Tres horas encerrados en un vuelo de Ryanair por “olor a combustible”

Los pilotos del trayecto Manchester-Málaga abortan el despegue por precaución

Decenas de pasajeros suben a un avión de la compañía aérea Ryanair.
Decenas de pasajeros suben a un avión de la compañía aérea Ryanair. EFE

Los pasajeros del vuelo Ryanair FR3208 con origen Manchester y destino Málaga pasaron encerrados en la cabina del avión tres horas y media por una avería que impidió este miércoles el despegue del aparato. Este incidente se ha producido el mismo día que la aerolínea de bajo coste reconoció que sus beneficios serán inferiores a los previstos para este año, que oscilaban entre los 570 y los 600 millones de euros, debido a la caída de la demanda y al aumento de la competencia.

El vuelo, cuya hora de salida eran las 16.55 (hora local, en España, las seis de la tarde), interrumpió inesperadamente el despegue cuando se encontraba en la pista de salida por un "fuerte olor a combustible o a goma quemada", según explicó a este periódico por teléfono Juan Carlos Muñiz, uno de los pasajeros. "Solamente le quedaba meter el acelerón", relataba el joven. "El avión está lleno, habrá solamente unas quince plazas libres en la parte delantera, y hay varios ancianos".

El olor a combustible fue detectado por los pilotos de la aeronave, aunque no supieron decir si procedía del interior o el exterior de la misma, según explicó una azafata de la compañía a Muñiz. Acto seguido, el comandante decidió abortar el despegue como medida de precaución y conducir el avión a otra zona más apartada de las pistas de despegue. Una media hora más tarde, dos dotaciones de bomberos y un vehículo con personal de seguridad del aeropuerto acudieron a examinar el aparato, pero en ningún momento llegaron a acceder al mismo.

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Sobre las siete de la tarde, dos horas después de que se produjera el suceso, un portavoz del aeropuerto de Machester aseguraba a este periódico no disponer de información sobre las causas de la avería, pero aseguró que la compañía había enviado a un ingeniero para revisar la aeronave. Dos horas más tarde, otro portavoz apuntaba que la salida estaba prevista para cinco minutos más tarde, es decir, para las nueve y cuarto de la noche. Durante todo ese tiempo, los pasajeros permanecieron en sus asientos. "No nos dan nada de comer ni de beber, la gente se está poniendo nerviosa", explicaba Muñiz cuando pasaban las tres horas desde que embarcaron .

Según este pasajero, que trabaja en Manchester e iba a Málaga a visitar a su familia, no han recibido ninguna explicación por parte de la compañía y solo vieron un camión de repostaje acercarse al aparato para llenarlo de combustible minutos antes del despegue definitivo. "También ha subido un señor con unos destornilladores y una linterna, ha desmontado algo en la cabina de los pilotos y se ha marchado, es indignante", describía Muñiz con indignación. Diez minutos más tarde, a las 20.21 hora local (las nueve y veinte en España), la aeronave despegó.

Este incidente se suma a otros protagonizados por la misma compañía, como varios aterrizajes forzosos —entre ellos tres que Fomento está investigando—, y a prácticas polémicas como denegar el embarque a menores por no llevar carné de identidad. El máximo dirigente de la compañía, Michael O'Leary, ha saltado a los medios en numerosas ocasiones por afirmar que los cinturones de seguridad son inútiles o sugerir que cobraría por usar el servicio del avión.

La última vez que Ryanair apareció en los medios fue a raíz de que sus trabajadores pidieran el pasado mes de agosto que se investigara la seguridad de la aerolínea. Según una encuesta realizada a la plantilla, el 89% de ellos pensaba que la cultura de seguridad no es "transparente ni abierta". Ryanair negó las acusaciones y afirmó que cuenta con un historial "inmaculado".

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