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La batalla nacional se libra en Europa

Los partidos se vuelcan en una campaña que medirá las fuerzas para las generales de 2015

El modelo de salida de la crisis, en juego en Bruselas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Miguel Arias Cañete.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Miguel Arias Cañete. EFE

Cinco años de legislatura europea —la de la crisis— tocan a su fin el próximo 25 de mayo. Cinco años en los que Europa ha vivido el desplome de un sistema financiero desregulado, las políticas de recorte del gasto público, los Gobiernos impuestos en dos cunas de la civilización europea —Grecia e Italia—, el poder de un ente no elegido directamente (la troika), la germanización del BCE, el desafecto ciudadano hacia las instituciones, la fractura norte-sur... Un terremoto económico —y su consecuente factura social— gestionado por unas instituciones europeas donde la derecha era mayoritaria pero donde las voces de la izquierda se hicieron oír muy pocas veces.

En España, muchas de las políticas de recorte aplicadas desde 2010 vinieron dictadas o sugeridas por Europa, incluido el rescate financiero de 2012 —que implicó nuevos y más profundos recortes—. Por eso todos los partidos subrayan la importancia de las europeas, que podrían decidir con qué tipo de políticas se afronta la salida de la crisis. Tras meses de misterio, el PP ha designado a su candidato —Miguel Arias Cañete— y todos los partidos están listos para medir sus argumentos. Arranca la precampaña.

Europeas muy generales

Con la vista en La Moncloa

"Hay que tomárselas como generales”, dice la cabeza de lista del PSOE, Elena Valenciano, que empieza casi cada mitin recordando que las europeas hace tiempo que dejaron de ser elecciones de segunda. En el PP coinciden: de lo que suceda el 25 de mayo dependerá en buena medida el rumbo que tome la política económica española en los próximos años, porque el margen de maniobra de los Gobiernos nacionales es cada vez menor frente al poder de las instituciones de la UE. Socialistas y populares remarcan, además, la especificidad de los comicios de este año: por primera vez, teóricamente, el resultado deberá ser tenido en cuenta por los Estados al elegir al presidente de la Comisión Europea (el gobierno de la UE).

Una cita, seis candidatos

 PP. Miguel Arias Cañete (Madrid, 1950). Antes que político fue abogado del Estado hasta 1982, cuando fue elegido diputado en el Parlamento de Andalucía. Durante 13 años, hasta 1999, estuvo en Bruselas como eurodiputado. El actual ministro de Alimentación y Medioambiente habla inglés y francés. Dejará su cargo después de dos años y cuatro meses. 

PSOE. Elena Valenciano (Madrid, 1960). Se afilió con 18 años al PSOE; hoy es la vicesecretaria general. También ha desempeñado varios cargos en organizaciones feministas. Fue europarlamentaria entre 1999 y 2008. Es bilingüe en francés y tiene un alto nivel de inglés. Empezó, pero no llegó a terminar, las carreras de Ciencias Políticas y de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid.

IU. Willy Meyer (Madrid, 1952). Se presenta por tercera vez consecutiva a las elecciones europeas. Es diputado en el Parlamento europeo desde 2004. Bilingüe en alemán, Meyer se agrupa en la Cámara comunitaria con Izquierda Unitaria Europea. Coordina el trabajo para la Comisión de Asuntos Exteriores. Es vicepresidente de los Grupos de Amistad con el Pueblo Saharaui y con el Pueblo Cubano de la Eurocámara, por su especialización en estas zonas.

UPyD. Francisco Sosa Wagner (Alhucemas, 1946). Es catedrático de Derecho Administrativo y escritor. Lleva una legislatura como diputado por UPyD en el Parlamento europeo. Fue profesor de José Luis Rodríguez Zapatero en la Universidad de León y miembro de la Comisión de Expertos que diseñó el modelo autonómico español. Se define como un entusiasta de la ópera, la historia, la literatura y los viajes. Habla alemán, francés e inglés.

