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El frío ‘espíritu de Fonteta’

Mas y los ministros del PP apenas se hablaron en el almuerzo blindado ofrecido por un empresario en una masía de Girona

Policías vigilan la entrada en la masía del empresario Luis Conde.
Policías vigilan la entrada en la masía del empresario Luis Conde. EFE

El Cabernet sauvignon es una de las variedades de uva más apreciadas del mundo. Así se etiquetó la mesa presidencial del almuerzo solidario convocado por el empresario Luis Conde el pasado sábado en Girona, en el que constató la distancia que separa al Gobierno del PP y la Generalitat. Artur Mas compartió mantel con los ministros José Manuel Soria y Ana Pastor, pero no hubo más cruce de palabras que un saludo de cortesía.

Uno de los presentes al almuerzo explica que la parquedad verbal de Mas se hizo extensiva al resto de invitados. Todo un síntoma del distanciamiento que algunos sectores del empresariado han marcado con él a causa del proceso soberanista. El llamado espíritu de Fonteta —el nombre proviene del municipio gerundense donde Conde tiene su masía— es un intento de la influyente sociedad civil catalana en facilitar el acuerdo entre Madrid y Barcelona, pero lo cierto es que en el almuerzo del sábado se avanzó poco en esa senda. “Nada trascendente. Cortesía y poco más”, relató uno de los presentes.

El empresariado considera que existe un enroque de ambos lados y que se ha de acabar con el “penoso circo actual”, en palabras de otro asistente. A Mas le reprochan que su apuesta no tiene salida porque se sitúa al margen de la legalidad, pero también creen que el PP ha de mover ficha y aceptar una reforma constitucional.

En la mesa Cabernet sauvignon se sentaron, además del anfitrión, la esposa de Mas, Helena Rakosnik; la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre; el presidente de la CEOE, Joan Rosell; Antoni Brufau (Repsol), Juan María Nin (La Caixa) y Javier Godó, editor de La Vanguardia. Otros de los empresarios que acudieron fueron Jaume Guardiola (Sabadell), Javier Monzón (Indra) y Àngel Simón (Agbar).

En total fueron unos 260 comensales. No cupieron en la acogedora masía del Empordà, restaurada en 2006, por lo que se hubo de habilitar una carpa. Entre los asistentes también se incluyen los exvicepresidentes del Gobierno Rodrigo Rato, Elena Salgado y Narcís Serra, así como los exministros Marcelino Oreja y Cristina Garmendia. Por parte del Gobierno catalán acudieron tres consejeros y el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, además del alcalde de Barcelona.

Otros de los políticos que compartieron mesa fueron la presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, y el primer secretario del PSC, Pere Navarro, sentado en la mesa Tempranillo.

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