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Muere en Siria otro ceutí reclutado para la yihad

Mohamed H., de 27 años, partió en junio para combatir el régimen de Bachar el Asad

Uno de los detenidos como por reclutar yihadistas, el pasado junio.

Mohamed H., de 27 años, es el último de la lista de ceutíes fallecidos en la guerra de Siria. Una fría llamada telefónica comunicó el viernes a su familia, en la calle Este de la barriada marginal de El Príncipe, que había muerto combatiendo contra el régimen de Al Assad, según adelantó El Faro de Ceuta. La lista de fallecidos es confusa porque ni las autoridades españolas saben cuántos jóvenes musulmanes de la ciudad se han marchado hacia Oriente Próximo ni cuántos, a ciencia cierta, han muerto desde abril de 2012.

Este vecino de El Príncipe se marchó de su casa sin decir nada. Fue a principios de junio y se sabe que lo hizo junto a otros tres jóvenes que han corrido la misma suerte. Mohamed, que deja mujer y dos hijos de seis y dos años, era un chico “normal, que nunca se metía en problemas”, dicen sus allegados; que apenas hablaba de la guerra en Siria, vestía vaqueros y chándal, hacia deporte y jugaba a la playstation. Era el mayor de cuatro hermanos y nunca se interesó, al menos abiertamente, por los conflictos en Oriente Próximo.

Un jueves, Mohamed desapareció. Su esposa supuso que había ido de pesca, algo que hacía con frecuencia, ya que estaba en paro, y no se extrañó de que tardara. Por eso no denunció la desaparición hasta casi dos días después.

El pasado agosto se conoció el fallecimiento de al menos otros dos ceutíes, H. M. A. y A. S., después de que sus familias recibieran sendas llamadas telefónicas informando de lo ocurrido. En ninguno de estos casos las fuerzas de seguridad tenían constancia de su desaparición.

De acuerdo con las estimaciones de la Delegación del Gobierno, entre cinco y ocho de la decena larga ceutíes que han viajado a Siria en el último año y medio captados por las redes yihadistas habrían muerto. La escasa colaboración de las familias no permite a los cuerpos de seguridad tener un conocimiento certero del número exacto de fallecidos, de cuyas muertes solo se tiene constancia a través del teléfono. La policía y la Guardia Civil solo saben de los viajes cuando se denuncia la desaparición.

Así ocurrió en abril, cuando la familia de Nordin Abderrayat, de 16 años y vecino de El Príncipe, denunció ante la Policía Nacional que se había marchado de casa. El chico llamó a sus padres desde Turquía para despedirse y hasta la fecha no se tiene constancia alguna de otra comunicación, pero tampoco de que haya muerto. Usó un pasaporte falso y cruzó la frontera hacia Marruecos, donde inició un viaje sin retorno.

El pasado 21 de junio, en una espectacular redada de la policía en la que se empleó un helicóptero, fueron detenidos en El Príncipe ocho hombres acusados de colaborar con Al Qaeda y reclutar guerreros para la yihad en Siria, algunos de los cuales murieron en atentados suicidas.
La primera víctima de la red fue Rachid Wahbi, un taxista ceutí de 33 años que en abril de 2012 dejó a su mujer y sus dos hijos en Ceuta para viajar a Siria y combatir contra el régimen de Bachar el Asad. Rachid se suicidó el 1 de junio de 2012 al volante de un camión bomba que empotró contra un cuartel en Idlib causando, según Interior, 130 muertos. El Gobierno difundió el pasado junio el vídeo que recoge la matanza y en el que se ve cómo Rachid mira a la cámara, sonríe, abraza a dos compañeros y da gracias a Alá antes de subirse al camión.

Con Rachid viajaron a Siria otros dos ceutíes, Mustafá Mohamed, Tafo, de 24 años, conductor de reparto, y Mustafá Mohamed Layachi, Piti, de 30. Karim Abdesalam Mohamed, el ojeador de suicidas para Siria conocido como Marquitos, fue el encargado de comunicar a sus esposas la mala noticia: “Tu marido ha muerto”. Las fuerzas de seguridad consideran a Marquitos el cabecilla de la red de captación de combatientes en el barrio de El Príncipe. Allí fue detenido en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía. El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno lo envió a prisión, así como a siete de sus fieles. Los investigadores creen que envió a Siria a 50 jóvenes, entre ellos 12 españoles. La red de captación de yihadistas tenía base en Ceuta y en Castillejos, una localidad marroquí muy próxima a la frontera de El Tarajal. Los españoles viajaron a Siria desde Málaga y los marroquíes lo hacían desde Casablanca.

El delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González, asegura no tener una idea “ni siquiera aproximada” del número de jóvenes musulmanes que han podido ser captados para participar en guerras como la de Siria, y achaca al “buenismo” de las autoridades en los últimos años la proliferación en la ciudad autónoma de estos grupos que operan en las barriadas musulmanas. “Ha habido una dejación del control (…) y ahora nos encontramos con una situación muy delicada, donde hay familias que están sufriendo porque sus hijos van a inmolarse a Siria o a Líbano o a donde quienes les han captado y secuestrado sus voluntades así lo decidan”.

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