Reclusos con pedigrí

Díaz Ferrán, Ángel de Cabo, Iván Losada están con Bárcenas en la cárcel de Soto del Real Por esta prisión también ha pasado Miguel Blesa

De izquierda a derecha, y de arriba a abajo, Gerardo Díaz Ferrán, Ángel del Cabo, Iván Losada y Miguel Blesa, a su llegada a la cárcel Soto del Real.
De izquierda a derecha, y de arriba a abajo, Gerardo Díaz Ferrán, Ángel del Cabo, Iván Losada y Miguel Blesa, a su llegada a la cárcel Soto del Real.

La prisión de Soto del Real (Madrid) alberga a algunos de los reclusos más populares de España por su turbio pedigrí financiero. Desde el pasado jueves, también acoge en sus celdas al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Pero cuando este llegó, allí estaban ya, desde el pasado 6 de diciembre, el expresidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán, el otrora todopoderoso dueño de Viajes Marsans, y su testaferro, Ángel de Cabo, el millonario liquidador de empresas al que Díaz Ferrán simuló vender supuestamente su imperio para no pagar los 400 millones de deudas que mantiene con un reguero de proveedores y los miles de empleados a los que ha dejado en la calle. Díaz Ferrán, De Cabo e Iván Losada, el hombre de confianza de Cabo, al que este colocó de director general de Marsans siguen aún hoy presos, aunque la Audiencia Nacional les ha rebajado sus fianzas: los 30 millones iniciales impuestos a Díaz han quedado en cinco, mientras que los 50 iniciales decretados contra De Cabo ahora son tres.

La situación judicial del expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa es diferente. Ahora está libre, pero también ha estado entre las rejas de Soto entre los días 5 y 20 de junio pasados. Allí le envió el juez Elpidio José Silva por sus gestiones en la operación de compra de un banco en Florida (EE UU) que, según este magistrado, tuvo un sobrecoste de unos 500 millones de euros para la entidad que presidía. Quedó libre después de que la Audiencia de Madrid revocase su encarcelamiento y anulase por defecto procesal todas las diligencias practicadas contra él por el juez Silva, que le abrió una causa por autorizar un préstamo (impagado) de 26,6 millones para las empresas de Díaz Ferrán cuando sobre ellas se cernía la quiebra.

En las fotos superiores se ve a Díaz Ferrán, a De Cabo y a Blesa a su llegada a la prisión de Soto, en el momento en que los funcionarios les están midiendo y fotografiando para la composición de sus fichas penitenciarias.

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