El fiscal del ‘caso Nóos’: “No sucumbo a presiones mediáticas ni populistas”

Horrach asegura que no ha recibido ninguna directriz para distanciar a la Infanta de la causa

"No estoy para tapar nada ni para proteger a nadie", afirmó este jueves Pedro Horrach, fiscal del caso Nóos, proceso en el que acusa a Iñaki Urdangarin y se opuso a la imputación de la infanta Cristina. Horrach intervino en una conferencia cultural pública, ante más de 200 personas en Santa Margalida (Mallorca), comarca de la que es originaria su familia y donde pasa sus vacaciones.

"No sucumbo a presiones mediáticas ni populistas", advirtió en unas consideraciones previas a la charla, para enmarcar su papel independiente y técnico, regido en los principios de legalidad y de imparcialidad dentro del Ministerio Público. Comentó que la única directriz que le han dado de sus superiores "de Madrid" de la Fiscalía Anticorrupción (y previsiblemente de la Fiscalía General del Estado) es que “haga lo que considere conveniente, siempre que esté justificado”.

Recalcó Horrach que no ha recibido ni una sola presión o instrucción para distanciar a la hija del Rey de la causa penal del caso Nóos, también llamado caso Urdangarin. El fiscal aseguró, en este sentido, que “el único responsable” de lo que escribe y firma es él mismo y que actúa de “manera muy consciente de lo que hace”. Y advirtió que “no moverá ni un ápice” su criterio profesional, aunque agregó que no conoce “el futuro”: ignora aun qué sucederá con las indagaciones abiertas por el juez José Castro, que se encaminan hacia una posible nueva citación de la hija del Rey en la causa por supuesto blanqueo de dinero.

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"El futuro no lo conozco. Mi posición depende siempre de las circunstancias que se dan en un momento determinado. El futuro puede traer de todo, las circunstancias pueden cambiar, se pueden aportar elementos de prueba o no. No lo sé, lo desconozco" detalló. El fiscal Pedro Horrach explicó los distintos papeles del acusador público y el del juez instructor a la hora de decidir quién debe sentarse en el banquillo de los acusados. El fiscal tiene que defender las pruebas en un juicio, mientras que el juez instructor se lava las manos al terminar la investigación, dio a entender.

Posiblemente incómodo ante algunas críticas personales a él y a su familia -más los ataques desde el entorno de investigados y condenados- pidió que los reproches se centren en su función, en su ámbito profesional. "Es una falta de respeto y de consideración profesional derivar la responsabilidad de mis actuaciones a otras personas o instituciones para dar soporte a otros intereses", remachó.

Pedro Horrach defendió los pactos con los arrepentidos, los imputados que confiesan sus actos delictivos, asumen los delitos y logran una rebaja en la acusación penal. Horrach indicó también que entre el 60 y el 70% de las investigaciones terminan con un acuerdo. Es una fórmula prevista en la ley y que quien se beneficia de ella reconoce el acto criminal y queda “estigmatizado” para siempre. Los acuerdos de conformidad son "eficaces y beneficiosos para la sociedad".

Frustrado por la rebaja de condena a Matas

Sobre los casos de corrupción juzgados en Baleares, Horrach confesó que se sintió frustrado y lo “pasó mal” varias semanas cuando el Tribunal Supremo rebajó la condena de seis años a nueve meses de cárcel para Jaume Matas, expresidente balear y exministro del PP. Y agregó: "Haré todo lo posible", según ley, para que Matas sea condenado por todos los hechos que aún se le investigan en diferentes piezas del caso Palma Arena.

Horrach observó que en las Baleares no hay más casos de corrupción que en otras comunidades, aunque cree que el clientelismo y la masa de dinero que circula en las islas favorecen la corrupción. El fiscal añadió que, como ciudadano, no es lógico que corrupción no sea un factor determinante, que no influya las urnas.

Preguntado por los asistentes a la charla sobre la condena al juez Baltasar Garzón, opinó que, a pesar del respeto debido a las decisiones judiciales de los tribunales, considera que "no había suficiente motivo" para condenarlo por prevaricación. Horrach criticó, además, la estructura paralela del sistema judicial en España, considera que "se produce una dualidad absurda e irracional que solo conduce a dilaciones y distorsiones" entre fiscales y jueces de instrucción.

El fiscal anticorrupción de Baleares cree que los medios de comunicación son "esenciales en la lucha contra la corrupción", no solo por algunas investigaciones, sino especialmente "por la condena social que han hecho de las conductas corruptas". La difusión de un escándalo es una coraza ante las posibles interferencias a su función: "El hecho de que las presiones sean soportables tiene mucho que ver con los medios de comunicación. Cuando un caso de corrupción sale a la luz pública se evitan en gran medida todos aquellos obstáculos y presiones que puedan venir del poder político", concluyó

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