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La policía vigila a cuatro islamistas que entraron por Ceuta y Melilla

Los yihadistas se colaron aprovechando las avalanchas de inmigrantes

Un miembro de las fuerzas auxiliares marroquíes blande una porra ante los porteadores que esperan acceder a Melilla.
Un miembro de las fuerzas auxiliares marroquíes blande una porra ante los porteadores que esperan acceder a Melilla.

La policía tiene sometidos a constante vigilancia a cuatro presuntos islamistas que han entrado recientemente en España camuflados entre las frecuentes avalanchas de inmigrantes irregulares marroquíes, argelinos y sirios que se producen en los controles fronterizos o en los vallados de Ceuta y Melilla, según fuentes de la investigación. “Lo que era una simple posibilidad, está resultando una realidad”, agregan. Los cuatro sospechosos, extremistas islámicos, aprovecharon el cruce masivo de inmigrantes irregulares a Ceuta y Melilla para llegar hasta los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) que hay en ambas ciudades.

En el cuarteto sospechoso hay individuos con diversos grados de implicación en el yihadismo. Hay alguno que es solo simpatizante, otros que se están dedicando a realizar captación de adeptos dispuestos a enrolarse en las filas del Estado Islámico (EI) o alguna franquicia de Al Qaeda y hay “evidencias” de que otro es miembro de una de estas organizaciones terroristas. Este último está intentando crear células de apoyo, conseguir financiación para su causa e incluso montar la infraestructura adecuada para cometer atentados.

Sin duda, quien más preocupa a la policía es el islamista presuntamente miembro de una organización terrorista. Pero no menos inquietud causa otro islamista radical que ha sido visto contactando con salafistas residentes en Ceuta y Melilla.

Pasaportes marroquíes de alquiler para sirios

El colectivo de sirios que, mezclado con la inmigración ilegal, ha ido apareciendo progresivamente en las ciudades de Ceuta y Melilla para solicitar asilo o refugio es motivo de preocupación para la policía. Sobre todo por la posibilidad de que entre ellos se cuelen yihadistas. En Siria hay un conflicto bélico entre el Ejército de Bachar el Asad y los opositores, entre los que hay grupos terroristas como Jabhat al Nusra (rama de Al Qaeda en Siria) y el Estado Islámico (EI). La intención de la mayoría de los sirios que consiguen superar la frontera con Ceuta o Melilla no es quedarse en España, sino atravesar la Península y dirigirse hacia el centro de Europa. Ello es debido a que muchos tienen en países europeos algún familiar o amigo que les ayude y, además, porque existen otros como Francia que en el pasado tuvo cierta relación e influencia sobre Líbano y Siria.

Los sirios suelen utilizan los servicios de grupos organizados que les ayudan a llegar en avión desde Libia a Marruecos. Cuando llegan a las fronteras de Ceuta o Melilla hay muchos que son apoyados por redes locales para franquear los controles, según fuentes policiales.

El método más frecuente entre los sirios para entrar irregularmente en España es el uso de documentación alquilada a un marroquí. Aprovechando la similitud de rasgos físicos, los sirios cruzan fácilmente los filtros policiales. Una vez en Ceuta o Melilla, un miembro de la red de red de pasadores les retira le pasaporte y lo devuelve a Marruecos.

Los sirios y otros inmigrantes árabes también recurren a otras artimañas como comprar pasaportes falsos (por los que pagan entre 2.000 y 6.000 euros), la ocultación en el interior de vehículos e incluso el método de atravesar la frontera mediante el sistema de avalancha.

A las autoridades españolas les resulta casi imposible devolver a un sirio a su país, teniendo en cuenta su situación bélica. Por eso, la policía está especialmente inquieta por la posibilidad de que haya yihadistas que puedan infiltrarse entre personas de esta nacionalidad llegadas a España.

Las pesquisas policiales están resultando complicadas porque alguno de los vigilados practica la taqiyya, una práctica que consiste en no seguir externamente los ritos propios del islam para tratar de confundirse con los infieles, evitando así ser detectado por los servicios de seguridad del Estado. Para los islamistas, sobre todo los chiíes, este ardid está permitido cuando temen por su vida o la de sus familiares o para preservar su fe cuando consideran que está siendo atacada.

Los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla son atravesados diariamente por miles de marroquíes y argelinos, así como por sirios que huyen de la guerra civil desatada en su país en marzo de 2011 contra el régimen del presidente Bachar el Asad.

Los islamistas que logran penetrar en España a través de Ceuta y Melilla no solo constituyen un peligro para España, “sino para toda Europa”, explica un experto antiterrorista. Y lo razona así: “Saben que, tras ser alojados en los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes, serán trasladados, tarde o temprano, a centros de acogida de la Península por la saturación que suele producirse cuando hay saltos masivos de las vallas protagonizados por subsaharianos. Una vez que están aquí, ya serán libres para circular por España o el país europeo que deseen. Ahí radica el verdadero peligro”.

La mayoría de los yihadistas reclutados en Ceuta y Melilla, así como en Marruecos, está combatiendo o trabajando para el Estado Islámico. Los expertos del Cuerpo Nacional de Policía consideran que los éxitos militares de esta organización terrorista, encabezada por Abu Bakr al-Baghdadi, constituyen un banderín de enganche irrefrenable.

El Estado Islámico y Al Qaeda son las dos grandes organizaciones islamistas que aspiran a liderar la yihad mundial. La pugna entre ellas multiplica el riesgo para los países occidentales. Un experto policial español recalca: “Ambas organizaciones están tratando de realizar lo antes posible un gran atentado en occidente para atribuirse un éxito que le ponga por delante en la carrera por lograr el liderazgo de la yihad mundial y atraer con ello hacia sus filas al mayor número de combatientes y militantes”.

Ante el temor a la infiltración de yihadistas a través de los vallados o los pasos fronterizos hispano-marroquíes, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil han redoblado los controles. En septiembre había registrados en el CETI de Ceuta más de 700 inmigrantes de los que más de 150 fueron traslados a la Península. En esas fechas había 1.200 extranjeros en el CETI de Melilla y unos 450 fueron llevados a la Península para dejar hueco a otros recién llegados.

El proceso de radicalización

  • El proceso de radicalización de los yihadistas españoles es cada vez más rápido. “Conocemos casos de algún yihadista que en solo un año ha pasado de ser ateo a convertirse en un furibundo islamista”, afirma un experto policial.
  • Muchos de quienes se enganchan al yihadismo lo hacen en solitario, mediante un proceso de autoadiestramiento a través de Internet y las redes sociales.
  • Más de medio centenar de españoles se han enrolado en las filas de quienes combaten en Siria, según el Ministerio del Interior.
  • Uno los principales temores de Interior es el surgimiento de lobos solitarios, así como el retorno de excombatientes en Siria u otros escenarios de conflictos.