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El ‘efecto llamada’ de los yihadistas de Ceuta que murieron en Siria

El juez advierte que 'Marquitos' es un referente en la región

Las muertes de los voluntarios que él envió a luchar han creado efecto llamada

El juzgado número 2 de la Audiencia Nacional ha dictado prisión provisional comunicada e incondicional para Karin Abdeselam Mohamed, alias Marquitos, al que hace responsable de un presunto delito de integración en organización terrorista. Marquitos, de 39 años y nacionalidad española, es uno de los ocho varones detenidos el pasado viernes en Ceuta, acusados de formar parte de una red que se encargaba de reclutar yihadistas en esa ciudad y en Marruecos para combatir en Siria y otros países.

El juez considera que Marquitos es un “referente del yihadismo” en la región, especialmente tras su arresto en el marco de la Operación Duna, ordenada por el juez Garzón en diciembre de 2006. Esta llevó a su arresto y al de otros diez radicales acusados de integrar una célula islamista que pretendía atentar en el recinto ferial de Ceuta y en los transbordadores que unen a esta ciudad con Algeciras y Málaga. El juez advierte que a partir de ese momento Marquitos se convirtió en el líder de “una red yihadista internacional” que no solo sigue activa y ha restablecido el envío de integristas, sino que ha aumentado su número de objetivos. Estaba en libertad porque en abril de 2012 la Audiencia Nacional absolvió a todos los acusados al no encontrar pruebas de que el grupo planeara atentados contra objetivos concretos.

La investigación de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía apunta a que la organización, radicada en España, tiene conexiones internacionales en Marruecos, Bélgica, Turquía y Siria, y se dedica a la radicalización, captación y envío de muyaidines a Siria con el fin de hacer la yihad y conseguir el martirio. Hasta el momento, esta organización habría conseguido enviar de España a Siria a al menos seis grupos de varones, tanto españoles como marroquíes, de los cuales al menos cinco causaron numerosas víctimas tras inmolarse en Siria. Estas muertes, según el auto, han producido un efecto llamada entre los radicales de Marruecos y Ceuta.

La red se encarga de la captación de jóvenes cada vez que sus contactos en el exterior piden nuevos voluntarios. Entre ellos, el auto cita al Frente Jabhat Al Nusra (Frente de la Victoria) y el Estado Islámico Irak, brazos armados de Al Qaeda en Siria e Irak. También realizan los preparativos del viaje desde España y Marruecos a ciudades de Turquía fronterizas con Siria, donde un “pasador” les ayuda a cruzar la frontera y alcanzar los campos de entrenamiento de la organización terrorista. Según el juez, parte de estos enviados son utilizados como terroristas suicidas, mientras que otros son entrenados para insertarse en comandos que ejecutaran acciones terroristas.

El juez acusa al detenido de llevar a cabo labores fundamentales para el funcionamiento de la red: era una “pieza clave” en la recolección de fondos para financiarla y para ayudar económicamente a las viudas. Además, se encargaba de comunicar a las familias las novedades que iban sucediendo a los enviados a Siria —entre ellas su fallecimiento— y el traslado de sus testamentos vitales, junto con los también detenidos Ismail Abdellatif y Abdelkrim Chaib, alias Chatarra y Derkia. En concreto, el juez asegura que Marquitos mantuvo contacto con los tres primeros voluntarios que partieron a Siria y acabaron inmolándose. “Es el acompañante continuo de los desplazados a Siria para hacer la yihad, relacionándose de forma directa o indirecta con todos los enviados; reuniéndose con ellos antes de que partan a Siria”, reza el auto.

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