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El Gobierno pide a Filipinas el indulto del preso español Francisco Larrañaga

El reo fue condenado a pena de muerte en el país asiático

Tras abolirse las ejecuciones en esta nación, fue trasladado a España para finalizar su condena

Francisco Larrañaga, junto a Juan Moscoso, diputado del PSOE por Navarra, en una imagen de mayo de 2007.
Francisco Larrañaga, junto a Juan Moscoso, diputado del PSOE por Navarra, en una imagen de mayo de 2007.

El indulto es la única esperanza para Francisco Larrañaga, preso en Martutene (Gipuzkoa) y excondenado a muerte en Filipinas en un proceso plagado de irregularidades. Después de que se conmutara su pena de muerte por la cadena perpetua, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero logró traerlo a España en 2009. A cambio, cumpliría la pena máxima prevista en nuestra legislación: 40 años de prisión. El Ejecutivo español no puede indultarlo directamente, ya que fue juzgado en Filipinas, y por eso ahora, después de que los ministerios de Justicia y Exteriores hayan estudiado su expediente, ha optado por solicitar la medida de gracia al Gobierno del país que lo condenó. El Consejo de Ministros aprobó ayer la tramitación del indulto.

Larrañaga, de padre vasco y madre filipina, fue penado en 1997 por la desaparición de las hermanas Maryjoy y Jacqueline Chiong en Cebú, una isla situada a unos 500 kilómetros de Manila. Los cuerpos de las jóvenes nunca fueron hallados. Apareció un cadáver que se atribuyó a Maryjoy, pero no se practicaron pruebas de ADN y los reconocimientos fueron confusos. Larrañaga fue condenado en 1999 por detención ilegal y secuestro sin poder declarar en el juicio, sin poder presentar apenas testigos ni pruebas de descargo de todo tipo que acreditaban que el día del crimen él estaba en Manila y no en Cebú.

La sentencia se basó solo en el testimonio de un delincuente que no conocía a los acusados, que aseguró haber participado en el crimen y que sorprendentemente no fue condenado. El Supremo elevó más tarde la condena a pena de muerte, que fue finalmente conmutada por la entonces presidenta Gloria Macapagal en 2006.

Para traerlo a España, el Ejecutivo se comprometió a hacer cumplir su pena. Larrañaga está en la prisión de Martutene en régimen de segundo grado, aunque con las ventajas que permite la aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario —por el cual se pueden aplicar medidas que van más allá de las que corresponderían según la clasificación penitenciaria—. Larrañaga sale cada día de prisión para estudiar en la escuela de cocina de Arguiñano y ya tiene permisos. Ha cumplido casi 16 años en prisión entre el tiempo pasado en cárceles filipinas y españolas.

El siguiente paso, una vez aprobada la tramitación del indulto, le corresponde al Ministerio de Asuntos Exteriores: trasladar formalmente la petición de indulto al Gobierno de Filipinas, lo que se podría hacer a través del embajador filipino en España o a través del embajador español en el país asiático.

Larrañaga viajó recientemente a Madrid con un permiso para asistir a unas jornadas contra la pena de muerte organizadas por el Consejo General de la Abogacía Española. Ese día habló del posible indulto con EL PAÍS, y de sus esperanzas en que finalmente salga todo bien. “Pero solo hago planes a corto plazo, de seis meses en seis meses”, señaló. El documental Give up tomorrow (Ríndete mañana) desmenuzó en 2011 el caso de Larrañaga, sus juicios y las múltiples irregularidades del proceso.

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