“Esta casa se la compré a una chica que la había heredado”

Los dueños de un edificio en Calella niegan haber adquirido la finca a la Infanta

Edificio en Calella cuya venta atribuye Hacienda a la Infanta.
Edificio en Calella cuya venta atribuye Hacienda a la Infanta.Albert García

El número 99 de la calle de Sant Joan de Calella (Barcelona) solo se distingue de los de su alrededor porque es de obra nueva. Nada más. El edificio, de 315 metros cuadrados escriturados, está en pleno centro del que se considera —y se autoproclama— el primer destino de turismo de masas de España, entre el mercado municipal al que acuden a comprar los vecinos y una máquina de vending que despacha carne las 24 horas y que ayer por la tarde estaba a rebosar. En los bajos del inmueble, a menos de dos minutos del mar, hay una frutería que abre alrededor de las cuatro y media. En la vivienda, nadie responde al timbre, pero en el balcón cuelga un cartel de se vende con un número de teléfono de contacto.

Al otro lado del teléfono, un hombre se identifica como el propietario del inmueble. “Soy el dueño de la frutería de abajo”, aclara. El actual dueño del edificio se muestra asombrado cuando escucha que su finca consta en un informe elaborado por la Agencia Tributaria porque esa finca, valorada en 450.000 euros, presuntamente fue vendida por la infanta Cristina. “No, eso no es así, esa información no es correcta”, responde de inmediato el hombre, al que se le garantiza el anonimato.

La finca, según el documento de la Agencia Tributaria, fue transmitida el 16 de marzo de 2006. El dueño hace memoria. “Sí, las fechas me cuadran, es muy posible que la comprara entonces, pero no a quien usted dice”, sostiene. Niega haberlo adquirido a la Infanta ni a ninguna sociedad. “Eso no es así”, insiste. “La finca procedía de una herencia. La chica que usted me nombra \[una tal Judith\] era entonces la dueña del inmueble, la persona a quien yo se la compré, pero ella la había heredado”, sostiene.

EL PAÍS trató ayer de localizar a la que, según las escrituras, fue la anterior titular de la finca. La joven trabaja en un hotel de una localidad vecina que en verano también se puebla de turistas. En ese establecimiento, no obstante, aseguraron que la antigua propietaria de ese inmueble está allí de lunes a viernes y sostuvieron que no tenían forma de contactar con ella porque solo lleva tres semanas trabajando en el hotel.

Según el actual propietario, cuando se hizo con el inmueble allí solo había una panadería. Los vecinos lo avalan. Un comerciante de la zona —en la que la mayoría de los que pasean a primera hora de la tarde son foráneos— explica que la vivienda se construyó hace apenas dos años. “Antes había un local. El resto se construyó luego”, sostiene. La misma versión dan en una pensión que hay junto al edificio. Nadie va más allá.

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