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Interior, molesto por las críticas europeas a la ley de Seguridad y las cuchillas

La Comisión admite que España no viola la ley

“Pese a todo, no me convence la efectividad de las cuchillas”, insiste la comisaria Malmström

Los incendios se le multiplican al ministro de Interior. Al malestar popular que ha generado la excarcelación de terroristas y criminales comunes por la derogación de la doctrina Parot, se unen ahora las críticas que achacan a Jorge Fernández Díaz un creciente autoritarismo. Los ataques ya no solo proceden de la oposición y de movimientos de izquierdas. La Comisión Europea y el Consejo de Europa han lanzado dardos envenenados contra dos iniciativas de Fernández. Y el ministerio responde con indignación.

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, mostró el miércoles sus dudas sobre la instalación de cuchillas en Melilla. “Por lo que sé de cuando se retiraron, las cuchillas no impedían que la gente entrara, solo hacían que llegaran con más heridas”, dijo. Malmström, además, anunció que pediría explicaciones al Gobierno español. Fernández se reunió con la política suecapara mostrarle su indignación por sus palabras. Tras esta conversación, la Comisión admitió que los Estados miembros tienen las competencias para gestionar sus fronteras y que no tienen ningún indicio de que España haya violado la ley europea. “Pese a todo, no estoy convencida de su efectividad”, añadió Malmström a última hora del día.

"Ella estaba en la idea de que las concertinas eran un elemento que no era disuasorio y que causaba lesiones graves", ha admitido el ministro del Interior. El Gobierno español considera que se trata de un método “pasivo, no agresivo y disuasorio” para frenar avalanchas de inmigrantes. “Pero ni se nos ha aportado un sistema mejor que resulte igual de eficaz ni se nos ha acreditado que esté violando ninguna legislación comunitaria”, ha insistido el ministro del Interior. Fernández estaría dispuesto a retirar las cuchillas solo si le presentan una alternativa que cumpla el objetivo de proteger sus fronteras. En caso contrario, las cuchillas seguirán allí.

Pero la indignación de Interior es mayor aún con el Consejo de Europa, institución que el martes criticó su de Ley de Seguridad. “Quiero que alguien me convenza de que una multa de 600.000 euros por manifestarse delante de las instituciones gubernamentales sin autorización, es equilibrada”, dijo el comisario de Derechos Humanos, Nils Muiznieks. En Interior se refieren a Muiznieks, que también tildó la norma de “desproporcionada”, con los calificativos más gruesos.

Fuentes del ministerio consideran totalmente injustificadas las críticas contra una ley que no consideran más restrictiva que la anterior. “Se está dando la impresión de que España es un país donde se tortura y se violan los derechos humanos. Y el responsable del Consejo de Europa hablaba del proyecto de ley sin habérselo leído, ya que decía cosas que nunca se han planteado. Nuestra paciencia tiene un límite”, señalan las fuentes gubernamentales consultadas.

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