Rajoy reivindica la Constitución y Mas dice que asumirá riesgos como Suárez

El presidente “El mejor homenaje es la concordia y solidaridad entre españoles” El líder de CiU: “Asumió grandes riesgos, como Cataluña hoy, con liderazgo”

El Monarca alaba la "generosidad y patriotismo" de Suárez, el hombre con el que impulsó "uno de los capítulos más brillantes de la historia de España: la Transición"Foto: atlas

En el ambiente político español actual, que vive la mayor crisis territorial desde la Constitución de 1978 y un durísimo enfrentamiento entre el Gobierno y la Generalitat, es difícil que algo como la muerte del gran referente de la Transición y por tanto del pacto constitucional, Adolfo Suárez, no se transforme directa o indirectamente en material para el debate político. Y eso es lo que sucedió este domingo. De forma muy velada en el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y de manera muy explícita en el president de la Generalitat, Artur Mas, ambos reivindicaron la parte de la figura de Suárez que más se acerca a sus posiciones políticas: una quiere mantener la Constitución como está y otra impulsa un referéndum independentista en Cataluña.

Artur Mas, durante un homenaje a la familia Roca este domingo.
Artur Mas, durante un homenaje a la familia Roca este domingo.Robin Townsend (EFE)

El presidente del Gobierno, sin citar en ningún momento expresamente a Cataluña, sí dejó algunos mensajes claros en un discurso leído con solemnidad en el salón de Tapices de La Moncloa solo una hora y media después del fallecimiento de Suárez. “En estas hora de duelo, el mejor homenaje que podemos hacer a Adolfo Suárez todos los españoles y yo mismo como presidente del Gobierno es esforzarnos por seguir el camino que él mismo nos marcó: el del entendimiento, la concordia y solidaridad entre españoles para lograr la España que él quiso y que entre todos debemos hacer posible”. Rajoy reivindicó la Constitución y la Transición y el “patriotismo de Suárez”: “con la Constitución, los españoles han conseguido la mayor época de prosperidad, de paz y apertura de la historia de España”. Mientras, el PP, en un comunicado, recordaba que el expresidente “luchó siempre por la unidad de España”.

Rajoy vestía de riguroso negro y anunció tres días de luto. Además canceló su visita a La Haya, donde debía participar en la cumbre de seguridad nuclear con los líderes mundiales, entre ellos el presidente de EE UU, Barack Obama. El Gobierno quiere dar la mayor relevancia a la figura de Suárez como catalizador positivo en un momento de muy baja valoración de la política, de las instituciones e incluso de la monarquía. De hecho en alguna ocasión Rajoy ha señalado que el PP se considera heredero de la UCD, aunque en realidad este partido deriva directamente de Alianza Popular, la formación de los exministros franquistas a la derecha de UCD liderada por Manuel Fraga. De hecho el propio Rajoy militaba en AP en Pontevedra y estaba ya metido en política cuando Suárez ocupaba su puesto de presidente.

La palabra más repetida tanto por Rajoy como otros miembros del Gobierno estos días al hablar de Suárez es la de “concordia”. Eso es precisamente lo que el Ejecutivo quiere oponer frente a las tensiones independentistas. “Es el momento de mostrar nuestro respeto y nuestro agradecimiento hacia el hombre de concordia que hizo posible la democracia en España y nos abrió las puertas de Europa”. “Fue el mejor punto de encuentro para la reconciliación entre españoles".

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“Su intuición, su habilidad y su coraje fueron determinantes para fraguar el país más justo y más libre en el que hoy vivimos y su amor por España resultó decisivo para reforzar los vínculos que a todos nos unes al tiempo que para realzar la diversidad que a todos nos enriquece”, insistió Rajoy, que recordó que con Suárez España logró superar una grave crisis económica y la “brutal actividad del terrorismo” y revindicó ese mismo espíritu para los españoles de hoy.

Mas fue mucho más directo en su intento de atraerse a su molino a la figura de Suárez. “Era secretario general de Movimiento, 'camisa azul', y en un año convocó las primeras elecciones generales democráticas después de décadas, legalizó el PCE, que era visto como un demonio en todos sitios. Y, además, restauró por decreto la Generalitat de Cataluña antes de que se aprobase la Constitución Española, con el retorno del presidente Tarradellas. Por tanto, asumió grandes riesgos”, arrancó para rematar: “Pues bien, hoy en Cataluña estamos asumiendo riesgos todos con capacidad de liderazgo y de tirar adelante dinámicas porque sabemos que, si no se hace de esta manera, difícilmente entonces se puede aspirar a ir mejor”.

La consulta soberanista impregna completamente la política catalana hasta el punto que todos los partidos catalanes valoraron la figura de Suárez desde esa perspectiva. Esquerra Republicana se apremió a señalar, por ejemplo, que al expresidente del Gobierno se le recuerda porque pese a proceder del régimen franquista, permitió votar. “El PCE y ERC eran ilegales y los legalizó. Suárez dijo una frase que aún es de rabiosa actualidad: 'Lo que es normal en la calle se debe de elaborar a categoría política de normal”, afirmó el diputado Alfred Bosch, que mostró su convencimiento de que los españoles agradecerían tener un “segundo Adolfo Suárez ” para saltarse “las imposiciones de leyes anticuadas y estáticas” y poner por encima la democracia.

Frente a esta postura, el PSC subrayó que en momentos de tensión entre Cataluña y el resto de España son necesarias personalidades con “la altura de miras” de Suárez para superar “las visiones de partido” y poner a los ciudadanos en el centro de sus decisiones.

El expresidente Jordi Pujol, desde una perspectiva histórica, llamó a los catalanes a mostrar su reconocimiento por Suárez. “Le estoy agradecido y el país debe estarle agradecido”, dijo apelando a su espíritu dialogante y a su actitud valiente, atrevida y generosa. “Requería una voluntad de aproximación y comprensión, capacidad de dar y de reclamar a cambio al mismo tiempo”, algo que recuerda con nostalgia porque el clima actual es muy diferente.

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