CiU. Ramon Tremosa i Balcells (Barcelona, 1965). Es doctor en Economía y europarlamentario desde el año 2009, donde es miembro de la Comisión de Economía. Participa en la supervisión financiera de la Unión Europea, siendo ponente de los informes sobre el Banco Central Europeo y Competencia del Parlamento Europeo. Habla perfectamente inglés e italiano. Además, ha estudiado tres años francés, y otros tres, alemán.

PNV. Izaskun Bilbao (Bermeo, Vizcaya, 1961). Fue concejal en el Ayuntamiento de Bermeo e interventora del Ayuntamiento de Cortézubi. Dejó en 2009 el Parlamento vasco, después de 11 años como diputada y cuatro como presidenta, y se marchó a la Cámara europea, donde es miembro de la Comisión de Transporte. Habla francés y tiene un nivel básico de inglés. Dice que ganó su primer sueldo en una fábrica de latas de conserva.

Los partidos españoles se repartirán 54 de los 751 escaños de la Eurocámara. Y la dimensión nacional de estos comicios se verá también en la interpretación nacional del resultado. El PSOE considera las europeas como un punto de inflexión para intentar volver al poder en Ayuntamientos, comunidades y La Moncloa en 2015, tras el calvario que siguió a su hundimiento en 2011. Y ha echado toda la carne en el asador, hasta el punto de poner de cabeza de lista a la vicesecretaria general del partido. Además, del resultado que obtengan, podría depender la decisión del secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba sobre su futuro: si se presenta o no a las primarias de noviembre.

Los populares también están muy pendientes del efecto nacional del 25-M. En una reunión celebrada en marzo, Mariano Rajoy pidió a los presidentes provinciales del partido un esfuerzo de imaginación y, según varios asistentes, invitó a los suyos a afrontar las elecciones europeas “como prólogo de los comicios autonómicos y municipales de 2015”, lo que para el líder de los populares debe implicar la movilización de todos los alcaldes y concejales.

Crisis bipartidista

¿Cambio de ciclo?

La mayoría de las encuestas reflejan una caída incesante del apoyo ciudadano a los grandes partidos, amenazados por los medianos y pequeños. PP y PSOE, que en las generales de 2011 acapararon más del 70% de los votos —y habían llegado al 84% cuatro años antes, en la cima del bipartidismo— no alcanzan juntos ahora el 60%, según los sondeos. Los dos partidos que se alternan en el Gobierno desde hace tres décadas están pagando la factura electoral de seis años de crisis, y la duda es si el efecto es temporal o implica un cambio de ciclo. Esa aparente crisis del sistema bipartidista español se pondrá a prueba, por primera vez de manera clara, en las europeas de mayo. Se verá entonces si se desploman (aunque ganen), o si resisten el embate de IU y UPyD, los que más suben en las encuestas.

Para ahuyentar esa amenaza, socialistas y populares tratan de asegurar a su electorado más fiel y militante —la campaña será, por eso, muy ideológica—, y lanzan el mensaje del voto útil. Por mucho que crezcan los partidos minoritarios, insisten PP y PSOE, seguirán siendo las dos grandes familias —conservadores y socialdemócratas— las que al final gobernarán las instituciones de la UE. “Ha llegado la hora de la izquierda al timón. Y me refiero a la izquierda que puede, que sabe, que ofrece soluciones de verdad. La única alternativa real”, afirmó Elena Valenciano el 15 de marzo ante el comité federal del PSOE.

El PP siempre ha mirado con cierto desprecio a los partidos minoritarios, aunque por vez primera los principales dirigentes populares han empezado a introducir un mensaje recurrente en todas sus intervenciones. Esto es: “Los pequeños en Europa no cuentan”. Lo mantienen, por ejemplo, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, el número dos de la candidatura, Esteban González Pons, y el coordinador de la campaña, Carlos Floriano. Respecto a los partidos nuevos, Cañete remarcó: “Los pequeños partidos en la UE son votos que no tienen ningún impacto”. El argumentario del partido trata de vincular, además, estas formaciones a la idea del populismo. Y todos en el PP se han lanzado a conjurar el voto de castigo —“se pagará caro”, dijo el viernes Cañete— que puede favorecer a UPyD, Vox o Ciutadans.

