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La Moncloa defiende la retirada por ser la decisión “que menos divide a la sociedad”

La Moncloa sobre la retirada de ley: se ha adoptado la decisión "que menos divide a la sociedad"

El presidente busca cerrar acuerdos económicos con el gigante asiático

La convocatoria del referéndum soberanista también podría tocarle en Pekín

El presidente Mariano Rajoy.
El presidente Mariano Rajoy. REUTERS

Después de casi 15 horas de viaje, el presidente del Gobierno ha llegado a Shanghai a las 12.30, hora española, agotado y sin ninguna gana de hablar de la primera crisis importante de su Ejecutivo. Ni siquiera quiso atender un momento a la prensa para agradecer los servicios prestados a su exministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Rajoy pretende dejar atrás cuanto antes la crisis y centrarse en un viaje de claro contenido económico. Sin embargo fuentes del Gobierno que acompañaban al presidente sí señalan que en el entorno de Rajoy se vive esta situación con "tranquilidad". "Se ha hecho el cambio de la mejor manera posible, de forma inmediata y se ha despejado cualquier incertidumbre", explican estas fuentes al referirse al relevo de Gallardón. También reivindican la retirada de la ley del aborto porque dividía a la sociedad. "Estamos convencidos de que se ha adoptado la mejor decisión, la que menos divide a la sociedad. Ahora toca rematar con las iniciativas que anunció ayer Rajoy que suponen un claro apoyo a la familia y que suscitan un gran acuerdo", explican estas fuentes.

El viaje a China es ya el más accidentado de los muchos que ha realizado Mariano Rajoy en sus casi tres años de Gobierno. Primero fue varias veces retrasado durante más de un año por motivos políticos. Con todo listo y cerrado en 2013, las autoridades chinas exigieron antes de la visita la retirada de todos los cargos en la Audiencia Nacional contra la anterior cúpula del Gobierno chino por presunto genocidio en el Tíbet. Ahora, después de que Rajoy cambiara la legislación sobre justicia universal para satisfacer a los chinos —el proceso fue archivado— el presidente español es ya bien recibido en Pekín y Shanghái, donde aterriza hoy a las 12.00, hora española, y será atendido con todos los honores por el presidente y el primer ministro. Es un viaje que La Moncloa considera clave desde el punto de vista económico, porque China, la segunda economía del mundo, es un gran inversor en España en momentos de crisis, cuando otros capitales huían.

El presidente viaja acompañado de la cúpula de la patronal española y confía en cerrar importantes acuerdos económicos en sus cuatro días de visita. Pero cuando todo parecía ir sobre ruedas, el viaje queda distorsionado por la tormenta organizada en España con la dimisión de Alberto Ruiz Gallardón tras el anuncio de Rajoy de que retirará la ley del aborto.

Por si fuera poco, Rajoy verá desde China con toda probabilidad como Artur Mas convoca el referéndum soberanista que el presidente ha decidido recurrir al Tribunal Constitucional. El presidente volverá a Madrid el sábado y estaría listo para presidir un Consejo de Ministros extraordinario el domingo si hiciera falta, aunque también podría hacerlo en su ausencia la vicepresidenta. La agenda española marca, pues, el inicio de un viaje que Rajoy, consciente de su valor, ha hecho de todo para cerrar, incluido ese polémico cambio legislativo.

Rajoy arranca su agenda oficial el jueves con un encuentro empresarial en Shanghái dominado por las empresas chinas con intereses en España. El Ejecutivo ya reformó la normativa para que ciudadanos chinos puedan obtener la nacionalidad española y por tanto un pasaporte de la Unión Europea si compran en España una casa por un valor superior a 300.000 euros. La demanda está siendo muy importante, hasta el punto de que los particulares y sobre todo los grandes fondos chinos están ayudando a reactivar el mercado inmobiliario, según el Gobierno.

Rajoy también tendrá una reunión en Pekín con las empresas españolas instaladas en China. El Ejecutivo está especialmente interesado en el turismo, ya que los viajes de chinos a España están aumentando y el potencial de crecimiento en enorme. En 2013 250.000 chinos visitaron España.

La relación comercial entre los dos países ronda los 21.000 millones de euros, aunque está aún muy desequilibrada en beneficio de China: España compra cuatro veces más de lo que vende. De hecho, en los primeros cuatro meses del año sus exportaciones al país asiático cayeron un 0,9 por ciento. Durante una visita oficial a China el pasado julio, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, subrayaba que “hay que seguir haciendo un esfuerzo por aumentar las posiciones comerciales aquí”, pues “España tiene capacidad de exportar mucho más”. El sector agroalimentario es una de las áreas de posible expansión.

Aunque no es habitual que los presidentes españoles hagan ningún comentario sobre los derechos humanos cuando visitan China, un país al que España ha respaldado casi siempre en sus disputas dentro de la Unión Europea —por ejemplo con el embargo de la venta de armas— Rajoy llega en un momento especialmente delicado por las protestas de los jóvenes en Hong Kong que reclaman elecciones libres y la condena a cadena perpetua de un intelectual moderado de la etnia uigur, Ilham Toti, acusado de "separatismo". El presidente chino, el todopoderoso Xi Jinping, ha promovido cambios importantes y ha lanzado una ofensiva contra la corrupción, pero también ha intensificado el control y la represión de cualquier movimiento crítico con el régimen, como denuncian sistemáticamente las organizaciones de derechos humanos.