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El proyecto de los empresarios sobre la creación de empleo recibe críticas

Expertos, políticos y patronos analizan las medidas propuestas por el CEC

César Alierta, presidente de Telefónica. Ampliar foto
César Alierta, presidente de Telefónica. EFE

Partidos políticos, expertos y empresarios han analizado el informe España 2018 que el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), que agrupa a las 18 mayores empresas españolas, hizo público el lunes. Se trata de un plan de choque con medidas de carácter económico e institucional que pretende la creación de 2,3 millones de empleos hasta 2018, y la reducción de la tasa de paro por debajo incluso del 11%. Sólo el PP ha calificado de “loables” las propuestas de los empresarios, si bien ha evitado valorar los detalles del plan. La oposición en bloque, sin embargo, ha rechazado los planes del CEC bajo el argumento “del mal reparto del esfuerzo frente a la crisis”, en palabras del portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando. Tampoco ha generado entusiasmo entre los expertos entrevistados por EL PAÍS. Según estos, el planteamiento empresarial para la creación de empleo se centra en reformas y ofertas pero se olvida de la falta de demanda.

Entre las medidas que los empresarios plantean al Gobierno, que son a la vez un guiño ante la inquietud social por la corrupción, está el combate eficaz contra la economía sumergida, mediante el aumento del número de inspectores laborales, y la incentivación fiscal de los contratos formales.

Los empresarios defienden también un ajuste fiscal adicional de 30.000 millones de euros, además de la mejora de las cuentas públicas para luchar contra el fraude fiscal. El informe del CEC apuesta por aumentar el tamaño de las empresas y su productividad; por la internacionalización; la mejora del nivel educativo, con mayores recursos y cualificación espcializada; acelerar la economía del conocimiento y una política energética sostenible. Finalmente, los empresarios se marcan como objetivo reducir la deuda por debajo del 90% del PIB.

Estas medidas han sido aplaudidas por el congreso de la Empresa Familiar que se clausuró este martes en Alicante, aunque los resultados de una encuesta realizada entre 500 empresarios asistentes a dicho congreso manifiestan cierta incredulidad con las previsiones de creación de más de dos millones de empleos.

PARTIDOS | Solo el PP ve "loable" la medida

El PP es el único gran partido que ve “loable” la propuesta de los grandes empresarios para reducir la tasa de paro al 11% en 2018 a través de una reforma institucional. No obstante, la formación evitó  valorar los detalles del plan de choque avanzado por el Consejo Empresarial para la Competitividad, y el portavoz económico de los populares, Vicente Martínez Pujalte, recordó que, “si el empleo no lo crean los poderes públicos”, es al Gobierno a quien corresponde buscar las condiciones.

La oposición en bloque rechazó la propuesta. El PSOE criticó a los empresarios por defender un “mal reparto del esfuerzo frente a la crisis”. “Las grandes empresas nos vuelven a decir que los que más esfuerzo tienen que hacer para salir de la crisis son los que ya llevan todos estos años haciendo mucho esfuerzo”, opinó el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando. El Grupo de la Izquierda Plural recuerda que estas recetas suponen nuevos recortes e insta a los empresarios a “apostar por la competitividad en lugar de precarizar más las condiciones de trabajo”, en palabras de Joan Coscubiela. El diputado de UPyD Carlos Martínez-Gorriarán les pidió que hagan “menos capitalismo de amiguetes”.

Podemos considera que los empresarios “no están legitimados moralmente para plantear” esta propuesta. “Lo que vemos es que no se sabe de dónde van a salir los empleos y que el sector público se reducirá”, razona Alberto Montero, profesor de la Universidad de Málaga y economista de la formación. 

EXPERTOS | La falta de demanda obstaculiza el plan

“Si yo tuviera una lámpara mágica, y solo pudiera pedir un deseo, lo tengo claro: más demanda”. Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales llama así la atención sobre la principal dificultad que enfrenta el plan del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) para acelerar la creación de empleo.

Porque las propuestas para bajar la tasa de paro del 23% al 10,6% en cuatro años se concentran en reformas, en la oferta. “Son medidas que mejoran el potencial de crecimiento a medio y largo plazo, pero el problema ahora no es que falte capacidad productiva, sino que no se utiliza por falta de demanda”, insiste Ángel Laborda, director del gabinete económico de la Fundación de Cajas de Ahorros.

El Consejo de Competitividad apuesta por elevar el gasto público en educación, duplicar el presupuesto de las políticas activas de empleo, o reforzar la plantilla de inspectores laborales y fiscales. Y la referencia a otra posible reforma laboral, poco explícita, está ahora ligada a otras que fortalezcan la probabilidad de que se va a encontrar empleo (la llamada flexiseguridad).

Pero Carlos Martín, del gabinete técnico de CC OO, no cree que la clave en la reducción del paro esté en aflorar empleo sumergido —800.000 puestos de trabajo adicionales, según el plan—. “Es lo que nos dice el desplome de sectores donde se concentraba este tipo de trabajo, como en la construcción, y también que la diferencia entre afiliaciones a la Seguridad Social y empleo declarado en la EPA es ahora mucho menor”.

EMPRESARIOS | "Más voluntarista que realista”

“Lo compro. Sí se puede”. Un destacado empresario asistente al XVII Congreso de la Empresa Familiar que se clausuró este martes en Alicante se expresó de esta forma tan directa sobre el informe España 2018, elaborado por el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC). Sin embargo, la mayor parte de los empresarios familiares consultados muestra su incredulidad con las previsiones de creación de dos millones de empleos y resalta que el informe es “más voluntarista que realista”. Así se desprende de la encuesta realizada entre 500 asistentes al congreso.

No obstante, todos los empresarios entrevistados están conformes con el aumento del tamaño de las empresas y su productividad, la internacionalización y la mejora del nivel educativo y la economía del conocimiento, así como aflorar la economía sumergida.

La mayoría de los encuestados estiman que el proceso de recuperación de la economía española será moderado con una limitada creación neta de empleo (un 76% de los encuestados frente al 59% de los que pensaban esto en 2013) y solo el 1% cree que será rápida y con una intensa creación neta de empleo, un dato que empeora el del año pasado, que llegaba al 7%. Un 23% de estos empresarios opina que será frágil sin creación neta de empleo (frente al 34% de 2013).

Y mientras conceden un rotundo suspenso (1,08 sobre 9) a la situación política, los empresarios familiares casi dan el aprobado (4,26 sobre 9) a la situación económica actual. Esta calificación mejora levemente la del año pasado por estas mismas fechas (3,89), aunque supone la confirmación del sentimiento de recuperación ya experimentado entonces después de varios años de crisis en los que la valoración no ha superado nunca el tres desde su instauración en 2008.

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