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El independentismo seguirá adelante pese al no rotundo del Congreso

La Generalitat de Cataluña dice a las embajadas de la UE que las Cortes no frenarán la consulta

CiU, ERC e ICV defenderán hoy el plebiscito frente al 86% de los diputados

El independentismo seguirá adelante pese al no rotundo del Congreso Ampliar foto

El 86% del Congreso dará hoy un no claro a la consulta soberanista en Cataluña. Será la segunda vez desde 2005 que la gran mayoría de Cámara baja da un portazo a un plan que incluye un referéndum de autodeterminación procedente de un Parlamento autonómico. Entonces la negativa fue al llamado plan Ibarretxe para el País Vasco y hoy será al acuerdo del Parlamento de Cataluña, defendido por CiU, ERC e ICV.

PP, PSOE y UPyD dirán rotundamente no, pero los independentistas catalanes, a los que se han sumado ya los nacionalistas moderados que encabezaba antes CiU, han dejado ya claro que mantienen su hoja de ruta hacia el soberanismo. El proceso independentista “no se acaba en Madrid”, aseguró el presidente de la Generalitat, Artur Mas.

La secretaría de Asuntos Exteriores de la Generalitat remitió el pasado día 3 un nuevo argumentario a las embajadas europeas en Madrid. En él les notifica que seguirá adelante, pese al no en el Congreso. “Incluso aunque el Congreso español rechace la petición del Parlamento catalán el 8 de abril, el plebiscito tendrá lugar el 9 de noviembre de 2014. El artículo 122 del Estatuto de Autonomía de Cataluña permite a las instituciones catalanas convocar por ellas mismas una consulta popular no vinculante. Una nueva ley para hacerlo posible está en trámite en el Parlamento catalán”.

Mas y ERC ya han descartado que el ‘no’ de hoy sea el fin del proceso

Es decir, que la votación de hoy no pone fin al proceso, en el que probablemente tendrá que intervenir el Tribunal Constitucional, como ya hizo hace unas semanas cuando anuló la declaración soberanista del Parlament y como hizo en el País Vasco con el plan Ibarretxe. Hoy se debate y vota la proposición para ceder las competencias para convocar consultas en Cataluña. Le seguirá luego la aprobación en el Parlament de una ley de consultas que el Gobierno recurrirá y parará en el Tribunal Constitucional, solo con presentar su recurso.

En 2005, al frenazo del Congreso al plan Ibarretxe le siguieron una convocatoria de elecciones que ganó el PNV, una ley de consultas en 2008 que paró el Constitucional y unos nuevos comicios que llevaron al PSE al Gobierno y forzaron la retirada del autor del plan soberanista. Aquella hoja de ruta vasca quedó en vía muerta en 2009, cuatro años después del frenazo en el Congreso. “Si se decide dar un portazo, lo que haré simplemente será cumplir mi palabra: seguir adelante, trasladar la palabra al pueblo”, dijo Ibarretxe en el Congreso el día del no a su plan. Hoy, el mensaje independentista catalán será similar.

A partir del debate y votación de hoy, Mas puede optar por otras vías, que incluyen elecciones anticipadas y la posibilidad de una consulta ilegal el 9 de noviembre, lo que no se atrevió a hacer Ibarretxe. O una declaración unilateral de independencia, como le exigen sus socios de ERC, y como anunció hace meses Josep Antoni Duran a Rajoy en el Congreso.

CiU tiene otras cuatro vías, además de las elecciones anticipadas, marcadas por el Instituto de Estudios Autonómicos, dependiente de la Generalitat.

Estas cuatro vías han quedado reducidas a tres, puesto que la primera de ellas, un referendo regulado y autorizado por el Estado en virtud del artículo 92.1 de la Constitución, es ya políticamente inviable con el rechazo frontal de PP y PSOE. Los juristas de la Generalitat y CiU, en cambio, aún no descartan la convocatoria de una votación en virtud de la ley catalana 4/2010 de consultas populares por la vía de referéndum, pendiente de sentencia por parte del Constitucional desde prácticamente su aprobación. La tercera vía, que la Generalitat tiene ya a punto, es una nueva ley de consultas populares no referendatarias, que pretende evitar la autorización previa del Estado. Sin embargo, la Generalitat sabe que el Gobierno también la recurrirá.

La última vía, que también parece políticamente inviable en este momento, es una reforma de la Constitución para dar cabida a la consulta. Otro organismo que asesora a Mas, el Consejo de Transición Nacional, aboga por que, si ninguna de estas vías puede prosperar, se contemple una declaración unilateral de independencia.

El presidente de la Generalitat estudia otros cuatro caminos más

CiU solo contempla seguir adelante, forzada por ERC y por sectores de la sociedad catalana. Tan avanzado está ese camino que algunas de las salidas que están sobre la mesa para un supuesto diálogo han quedado superadas por los acontecimientos. Mariano Rajoy solo acepta un diálogo sin la presión de la convocatoria de la consulta y únicamente sobre un nuevo modelo de financiación que está en trámite de revisión. El problema es si la presión de barones del PP permite un tratamiento singular para Cataluña y, sobre todo, que el avance soberanista ya convierte en objetivo insuficiente un nuevo modelo de financiación. Ni siquiera el pacto fiscal, similar al concierto vasco, es ya suficiente para parar la hoja de ruta independentista. Otra vía de diálogo es la que propone el líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, que consiste en una reforma federalista de la Constitución. El problema en este caso es que la vía se cierra por la negativa del presidente del Gobierno a abordar esa reforma. Eso significa que por ese camino no hay salida, aunque ha servido para que el PSC —o al menos su dirección y de forma provisional— pase al lado del PP y el PSOE y contra el plan.

Llegados a este punto, el Gobierno solo ve como posibilidad que se cumpla aquello de que en un callejón sin salida, la única salida está en volver a la entrada del callejón. Es decir, que Artur Mas vuelva al inicio del proceso. Lo que ocurre es que ya tiene demasiada presión detrás como para no seguir adelante.

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