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INCIDENTES EN BURGOS

Los vecinos de Gamonal desconfían de las decisiones del alcalde

"Es una estrategia para que esto se enfríe. Vamos a seguir hasta que tapen ese agujero"

La juez decreta el ingreso en prisión provisional de cuatro de los últimos seis detenidos

Dos de los encarcelados esta madrugada pagan la fianza de 3.000 euros y quedan libres

No se fían. Los vecinos del barrio de Gamonal no quieren dejarse llevar por el entusiasmo de este martes ante la decisión del alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, de paralizar temporalmente las obras. La transformación de la calle de Vitoria en un bulevar, una de las arterias principales de la ciudad, ha provocado grandes manifestaciones desde el pasado viernes, que han terminado en disturbios violentos con 46 detenidos.

La titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Burgos ha decretado el ingreso en prisión provisional de cuatro de los últimos seis arrestados —decisión que se suma a la orden de encarcelamiento de otros dos jóvenes—, detenidos en la noche del lunes al martes y acusados de desórdenes públicos y daños. De estos cuatro encarcelados, dos ya han pagado la fianza de 3.000 euros establecida por la magistrada y han salido libres con la obligación de comparecer en el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes; según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

"La decisión del acalde es una estrategia para que esto se enfríe. Pero no nos vamos a mover. Vamos a seguir hasta que tapen ese agujero", protesta Yolanda Ruiz, una gamonalera que este miércoles se ha vuelto a despertar a las seis y media para estar en la zona de obras. Las protestas han estado en la boca de toda la ciudad, de toda España, y también ha estado presente en la prensa internacional. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha contribuido a ello. Se ha referido al conflicto en estos términos: “Hubiera preferido que no se hubieran producido y espero que terminen con cierta celeridad", ha expresado en la madrugada de este miércoles.

Sucursales bancarias blindadas con láminas de aluminio, vallas arrinconadas, lonas a mitad de la calle para cubrirse de la lluvia, caldo de pollo y galletas para desayunar, antidisturbios quietos, pero vigilantes, cabinas de teléfono y marquesinas de autobús sin cristales, basura tirada por la calle, una esquina con olor a plástico quemado por los contenedores con material de las obras calcinados, vecinos que siguen en la calle, y el agujero prueba del comienzo de las reformas de la calle Vitoria, descubierto. Esta es la imagen que las protestas han dejado en el barrio.

Los vecinos tienen una estrategia definida. Desde el pasado lunes han decidido permanecer en la calle para que las máquinas no puedan entrar. Así se van rotando durante todo el día para que siempre haya alguien. Luego, al mediodía, convocan una asamblea para planear el recorrido de las siete de la tarde, invitar a todos a participar e intentar que la noche no termine en disturbios. Durante este martes los vecinos siguen bajando comida, café y zumos. Están limpiando las calles y han empezado a pedir dinero para sacar a los presos detenidos durante estas últimas noches.

A pesar de que este martes el alcalde decidiese parar las reformas de la calle, los vecinos han decidido seguir. "A mí me da la impresión de que hay gato encerrado. Busca [el alcalde] que se desinfle la movilización y que los medios de comunicación se marchen" declara César, "ojalá me equivoque", añade el joven.

 A las manifestaciones cada vez se unen más. A la de este martes acudieron más de 6.000 personas. "Esto no se puede parar de la noche a la mañana, debemos continuar porque podría ser una mera distracción", confiesa Manolo Alonso, un referente para los vecinos. Al regresar al punto de reunión, más de 300 antidisturbios estaban en la zona de la guerra campal.

El objetivo ha sido tener a los manifestantes rodeados y, pese a los insultos de algunos manifestantes, no ha habido detenidos ni disturbios violentos. Sin embargo, la presencia de tantos policías ha sido razón de enfado para los vecinos. "Indignante. Fue una provocación total y absoluta, estuvimos sitiados. Yo no podía entrar ni a mi casa. Nos quieren meter miedo, pero no lo lograrán" denuncia Teodora Palacios, de 61 años.

"El alcalde no paralizó las obras, fueron los ciudadanos"

Las reacciones políticas no tardaron mucho. Raúl Salinero, concejal de Izquierda Unida en Burgos, comparte las dudas de los vecinos: "El alcalde no paralizó las obras, fueron los ciudadanos. Habrá que ver cuál es la participación ciudadana en el foro del que habla el alcalde. Tiene que hacer una encuesta formal, transparente y pública a todos los vecinos del barrio de Gamonal”.

Para el diputado nacional y secretario provincial del PSOE, Luis Tudanco, la dimisión es la única salida posible para Lacalle y esperan al próximo miércoles para pedir explicaciones al Ministerio del Interior, "en el Congreso, sobre todo en relación a las declaraciones de Ana Botella y del secretario de Interior". El socialista asegura que la decisión ha tardado demasiado, "han tenido que pasar meses, varias querellas, y cinco días de duras manifestaciones". Algo que comparte el portavoz de UPyD, Roberto Alonso, que avisa de que pase lo que pase, ellos se mantendrán en su posición: "No queremos bulevar y pediremos la suspensión definitiva de las obras".

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