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Rajoy elige a Moreno para dirigir el PP andaluz y desbarata el plan de Cospedal

El secretario de Estado de Igualdad se presenta como el candidato de consenso

Juan Manuel Moreno (a la izquierda) y José Luis Sanz, en una reunión de la ejecutiva del PP andaluz. Ampliar foto
Juan Manuel Moreno (a la izquierda) y José Luis Sanz, en una reunión de la ejecutiva del PP andaluz.

Una llamada a las 8.00. El relevo en el PP de Andalucía se resolvió este martes in extremis, con una instrucción de Mariano Rajoy, tan solo un día antes de que acabe el plazo para presentar los avales para ser precandidato en el congreso extraordinario que se celebra el 1 y 2 de marzo. Bastó trasladar la decisión del presidente del Gobierno —que por la mañana cogió un vuelo a Ankara para participar en la cumbre hispano-turca— con un nombre que desbarataba todas las quinielas y los planes de María Dolores de Cospedal y el actual barón popular, Juan Ignacio Zoido, sobre el futuro del partido: Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 1970).

Alrededor de las diez de la mañana, la dirección nacional comunicó al secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, dirigente malagueño, que contaba con su respaldo formal para dar ese paso y dirigir el PP andaluz, una formación primordial para las dinámicas de los populares en toda España. De esos equilibrios, tras meses de retrasos y tensiones entre Cospedal y Javier Arenas, se cayó la candidatura alentada en privado por la secretaria general. Rajoy ya frenó en dos ocasiones la elección del número dos regional, José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares, y este martes dio finalmente salida a una situación de bloqueo que había causado un desconcierto.

Esta solución, que se interpreta internamente como un varapalo a la estrategia de Cospedal y una muestra de apoyo de la número dos del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, empezó a fraguarse el lunes. Tras el enésimo frenazo, volvió a barajarse entre las más altas instancias el nombre de Moreno, que hace meses se descartó públicamente para ese cargo aunque nunca se cayó de las quinielas. El jefe del Ejecutivo quiere evitar nuevas tensiones y fortalecer el partido frente a la creciente popularidad de la presidenta de la Junta, la socialista Susana Díaz, y el objetivo consistía en lograr el mayor consenso posible, puesto que Sanz no contaba con el apoyo de Cádiz y Málaga, la provincia con más afiliados y granero de votos para el PP.

La elección de Moreno refleja la apuesta por el relevo generacional

Hubo cruce de llamadas telefónicas con Zoido, en al menos dos ocasiones con el propio Sanz, y con la dirección nacional, aunque al final fue Carlos Floriano, vicesecretario de Organización y electoral y número tres de la formación, quien comunicó esa decisión a Moreno, cuando según varias fuente debería haber sido la secretaria general la que debería haber transmitido el desenlace final. Cospedal, que dio el visto bueno en pro de ese consenso, nunca se había pronunciado públicamente en apoyo de nadie, mientras el alcalde de Sevilla sí apostó abiertamente por Sanz. No obstante, el favorito de la secretaria general, según la interpretación más extendida, era Sanz, y esa fue precisamente una de las razones de los retrasos.

Moreno Bonilla no accede a la candidatura por obligación, aunque en una comparecencia pasada en el Congreso declaró de manera tajante: “Yo le digo que no quiero ser candidato y no voy a ser candidato a mi comunidad autónoma”. Los suyos dice que lo hizo “para despistar”. Según fuentes próximas al malagueño, quería dar el paso, pero siempre que tuviera el apoyo de la dirección nacional. Nunca ha sido un verso suelto. El secretario de Estado es muy crítico con el funcionamiento del PP andaluz. Opina que la organización andaluza necesita un cambio radical de funcionamiento y salir de la inercia de la oposición. “Si doy el paso, no voy a hacer más de lo mismo”, ponen en su boca fuentes próximas.

Si resulta elegido deberá poner a punto un partido muy desanimado e impresionado con el empuje de la socialista Susana Díaz, de 39 años. Deberá hacerlo además sin tener escaño en el Parlamento andaluz. Es muy probable que cuando deje la secretaría de Estado sea elegido senador por la comunidad.

La candidatura de Moreno, que este miércoles presentará los 90 avales requeridos en la sede regional de Sevilla, recibió casi de inmediato el apoyo de la mayoría de los presidentes provinciales, de alcaldes y referentes nacionales y andaluces del PP. Fueron muchos los que hicieron piña con él, entre ellos los que figuraban en la amplia quiniela de presidenciables. Pero no todos. El silencio más claro fue el del propio José Luis Sanz, muy abatido, quien planeaba anunciar su candidatura en la mañana de este martes. Sus planes se truncaron cuando Floriano y el propio Moreno le comunicaron la decisión de Rajoy. También se calló el presidente del PP de Sevilla. Y Cospedal.

Sanz, según fuentes de su equipo, medita presentar su candidatura. Ante la eventualidad de un congreso con dos listas, dirigentes populares esgrimieron el acuerdo alcanzado la semana pasada por los ocho presidentes provinciales y la dirección nacional de que habría unidad en torno a un candidato.

Rajoy restó importancia a la posibilidad de dos aspirantes y negó que en ese supuesto se pueda hablar de “ruptura”. Muy a su estilo se preguntó desde Anakara: “Si hay dos será porque hay dos que aspiran y serán los militantes los que tomen la decisión que les parezca oportuna”.

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