Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La crisis independentista catalana protagoniza el debate a seis bandas

PP y PSOE chocan por la economía mientras IU critica el bipartidismo

Federico Sosa Wagner (UPyD); Ramon Tremosa (Coalición por Europa), Esteban González Pons (PP); Ramón Jaúregui (PSOE), Willy Meyer (IU) y Josep María Terricabras (ERC), de izquierda a derecha.
Federico Sosa Wagner (UPyD); Ramon Tremosa (Coalición por Europa), Esteban González Pons (PP); Ramón Jaúregui (PSOE), Willy Meyer (IU) y Josep María Terricabras (ERC), de izquierda a derecha.

Los seis contendientes (PP, PSOE, IU, UPyD, CiU y ERC) compiten de una u otra manera por un electorado común. Así que la confrontación a seis en TVE discurrió con muchos minidebates cruzados y sobre todo temas sueltos. Apenas había hilo conductor. Hasta que llegó el asunto en el que dos tenían especial interés, Ramón Tremosa (CiU) y Josep María Terricabras (ERC): la independencia de Cataluña. Y esa suma, con el interés añadido del PP, representado por Esteban González Pons, hizo que esta cuestión, completamente ajena la semana pasada del duelo entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, protagonizara un choque de dos horas con un formato tedioso, de sucesión de monólogos de un minuto sin apenas interrupciones.

Ni había público como hubo en el debate entre los cinco candidatos a presidir la Comisión Europea de la semana pasada, ni interrupciones para dar cuenta de lo que decía la audiencia. Pero sí hubo mucha Cataluña, como en ese debate europeo. Tanta que Federico Sosa Wagner, el candidato de UPyD, se llegó a molestar. “Ya está bien, aquí hablamos de otras cosas, estamos hablando de Europa, deberíamos preocuparnos por el espionaje de EE UU a autoridades europeas, por ejemplo”.

Pons parecía cómodo en el debate catalán, en el choque con CiU y ERC y desplazando en parte a UPyD, su competidor electoral. “Creí que su partido, UPyD, consideraba importante el tema de Cataluña”, le espetó. “Mire: Barroso, que como presidente de la Comisión es el guardián de los tratados, ha dicho que la salida de Cataluña la convertiría en un tercer estado. Ya está todo dicho”, dijo Sosa Wagner. La posible salida de Cataluña de la UE ocupó buena parte del debate. “¿Se han leído el libro blanco de la independencia de Escocia?”, espetó Ramón Tremosa, de CiU. “Ahí explican cómo Escocia va a hacer para votar, como va a negociar su continuidad en la UE. Ese es el camino que va a seguir Cataluña”, remató. Pons seguía al ataque. “Los casos de Escocia y Cataluña no tienen nada que ver. Escocia era independiente y se unió al Reino Unido por una decisión soberana. Cataluña nunca ha sido una nación independiente, fue España desde el principio”, le espetó. “¡Qué barbaridad!”, se indignaba Josep María Terricabras, de ERC. “Los catalnes no actuamos con fuerza sobre nadie, nos hemos sentido más bien tratamos con fuerza”, aseguró. “Europa no es una nación ni falta que hace, felizmente Europa no necesita héroes ni sangre ni batallas”, contestó Sosa Wagner.

La batalla dialéctica tuvo incluso momentos de mucha ironía y sonrisas. “¡Qué bonito!”, sentenciaba Terricabras a cada expresión de Pons. “Los catalanes son mis hermanos, pertenecemos al mismo país. Quiera usted a España como yo quiero a Cataluña”, le espetó Pons. “Preciosa la declaración de amor, romántica, pero las cosas hay que demostrarlas, no vale con decirlas”, le contestó el de ERC. “Cataluña nunca estará mejor que en una Europa federal”, señaló Jáuregui para volver a la propuesta del PSOE. “El problema de Cataluña no es España. Ustedes”, dijo Meyer (IU) mirando a Tremosa (CiU) “recortan a la misma velocidad que Rajoy”. Tanto CiU como ERC se declararon muy europeístas. “Europa nos protegerá de regresos al pasado. Como lo de Cañete. No hay nadie en Europa que acepte ni bromas de la diferencia entre hombres y mujeres, ni cosas como la ley Gallardón”, dijo Terricabras.

Había decenas de temas, cada uno sacaba los suyos, y todos los importantes salieron, incluida la corrupción, ausente el otro día. “No ir a votar el domingo es indultar a los corruptos”, clamó Sosa Wagner mientras Jáuregui pedía leyes europeas contra esta lacra. El socialista estaba mucho más interesado en la economía, en denunciar los recortes y proponer un giro en Europa para cambiar la política económica.

Meyer, de IU, se concentraba en denunciar el bipartidismo mirando siempre hacia el PSOE, su competidor natural —Podemos, el nuevo rival, no estaba en el debate porque no tiene representación—. Jáuregui incluso se molestó: “No se puede descalificar constantemente al PSOE como has hecho toda la noche. El PSOE y la socialdemocracia europea han construido el Estado del bienestar”. Jáuregui buscaba más el choque con Pons, que le sacaba los 3,5 millones de empleos destruidos con el PSOE y reivindicaba que ahora España “va bien, va mejor”, hasta el punto de que llegó a decir: “Nos llaman los alemanes del Sur, Europa nos mira para seguir nuestro ejemplo”. A la tercera vez que le sacó la herencia, Jáuregui remató: “Se han destruido 1,2 millones de empleos con Rajoy. Lo de la herencia ya ha caducado como los yogures”. Pero Pons quería volver a Cataluña, y lo logró una y otra vez con la ayuda de CiU y ERC.

Más información