El ministro del Interior viaja a Marruecos para resolver la crisis de las pateras

El Gobierno español agradece "la rápida respuesta de Marruecos" tras la oleada de la primera quincena de agosto

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha realizado un viaje de urgencia hoy a Tetuán, donde se ha reunido con su homólogo marroquí, Mohamed Hassad, para retomar la colaboración en la lucha contra la inmigración ilegal tras la crisis de la primera quincena de agosto en que llegaron a España 1.429 personas a bordo de lanchas de Salvamento Marítimo que rescataron a 113 embarcaciones de juguete en mitad del Estrecho. Aquella fue la mayor oleada de pateras que se recuerda en las costas de Cádiz.

"El ministro del Interior ha agradecido  los esfuerzos desplegados por las autoridades marroquíes en materia de lucha contra la inmigración irregular y ha destacado la rapidez y la capacidad de respuesta mostrada por las autoridades competentes de Marruecos, tras los intentos de entrada de la inmigración clandestina, que tuvieron lugar el 11 y 12 de agosto de 2014 [cuando llegaron a las costas de Cádiz un millar de inmigrantes rescatados en casi 100 lanchas de juguete], así como la eficacia de los mecanismos de coordinación y de comunicación entre los ministros marroquíes y españoles, que han permitido detener rápidamente este flujo", señala el Gobierno en un comunicado público.

 La misma nota de prensa destaca que  "ambos ministros han reiterado su compromiso para que la lucha contra la inmigración irregular se haga en un marco de respeto absoluto a los derechos humanos y de la dignidad de las personas". Y señala que ambos dirigentes"han recordado la importancia de la iniciativa de Su Majestad el Rey Mohammed VI, con el fin de establecer la nueva política migratoria marroquí en una visión humanista". El Gobierno español da así por cerrada la crisis durante la que evitó exhibir ningún atisbo de crítica hacia las autoridades marroquíes.

Ambos países muestran en público una "sintonía total" a la hora de afrontar el conflicto migratorio tanto en aguas del Estrecho como en las vallas de Ceuta y Melilla. Hasta el punto de que el Gobierno español ha evitado criticar la falta de vigilancia en las playas de Tánger durante la primera semana de agosto cuando se produjo el mayor aluvión de pateras que se recuerda en la costa de Cádiz.

En solo 48 horas -las que pasaron entre el martes 12 y el miércoles 13 de agosto- un millar de inmigrantes subsaharianos salieron a bordo de barcas hinchables sin que las fuerzas de seguridad marroquíes -ni la gendarmería en las playas ni las fragatas en alta mar- opusieran resistencia. El ministro del Interior marroquí, Mohamed Hassad,  admitió el pasado 14 de agosto "disfunciones en el dispositivo" y garantizó que iban a ser corregidas "muy rápido". Un día después,  las patrulleras marroquíes volvieron a surcar el Estrecho y los agentes de la gendarmería retomaron la vigilancia en los arenales, con lo que se frenó en seco la salida de pateras.

Ambos ministros han escenificado además el compromiso de los dos países en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

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