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Rajoy no adelantará las elecciones y confía en recobrar el apoyo perdido

“No sé que ocurrirá, pero Mas dijo que no hará nada opuesto a la ley”, dice el presidente

Rajoy, durante la rueda de prensa en La Moncloa.

No será la política, sino la economía, la que pueda ayudar al Gobierno a recuperar parte del crédito electoral perdido. Esa es la expectativa que albergan la presidencia del Ejecutivo, la dirección del PP y los cargos autonómicos y municipales. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, necesita por eso todo el tiempo que la legislatura le da, por lo que, salvo razones de fuerza mayor, su intención es agotarla y convocar elecciones a finales de 2015. El presidente del Gobierno aseguró ayer que no iba a adelantar las elecciones y, además, no piensa hacer cambios en su Gobierno. Durante casi 90 minutos, compareció para, además de hacer un balance muy optimista de su gestión económica, transmitir “confianza” y “certidumbre”. La recuperación económica llevará a la electoral, piensa el Gobierno.

Rajoy no dejó traslucir inquietud, aunque en medios gubernamentales se reconoce la preocupación por los acontecimientos que puedan producirse tras la negativa del Ejecutivo para prohibir, con todas las armas legales, la consulta soberanista que los nacionalistas catalanes quieren convocar para el próximo 9 de noviembre. En esta materia sí hay acuerdo con el PSOE, lo que tranquiliza al Gobierno. No hay por parte de la oposición acuerdo, sin embargo, en casi todo lo demás. El optimismo gubernamental no es compartido por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que lo criticó sin ambages al no ver razón alguna que lo sustente.

La semana del presidente empezó con una entrevista con recien elegido secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Al día siguiente se reunió con los jefes de los sindicatos mayoritarios, Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CC OO), para culminar el miércoles con un encuentro con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas.

Lo hablado con Sánchez le permite concluir que con el PSOE las cosas están igual que con el anterior líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, respecto al conflicto territorial con Cataluña. Gobierno y socialistas están juntos en el rechazo a un referéndum independentista. Eso le permite a Rajoy afirmar que “la unidad de España no está en peligro”, como ayer proclamó. Quiso mantener la corrección con la que se desarrolló su entrevista con Artur Mas. “No sé que ocurrirá, pero el señor Mas ha dicho que no va a hacer nada contrario a la ley”. Esa fue su respuesta de Rajoy cuando le pidieron su opinión sobre si cree que habrá consulta soberanista el 9 de noviembre.

Cataluña: "Sé lo que tengo que hacer y eso da mucha fuerza interior"

A pesar de esta declaración, el presidente del Gobierno sabe perfectamente que cuando Artur Mas dice que hará una consulta legal se refiere a la legalidad que él confiere a la ley de consultas que el Parlamento autonómico aprobará en septiembre y con la que convocará el referéndum. Es posible que una vez convocado, y que el Gobierno lo impugne ante el Tribunal Constitucional, el presidente catalán acate la sentencia y no siga adelante, pero nada está escrito ni garantizado. Esa incertidumbre pesa sobre el Gobierno, aunque ayer no era el día en el que Mariano Rajoy quería dejar en el ambiente malos presagios.

“En España hay salud institucional y lo bueno es que haya certidumbres y seguridad, y todo lo que genere incertidumbre no es bueno para España”. Esta apreciación la hizo ayer y se la hizo al presidente de la Generalitat en privado el pasado miércoles. “España ha ganado confianza, y con la seguridad no se puede jugar”. Ante la sociedad ayer y el miércoles solo para Mas, el jefe del Ejecutivo ofreció a la Generalitat catalana “ley y diálogo”, las dos cosas.

No hay nada de que hablar sobre la consulta soberanista, porque es “ilegal”, pero sí de otros asuntos que interesan a Cataluña. Por eso Rajoy va a estudiar las 23 propuestas que le planteó el presidente de la Generalitat en un documento. “Tengo la tranquilidad de que sé lo tengo que hacer, y eso da mucha fuerza interior”. Esta frase del presidente del Gobierno revela muy a las claras cual es su determinación respecto a que se cumpla la ley, aunque no quiere romper la baraja con las autoridades autonómicas. Y en esto también tiene el apoyo del PSOE.

"No es bueno para España todo lo que genere incertidumbre"

La discrepancia con el primer partido de la oposición se manifiesta en la negativa inicial del Gobierno a estudiar cualquier propuesta de buscar una vía que diera satisfacción dentro de España al deseo de un mayor reconocimiento de su propia identidad que anida en buena parte de la sociedad catalana.

Una reforma de la Constitución para avanzar en una estructura federal es la propuesta de los socialistas, tanto del PSOE como del PSC. La sorpresa la dio este viernes el presidente cuando se preguntó en alto: ¿Qué es lo que se quiere hacer? “Nadie me ha planteado nada ni me ha explicado qué es la tercera vía”. Este supuesto desconocimiento no se corresponde con las veces que el anterior líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha hablado al presidente de la reforma constitucional para avanzar en el federalismo. Lo mismo le planteó el lunes pasado el nuevo secretario general, Pedro Sánchez. Quizá no tenga los detalles porque el planteamiento del PSOE es que la mayoría parlamentaria del PP permita que se cree una subcomisión de trabajo, dentro de la Comisión Constitucional del Congreso, para hacer una revisión a fondo del modelo autonómico. La respuesta del PP es que no hay consenso para abordar esa reforma, en tanto que el PSOE argumenta que no se tire tan pronto la toalla, sino que antes se abra la discusión y se vea si puede haber acuerdos.

El presidente del Gobierno no quiere abrir ese debate. Opina que todo lo que perturbe políticamente va en contra del crecimiento económico en España y de la confianza que el país necesita. Y, en su opinión, produce perturbación la confesión del expresidente catalán Jordi Pujol de haber ocultado una gran fortuna durante tres décadas en el extranjero. Rajoy expresó ayer con ostensible contención el juicio que le merece: “Es una noticia que ha provocado un fuerte impacto”, señaló como primera aproximación. “Es un asunto complicado...” El presidente se resistía a hacer un juicio más claro. “Es una persona que no ha dejado indiferente a nadie, y sólo puedo decir que las instituciones hacen su trabajo y que los políticos tenemos que intentar que estas cosas no se vuelvan a producir nunca más”.

No podrá decirse que el presidente del Gobierno ha echado leña al fuego en el asunto Pujol, aunque su respuesta es coherente con el nulo interés en responder a cuestiones sobre los casos de presunta corrupción que se han producido en el PP, con varios de sus miembros relevantes ingresados en la cárcel: para empezar, su extesorero Luis Bárcenas.

La preocupación por el caso Pujol no solo afecta a CiU; también al Gobierno, por sus consecuencias electorales. Se preguntan en el Ejecutivo si ese escándalo hundirá a CiU y beneficiará a ERC. No fue este un asunto ajeno a la conversación entre Rajoy y Mas, aunque de la misma el presidente dedujo que CiU haría lo imposible por poner un cortafuegos para preservar a la coalición nacionalista del incendio provocado por el fundador del partido.

En el resto de España la economía seguirá siendo el asunto esencial para el Gobierno, con el objetivo de recuperar el crédito electoral. “Hemos perdido muchos apoyos”, reconoció el presidente tras el test de las elecciones europeas del 25 de mayo. “Lo tengo muy en cuenta, pero vamos a hacer el esfuerzo de recuperar la confianza”. Él se va a implicar, aseguró. Entre sus proyectos pendientes está la ley del aborto. “Se está buscando el máximo consenso”, zanjó. El ministro de Justicia ha asegurado que antes del 21 de septiembre habrá ley.

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