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Rajoy a CiU: “Lo moderno, como se ve en Crimea, es la integridad territorial”

El presidente utiliza el caso ucraniano para desautorizar las reclamaciones independentistas

Rajoy, este martes, en el pleno del Senado. Ampliar foto
Rajoy, este martes, en el pleno del Senado.

Hace unos pocos meses, el Gobierno trataba de no dar a la crisis catalana ninguna dimensión internacional. Al Ejecutivo no le gustaba que se extendiera la idea de una inestabilidad política en España. Pero la estrategia ha dado un giro de 180 grados. Ahora al Gobierno le interesa mucho situar Cataluña en el plano internacional porque está convencido de que tiene esa batalla más que ganada. Y es lo que hizo ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al responder a José Luis Cleríes, de CiU: utilizar el caso de Crimea para desautorizar las reclamaciones independentistas de algunos partidos catalanes.

“Quiero que Cataluña y España estemos en la misma onda en la que está todo el mundo occidental, que ahora mismo, con ocasión del debate sobre Crimea, pide respeto a la integridad territorial de todos los Estados y a la soberanía nacional”, dijo Rajoy. El presidente venía de hablar el día anterior con Barack Obama, que precisamente le llamó para lograr que España rechace con firmeza las intenciones de Rusia de promover un referéndum de autodeterminación en Crimea.

Rajoy fue aún más lejos. Llegó a señalar que los planteamientos independentistas están pasados de moda y lo moderno es la unidad de los Estados. “Esto [la integridad territorial] es lo moderno, es lo que se lleva en el mundo y es lo que sirve al progreso de los pueblos”, afirmó.

Cleríes trató de llevarle a otro terreno: el de la responsabilidad del PP en la actual situación catalana, y en particular de Rajoy, porque fue con él como líder del PP cuando se recogieron firmas por toda España contra el Estatuto catalán. “Hoy está recogiendo usted lo que hizo con esas firmas”, le espetó. Cleríes le pidió a Rajoy que vaya a Cataluña, “y no a Valladolid, a Dublín o a Bilbao a hablar de Cataluña”, y allí visite cualquier barrio para que vea cómo la gente quiere votar. “Le invitamos a hablar de todo. Sea valiente. El pueblo de Cataluña quiere decidir su futuro porque ustedes nos han llevado adonde estamos”, insistió.

Rajoy no entró al trapo de la responsabilidad del PP e insistió en que a él no se le puede acusar de hombre no dialogante, pero insistió en sus líneas rojas: “Usted tiene derecho a opinar de Santiago de Compostela y yo de Cataluña. Eso es la democracia y la soberanía nacional. De lo que no puedo hablar es de la liquidación de la soberanía nacional, que lleva existiendo muchos siglos y la inmensa mayoría de los españoles queremos que siga existiendo”, espetó entre aplausos del PP.

Rajoy también contestó a Marcelino Iglesias, el portavoz del PSOE, que le preguntó quién ha doblado ese cabo de Hornos del que habla él si hay en España aún un millón de parados más que cuando llegó el PP. El presidente reiteró una batería de datos positivos y remató: “No les conviene intentar transmitir que todo va peor que nunca, lisa y llanamente porque no es verdad”.