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El PP de Cospedal acusa a Bárcenas de montar la mordida de Sacyr

Del Rivero y el partido cambian su versión para defenderse del extesorero

El gerente popular de Castilla-La Mancha dice que firmó el recibí obligado y que no cobró

Como muchos otros magistrados, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz está acostumbrado a escuchar sin torcer el gesto explicaciones de testigos e imputados que se escapan de los usos sociales habituales e incluso de la lógica más elemental. Sin embargo, lo de este miércoles ya fue demasiado: “¿Me está diciendo que un abogado como usted no era consciente de que estaba firmando ese documento de su puño y letra y que eso le podría traer responsabilidades legales?”, le preguntó, según los presentes con un punto de irritación, Ruz a José Ángel Cañas.

El gerente del PP de Castilla-La Mancha acababa de reconocer que él escribió y firmó el recibí por importe de 200.000 euros, un dinero que supuestamente entregó en 2007 la empresa Sufi —filial de la constructora Sacyr— al partido para financiar la campaña para las elecciones autonómicas de ese año, encabezadas por Dolores de Cospedal. Sin embargo, a renglón seguido aseguró que escribió el recibí “obligado” y “al dictado” del extesorero nacional y jefe suyo Luis Bárcenas y que, pese a lo que dice el documento, no percibió cantidad alguna.

“Redacté el recibí porque era una orden de un superior”, aseguró Cañas, que prefirió pasar como un imprudente en vez de como el receptor de una supuesta mordida de un constructor. En su declaración del pasado 15 de julio, tras 18 días en prisión, Luis Bárcenas admitió su contabilidad b y aseguró que los 200.000 euros de la filial de Sacyr eran una comisión por la adjudicación a Sufi del contrato de limpieza urbana de Toledo, ciudad gobernada entonces por el PP. Estas revelaciones desembocaron en la imputación de Cañas, del expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, y del actual máximo dirigente de la constructora, Manuel Manrique. Los tres declararon ante Ruz.

Cañas detalló que firmó “por orden de Bárcenas” un primer recibí de 100.000 euros en enero de 2007 y que en febrero de ese mismo año el extesorero lo rompió y, sin más explicaciones, le obligó a redactar uno nuevo por 200.000. Tras expresar su sorpresa el magistrado, Cañas explicó que acababa de ser nombrado gerente regional y que temía ser despedido si se negaba a obedecer las consignas de Bárcenas. “Las reuniones con Bárcenas eran muy tensas; me consideraba un incompetente”, aseguran que dijo varios abogados presentes en la declaración. Otras fuentes señalan que Cañas describió a su antiguo jefe como un personaje “violento”.

Cañas, que solo respondió a las preguntas del juez, del fiscal y de su propio abogado, aseguró que ante las dificultades financieras del PP manchego, el PP nacional le entregó fondos para el funcionamiento ordinario y para costear la precampaña electoral en los ejercicios 2006 y 2007. El gerente regional se presentó a sí mismo como una marioneta de Bárcenas, pero, en realidad, con su declaración estaba prestando un servicio a la presidenta del PP manchego, Dolores de Cospedal. Inmediatamente después de terminar el interrogatorio, que duró alrededor de una hora, fuentes del partido se apresuraban a informar de que Cañas “aseguró” al juez que su versión es “perfectamente coherente” con la declaración de Cospedal ante el magistrado sobre este tema.

En realidad, la líder del PP regional y presidenta de Castilla-La Mancha negó ante Ruz el pasado 14 de agosto la supuesta mordida, pero no pudo profundizar sobre ella porque el magistrado impidió continuar el interrogatorio. La investigación podía afectar a aforados, en especial al presidente de las Cortes castellano-manchegas, Vicente Tirado, a quien Bárcenas sitúa en la supuesta reunión en la que se negoció la entrega del dinero.

El gerente del PP manchego negó que Luis Bárcenas le entregase dinero alguno en metálico y sostuvo que todo el dinero que recibían de la sede de Génova 13 venía vía transferencia bancaria. Esta declaración choca con la versión dada por el PP nacional, que el pasado 18 de octubre informó al juez Ruz que en el partido “no consta documentación contable ni de ninguna otra índole de la que se desprenda la recepción por José Ángel Cañas de la cantidad de 200.000 euros en el año 2007”. El PP asegura que no hay rastro de la entrega de 200.000 euros a su sede de Toledo ni en su contabilidad ordinaria ni en la electoral.

Este miércoles, la vicesecretaria regional del PSOE de Castilla-La Mancha, Cristina Maestre, aseguró que “es la quinta versión del PP de Cospedal sobre este asunto y da toda la sensación de que es igual de falsa y de contradictoria que las cuatro anteriores”. “Ahora resulta que el dinero lo adelantó el PP nacional y los recibís corresponden a sus pagos por adelantado. Estamos ante el extraño caso del recibí simulado y diferido”, ironizó Maestre.

Tras Cañas, llegó el turno de declarar del expresidente de Sacyr Luis del Rivero. Este modificó sustancialmente su anterior declaración como imputado. Del Rivero volvió a negar que la compañía que presidió hasta 2011 entregara cantidad alguna como pago de una adjudicación. Sin embargo, dio una versión muy distinta de su relación con Bárcenas. El pasado 28 de mayo, Del Rivero contó a Ruz que su relación con el extesorero del PP era “escasa”. “Recuerdo una comida con él, con Francisco Villar, ya fallecido y con Emilio Butragueño y hablamos fundamentalmente de fútbol”, dijo entonces.

El pasado lunes la defensa del extesorero nacional entregó en la Audiencia Nacional varios apuntes supuestamente transcritos por Bárcenas de sus agendas en las que figuran no menos de 11 encuentros con Del Rivero entre 2006 y 2007. El exdirigente de Sacyr reconoció estas reuniones y sostuvo que hubo alguna más, entre ellas dos con el exlíder del PP catalán Josep Piqué. Del Rivero fue más lejos, según los abogados presentes en el interrogatorio: reconoció que invitó a Bárcenas a la boda de su propio hijo. No obstante, Del Rivero negó la reunión en la que, según Bárcenas, se trató de la mordida para la campaña electoral de Dolores de Cospedal en 2007.

El último interrogatorio correspondió al actual presidente de Sacyr, Manuel Manrique. Este mantuvo dos contradicciones con su antecesor en el cargo, Luis del Rivero. En primer lugar, dijo que, pese a su puesto en la cúpula de la constructora, no tiene acceso a fondos en metálico con los que poder pagar un cohecho de 200.000 euros en dinero b. Por la mañana, Del Rivero había mantenido que los consejeros delegados de FCC tienen acceso a los fondos de la empresa.

Por otra parte, Manrique rechazó haber realizado un especial seguimiento del contrato de Sufi para hacerse con la contrata de basuras en Toledo. Esto contrasta con la versión de Del Rivero, que mantuvo que esta adjudicación fue objeto de una atención inusual, ya que Sacyr acababa de adquirir esa filial.

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