Los temas

Cataluña, en campaña

La salida de la crisis será el tema estrella en campaña, enfocado de forma opuesta por unos y otros. El PP hará hincapié en que la recuperación económica, aunque lentamente, ha comenzado; y que solo si ellos mantienen la batuta esa recuperación podrá afianzarse. Los socialistas replicarán que la recuperación está muy lejos y que, si ese camino se recorre con las políticas de la derecha, la brecha de la desigualdad seguirá ahondándose.

“Los Gobiernos del PP siempre han sido los que mejor han defendido los intereses de los españoles en la UE. La evolución de las perspectivas financieras es un clarísimo ejemplo”, en palabras de Floriano. “La política del PP y de la derecha europea ha llevado a España al empobrecimiento. Y ha dividido a los europeos entre acreedores y endeudados”, contesta Valenciano. Los socialistas admiten que la política de recortes ha sido aplicada también por Gobiernos socialdemócratas —el de Zapatero en España, o el de Hollande en Francia—, pero sostienen que eso es porque la hegemonía de la derecha en las instituciones europeas no ha dado margen a una acción alternativa. En esta campaña abogarán por una mayor regulación del sistema financiero y políticas de “reequilibrio democrático” para devolver a la política el poder casi omnímodo que se dejó en manos de los mercados.

No todo será economía. En unas europeas tan nacionales, saldrá a relucir la polémica por el plan soberanista catalán. Algunos partidos utilizarán la ocasión para recordar a la Generalitat una Cataluña independiente quedará fuera de la UE. El PSOE no va a incidir en ello. El PP, sí. Los populares quieren deslizar una idea: “Mientras el PP gobierne en España y sea un partido fuerte en Europa, está garantizada la unidad territorial en España”. Lo dijo Cospedal hace tres semanas y, según varios cargos populares, se trata de un argumento importante porque el escenario de internacionalización de este conflicto requiere una respuesta en sede comunitaria. Es una muestra más de la filosofía general de la campaña, ese énfasis en cuestiones nacionales; una estrategia que, sin embargo, Cañete cuestionó solo unas horas después de su nombramiento. Él pretende centrarse en asuntos europeos: la Política Agraria Común (PAC), la inmigración, el cambio climático o el abastecimiento energético.

Candidatos dobles

Cañete-Juncker, Valenciano-Schulz

También por primera vez, las grandes familias políticas concurren con candidatos unitarios: todos los partidos conservadores europeos propondrán al luxemburgués Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión, y lo mismo harán los partidos socialdemócratas con el alemán Martin Schulz. Así, los españoles deben saber que, al votar la candidatura del PP, están votando también a Juncker como presidente; si votan a Valenciano, apuestan por Schulz. La Izquierda Europea, los liberales, los verdes y otros concurren igualmente con candidato transnacional.

Válvulas de escape

Partidos o movimientos

Según una reciente encuesta de la Eurocámara, un 14% de los europeos votaría hoy a partidos no tradicionales. En España, varias formaciones que se autodefinen como movimientos, no como partidos, y que luchan por fomentar la participación ciudadana quieren presentarse a los comicios de mayo. Entre ellas, la agrupación liderada por el politólogo Pablo Iglesias, Podemos, que arremete contra la “casta gobernante” en la UE y cuyo candidato europeo es el griego Alexis Tsipras. Otro movimiento lo encabeza Elpidio Silva, el juez que encarceló al expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa y que ahora está suspendido por supuesta prevaricación. Equo y Compromís, dos partidos ya con trayectoria, se unen bajo el nombre de Primavera Europea y promueven un proceso constituyente en la UE. Por último, Vox. Esta nueva formación, alimentada con militantes que han huido de las filas del PP, busca “una España unida donde se paralice el nacionalismo catalán”.