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Patrimonio Nacional asumirá el pago de 1,23 millones a la tripulación del ‘Fortuna’

Los 10 marineros del barco del Rey que sufrieron un ERE cobrarán entre 133.789 y 54.964 euros

Unión Naval Valenciana es también pagadora subsidiaria

Imagen sin datar del Fortuna entrando en el puerto de Palma.

Los diez exmarineros del que fue el yate del Rey, el Fortuna, cobrarán juntos 1,23 millones de indemnización por su despido improcedente en un ERE. La sociedad estatal Patrimonio Nacional y la naviera Unión Naval Valencia han sido condenadas por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares, de manera solidaria, a afrontar el pago de las indemnizaciones. Las retribuciones por extinción de contrato se han de asumir de manera conjunta por ambas, o una u otra sociedad individualmente si no hay acuerdo.

El tribunal ha publicado este lunes una sentencia para resolver el conflicto planteado por las reclamaciones de la tripulación del Fortuna. Patrimonio Nacional puso fin a la adjudicación del servicio de mantenimiento de la embarcación, que tenía asignado Unión Naval Valencia, empresa que a su vez empleaba a esos marinos y mecánicos. Las indemnizaciones estipuladas oscilan entre los 133.789 euros y 54.964, según la antigüedad y salario personal.

El Rey dejó de navegar en 2012, año durante el cual salió una sola vez al mar con el Fortuna. Este verano, a sus 75 años, el Monarca renunció al uso de la lujosa nave, en tiempos de austeridad general, recortes presupuestarios del Estado y, especialmente, por recomendación médica, a causa de sus reiteradas operaciones quirúrgicas e implantes de prótesis en sus articulaciones óseas.

Don Juan Carlos, centrado el pasado verano en sus sesiones de recuperación, apenas estuvo unos días en el palacio de Marivent en Palma. Pero la tradición obliga, el patrón no abandona la relación con sus marineros. El monarca invitó a sus extripulantes a su residencia de verano, como cada año.

El más veterano de sus marineros, el encargado de máquinas del Fortuna, Vicente Martínez, con 34 anualidades en hoja laboral de servicios al lado del Rey, habló en nombre de todos. Según dicen ellos mismos, los tripulantes del Fortuna creen tener el apoyo de la Familia Real, de cuyos miembros no tienen ninguna queja personal. Quienes compartían horas de mar y sol con la Familia Real, cuidaban de la embarcación en tierra y los que estaban encargados de la navegación y del servicio, fueron a cenar con el Rey en Palacio.

En la vista judicial, la explantilla del Fortuna alcanzó con las dos partes empresariales (Patrimonio Nacional y los astilleros que les abonaba la nómina) un pacto económico ante el Tribunal Superior de Justicia de Palma, en la sala de lo social. Los exempleados del Fortuna, de forma solidaria, consideran que en su caso existió una cesión ilegal, por subcontrato, porque quien daba las órdenes y para quien trabajaban era la sociedad estatal Patrimonio Nacional.

El Tribunal decidirá quién o quiénes y de qué forma cargará con la indemnización. No fue posible un pacto previo y evitar la vista pública. La mayor indemnización personal reclamada por años de contrato alcanza los 184.000 euros hasta los 34.000 del trabajador con menor antigüedad. La propuesta de compensación fija 33 días de indemnización por año trabajado.

El fastuoso y velocísimo yate que usaron durante dos décadas el Monarca y su familia quedó atracado en los muelles de Porto Pi, en Palma de Mallorca, en 2013. Tras la renuncia a su uso por don Juan Carlos, Patrimonio Nacional, que era su propietario formal, retornó la nave a los mecenas navales del Rey, los donantes a (600.000 euros cada uno), en general empresarios turísticos y bancos más el Gobierno de Baleares (2,7 millones). En total, se aportaron 18 millones de euros en 2000. Ahora los donantes quieren enajenar el barco, al entender que su objeto y razón quedaron rotos al renunciar el Rey a su uso y disfrute. Dos gabinetes jurídicos analizan cómo se efectúa la venta y cómo puede Hacienda asumir la operación tras las compensaciones fiscales logradas en su día por los donantes.

El último Fortuna de la serie que usó don Juan Carlos fue construido en Cádiz, tiene 41,6 metros, es muy veloz y repostar a tope sus depósitos de combustible requiere un gasto de 20.000 euros.