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OPINIÓN

Este Gobierno sin vacantes

'Este' Gobierno es en realidad el Gobierno de la vicepresidenta única, para todo

Por lo general los ministros cuando hablan dicen el Gobierno, los presidentes prefieren decir mi Gobierno, pero la vicepresidenta para todo, Soraya Sáenz de Santamaría, se aferra al uso del demostrativo este Gobierno. Una preferencia cargada de sentido. Porque el es artículo determinado que antecede siempre al sustantivo y su función principal es asociar el contenido semántico de este (es decir, del sustantivo) con un referente concreto, consabido por los interlocutores. De manera que el Gobierno es en cada momento el que se encuentra en el ejercicio del poder ejecutivo, cualquiera que sea su coloración política de procedencia, es el competente, el habilitado para decidir en el ámbito que le es propio. Mi es la forma de genitivo, dativo y acusativo del pronombre personal de primera persona en género masculino o femenino y número singular. El posesivo mi Gobierno, es una expresión disponible para usar por quien sea su Presidente y que dice relación al poder exclusivo que el artículo 100 de la Constitución le confiere de proponer al Rey el nombramiento y separación de sus integrantes. De modo que los ministros son siempre ministros del Presidente, que los ha propuesto, además de ser titulares de un Departamento determinado. Ningún ministro se siente autorizado a emplear el posesivo mi, porque incurriría en la extralimitación de tomar la parte por el todo. Otra referencia denominativa es la que añade al vocablo Gobierno el que corresponde al partido que lo sustenta.

En la presente legislatura ha cundido sin embargo la expresión este Gobierno, donde este cumple la función de adjetivo demostrativo, que sirve para diferenciar al actual Gobierno de todos los demás que han sido, muy en particular del anterior presidido por el socialista José Luís Rodríguez Zapatero. Una diferencia fundamental porque entre este Gobierno que se esfuerza, que trabaja, que quiere acabar con el paro, que nos devuelve la credibilidad, que reduce el déficit, que se financia a tipos de interés más bajos, que ha hecho la reforma financiera, que ha subido las pensiones, que lleva a cabo las reformas necesarias, que ha puesto a nuestro país en la cumbre del respeto internacional, que ha lanzado la marca España, que ha presentado proyectos insólitos como el de la Ley de Transparencia, la Ley de Emprendedores, que ha devuelto a RTVE a su condición de servicio doméstico del poder, que ha dado pleno valor académico a la asignatura de Religión, que ha suprimido la educación para la ciudadanía, que designa magistrados del Tribunal Constitucional como Enrique López, que cambia la Ley de interrupción voluntario del embarazo y sustituye los plazos por los supuestos de los que excluye las malformaciones, y el precedente hay un abismo de señalización obligada para avisar a peatones y vehículos a motor.

Este Gobierno es en realidad el Gobierno de la vicepresidenta única, para todo, Soraya Sáenz de Santamaría, que es también ministra de la Presidencia y Portavoz, que tiene en sus manos el Centro Nacional de Inteligencia, antes coordinado por el ministro de Defensa, así como el Centro de Investigaciones Sociológicas o las presidencias de la Comisión General de Secretarios de Estado y subsecretarios y de la Comisiones Delegadas para Asuntos de Inteligencia, para Política Científica y Tecnológica, para Política de Igualdad y para Asuntos Culturales. A toda esta carga de trabajo sobre las espaldas de la vicepresidenta se añade la de coordinar las Cumbres Iberoamericanas, presidir la Comisión para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 así como la Comisión Interinstitucional para la Conmemoración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca. Visto lo anterior, cobra todo sentido que se haya aprovechado el cambio de denominación de la antigua Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis, ahora llamada “Consejo de Seguridad Nacional en su condición de Comisión Delegada del Gobierno para la Seguridad Nacional”, y se modifique la composición de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos en la que se integra también la Vicepresidenta, que la presidirá en ausencia del Presidente. Así, limpiamente, se evita que, en esos casos, tome su dirección el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Los triunfalistas de la catástrofe, que andaban reclamando una vicepresidencia económica, ya tienen la respuesta. Esa pretendida vacante será también ocupada por Soraya Sáenz de Santamaría. A ver ahora qué tienen que decir los que tachan a Mariano Rajoy de ambiguo e indeciso y la Comisión Europea y el Banco Central Europeo que tan empeñados estaban en interferirse en los designios de Moncloa. Y todo ello por el increíble precio que aparece en pantalla. Vale.