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Ceuta estudia un pantalán flotante contra inmigrantes

Agentes marroquíes interceptan otra oleada de subsaharianos en la frontera

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Varios policías vigilan durante la madrugada del miércoles el espigón fronterizo del Tarajal, que la Delegación del Gobierno quiere alargar con un pantalán flotante.

Un centenar de subsaharianos volvieron a intentar ayer llegar hasta Ceuta bordeando el espigón fronterizo de la playa del Tarajal, entre la ciudad autónoma y Marruecos, con el mismo método empleado el día anterior, es decir: lanzándose al agua en tropel, provistos de cámaras neumáticas como flotadores. En esta ocasión la Gendarmería marroquí los interceptó antes de que pudieran alcanzar suelo español. “Si no hubiera habido marroquíes frenando la avalancha, nosotros hubiéramos sido incapaces de hacerlo”, reconoció el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González.

González anticipó que se está preparando un proyecto “a corto plazo” para que provisionalmente, y mientras no se acometa una obra de mayor envergadura para alargar la escollera de piedras que conforma el espigón fronterizo del Tarajal, que se adentra unos 200 metros en aguas de la bahía sur, se puedan contener los intentos masivos de entrada en el punto más permeable de la frontera de Ceuta. De momento es solo una idea en un estado “muy incipiente”, reconoció, aunque ya ha sido trasladada a dos ingenieros.

Se trataría de un “pantalán flotante”, con red debajo del agua, para impedir el paso a los buceadores, y con un vallado encima similar al que está colocado en el resto del perímetro fronterizo terrestre, donde hay una doble valla, coronada con una concertina, de 6,10 metros de altura. “Hay que pensar muy seriamente cómo ampliar ese flanco débil y vulnerable. Ahora, con marea baja no hace falta ni que los inmigrantes naden para llegar hasta Ceuta”, precisa. “He pedido que el pantalán sea barato y efectivo para que hasta que podamos alargar el espigón tengamos algo con el mismo fundamento pero con menos coste”, añade.

En la ciudad autónoma, que comparte unos ocho kilómetros de frontera natural con Marruecos, hay ahora dos espigones fronterizos de idénticas dimensiones: el del Tarajal, que es muy permeable tal y como se ha comprobado, y el de Benzú, situado en aguas del Estrecho y donde los inmigrantes apenas se atreven a cruzar por la profundidad de las aguas y las corrientes marinas.

Según la información de la Guardia Civil, unos 600 inmigrantes subsaharianos se encuentran en los bosques próximos a Ceuta, “aunque son muchos más” los que aguardan en las provincias de Tetuán y Tánger, para entrar en la ciudad.

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