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Rajoy: “Interior está dispuesto a eliminar las concertinas si encuentra otro material”

El Gobierno abre la puerta a discutir una alternativa “eficaz” a la valla de cuchillas

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Operarios colocando las concertinas.

Frente a las críticas suscitadas por el polémico anteproyecto de la ley de Seguridad, rechazado sin matices por los principales partidos de la oposición, este miércoles el Gobierno abrió una posible vía de diálogo y rectificación sobre otra de las medidas que competen al departamento de Jorge Fernández Díaz.

El ministro del Interior se mostró firme, aunque luego pareció matizar. En primer lugar, señaló en los pasillos del Congreso que “a día de hoy” no hay nada nuevo sobre las concertinas con cuchillas instaladas en la valla fronteriza de Melilla para impedir que los inmigrantes entren en territorio español. Hasta llegó a afirmar que “no hay posibilidad de rectificación” de ese método que tanto la oposición como organizaciones humanitarias califican de “inhumano” y también la iglesia rechaza de plano.

Acto seguido, Fernández pareció dar marcha atrás. “Si alguien me convence de que hay medios disuasorios y pasivos que son igualmente eficaces como las concertinas, estoy dispuesto a rectificar”. El escepticismo del tono del ministro restaba valor a esa declaración de intenciones. Pero más tarde fue el propio Mariano Rajoy quien avaló esa vía. “Se está valorando”, mantuvo el presidente del Gobierno en una comparecencia conjunta con el mandatario francés, François Hollande, “el efecto disuasorio que indudablemente tienen y si existe una alternativa eficaz a esta situación en la frontera”. El jefe del Ejecutivo se remitió a las declaraciones del ministro del Interior. “Creo recordar que el ministro ha dicho, y pienso que esta misma mañana, que está dispuesto a eliminar este tipo de material si existe otro de igual eficaz para disuadir a las mafias de la inmigración”, agregó.

Pero, ¿existe una posibilidad real de rectificación? Hasta hace días, el Gobierno no parecía dispuesto a recular y este miércoles el ministro volvió a defender públicamente este método. Atribuyó la medida a una decisión del Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en 2005, y agregó que planea colocar las cuchillas en los tres kilómetros por donde se producen la mayoría de los saltos de los inmigrantes para tratar de pasar a España. “¿Por qué se reclama que no se ponga la concertina en Melilla y no se dice nada de Ceuta?” trató de defenderse el titular de Interior.

En cualquier caso, Fernández Díaz asegura que de momento no encuentra otro dispositivo “disuasorio” mejor para evitar que nadie entre en España y por ahora se limitó a prometer que “todos los obstáculos para impedir la inmigración ilegal se harán con pleno respeto” a los derechos humanos, “como no puede ser de otra manera”.

Ante esta indefinición, el PSOE ofreció formalmente su colaboración para encontrar alternativa a las cuchillas. “Estamos absolutamente dispuestos a trabajar con el Gobierno, a colaborar y a pensar juntos cualquier sistema que pueda mejorar la seguridad en la frontera”, aseguró la portavoz socialista en la Cámara baja, Soraya Rodríguez.

Además de los principales partidos de la oposición, también el nuevo portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, rechazó hace días ese método al considerar que “no se puede atentar contra unas personas que buscan mejores condiciones de vida”. La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, quien calificó las cuchillas de “barbaridad”, avanzó una propuesta concreta y pidió a Fernández Díaz que reemplace el alambre de cuchillas por uno de material “no cortante” en la parte superior de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, de forma que se impida el salto pero no se produzcan lesiones a quienes intenten llevarlo a cabo.

El alambre fue retirado de la parte alta de la valla en 2007. Aun así se mantuvieron en la parte baja en Melilla y en toda la frontera de Ceuta.