción, en un 20%, del organigrama directivo. El presidente de la corporación, José Antonio Sánchez, ha comenzado a perfilar su equipo de confianza con la designación del abogado del Estado Javier Lamana —que ya estuvo al frente de la asesoría jurídica entre 2000 y 2004— como secretario general. El coordinador de Presidencia y Comunicación del PP en Cataluña, Eladio Jareño, es el nuevo director del centro de producción en Cataluña, en sustitución de Ana María Bordas, que pasa a ser directora de La 2.

En este baile de cargos ha sido destituido el responsable de Medios Interactivos, Ricardo Villa, uno de los pocos directivos nombrados en la etapa de Luis Fernández. Villa ha modernizado RTVE.es con el lanzamiento de la televisión a la carta y la posibilidad de acceder a través de Internet a centenares de series de ficción y miles de documentales del archivo de TVE. Esta web ofreció los primeros JJ OO multipantalla, el Botón Rojo para las televisiones inteligentes y +TVE, una aplicación pionera de segunda pantalla.

El consejo ha aplazado a una próxima reunión la decisión definitiva sobre el cierre de la onda corta de RNE, cuyas señales se pueden captar en lugares remotos del planeta.