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ANÁLISIS

Lejos de 1978, todo matices y reservas

Los grupos del ‘sí’ ponen condiciones a la Monarquía; para los del ‘no’ solo cabe un referéndum

La inmensa mayoría de los representantes de los ciudadanos en las Cortes ha avalado la abdicación del rey Juan Carlos, ayer en el Congreso y el próximo martes en el Senado. El bipartidismo de PP y PSOE ha funcionado, reforzado con UPyD, y los diputados de UPN y Foro Asturias.

El mecanismo de la sucesión está en marcha. La invocación de la legalidad que nació con la Constitución de 1978 fue constante en los 299 diputados que votaron sí. Sin embargo desde el principio hasta el fin del debate, que duró tres horas y media, quedó claro que el espíritu de 1978 está lejano en el viejo palacio donde se firmó y avaló la Carta Magna.

Todo fueron matices y muchas las reservas; el sí por obligación y poco por devoción. Acaso con la diferencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que glosó la estabilidad de la que ha gozado España durante los 39 años de reinado de don Juan Carlos, tanto con gobiernos socialistas como populares.

La expectación estaba en escuchar al líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. No defraudó ni a la Monarquía, ni a las instituciones ni a los suyos. Monarquía sí, pero mientras sea compatible con la democracia y con el ejercicio de las libertades. Esta es la condición del PSOE para mantener el abrazo a la monarquía constitucional y Juan Carlos de Borbón lo ha cumplido. Ahora le toca al príncipe Felipe.

La compatibilidad de la Monarquía con el PSOE tiene su sustento en los actuales dirigentes socialistas, tanto federales como regionales, pero el liderazgo en este partido está a punto de cambiar. Las bases están revueltas, pero cuando vayan a votar a Eduardo Madina o a Pedro Sánchez Castejón, dos de los seguros candidatos a la secretaría general del PSOE, deben saber que ambos mantienen intacto el pacto constitucional. El sí que dieron ayer fue rotundo. Los matices y las reservas vienen porque ambos anticipan el debate inevitable a medio plazo del tipo de monarquía que debe haber en el siglo XXI. Transparencia, ejemplaridad y privilegios justos. Los diputados que votaron ayer sí no han entregado un cheque en blanco al futuro rey. Le piden que forme parte de la regeneración de las instituciones que requiere el país, como pidió Rosa Díez, líder de UPyD.

Lejos de 1978 se ha situado CiU, que tanto protagonismo tuvo en el proceso constituyente. Ahora este grupo se aleja de aquellos catalanistas imbricados hasta la medula en el proceso de democratización de España. No se sienten culpables al sentir que es “el Estado” el que ha dejado de contar con Cataluña. Y más condiciones. El PNV pide al futuro rey que “se gane” el trono. Y estos son los del sí y la abstención. Para los del no, es más sencillo: Referéndum entre Monarquía y República.