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El ejército de ‘pitufos’ de Feng y Xu

La policía sospecha que el matrimonio imputado en el ‘caso Emperador’ y supuestamente huido de la justicia se refugia en Portugal

Registro de la operación Emperador en octubre de 2012.

Wang Feng y Kai Xu —el matrimonio imputado en el caso Emperador y supuestamente huido de la justicia desde el pasado sábado— comandaban un ejército de pitufos que blanquearon cientos de miles de euros. Con la tapadera de un herbolario en el distrito madrileño de Usera, Wang Feng, de 49 años, captó a más de diez personas y las situó como gestores de locutorios con servicio de envío de remesas. Por orden del matrimonio, estos peones del blanqueo enviaban grandes cantidades de dinero a China simulando que eran envíos de inmigrantes.

El dinero supuestamente procedía de actividades ilegales como el fraude fiscal, el contrabando, la falsificación o la trata de personas; y las cantidades remitidas a China nunca excedían los 30.000 euros. Esta técnica, denominada pitufeo, consiste en utilizar a gran de número de personas que hacen transferencias de pequeñas cantidades para evitar que las entidades bancarias den parte de las operaciones al Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España.

Wang Feng, de 49 años, está considerado un “miembro destacado” de la trama de blanqueo de capitales, aunque pertenece a una parte de la investigación no vinculada con el considerado cerebro de la organización, Gao Ping. Sus actividades delictivas no se limitaban, sin embargo, a las operaciones a pequeña escala. Según los investigadores, Feng puso en marcha varias sociedades mercantiles y situó a terceras personas en los órganos de administración. Estos testaferros abrían cuentas bancarias en distintas entidades y, desde ellas, enviaban fondos a China simulando que se trataba de operaciones comerciales. Esta forma de actuar permitía “ampliar la cantidad de dinero” que se podía mandar al gigante asiático “sin que salten las alertas de los controles fiscales”.

La policía sospecha que el matrimonio ha buscado refugio en Portugal. Fuentes policiales afirman que Feng y Xu mantuvieron en el pasado negocios en ese país y que es altamente improbable que hayan tratado de viajar a China, ya que los controles de los aeropuertos habrían detectado su condición de investigados con prohibición de salir de España. El lunes, el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso Emperador, Fernando Andreu, emitió una orden de busca y captura contra la pareja, después de que el sábado por la noche no acudieran a firmar al juzgado, adonde tenían obligación de comparecer a diario. Desde entonces, no hay rastro de ellos.

Feng y Xu son dos personas muy discretas: evitaban hablar por teléfono de los envíos de remesas —o utilizaban claves como “unidad”, “caja” o “cosa”— y cambiaban de terminal con cierta frecuencia. Según la investigación, esta red de blanqueo se organizaba a través de grupos familiares interrelacionados que recibían las órdenes directamente desde China. En algunos bancos de ese país tenían cómplices que les alertaban de las sospechas que suscitaban sus movimientos bancarios. También en España tenían compinches en las entidades financieras: en febrero de 2002, una empleada de banca comunicaba a Wang Feng que “su jefe había recibido una llamada” de una sucursal de Parla (Madrid) “porque había ido mucha gente china a abrir cuentas”, después de haber cancelado otras cuentas masivamente en otra entidad. En la conversación, la mujer le advierte a Feng de que “no abran cuentas todos juntos” para no llamar la atención.

Además de las transferencias electrónicas a través de locutorios y entidades financieras, el grupo también transportaba el dinero físicamente por carretera. A dos miembros de la organización se les intervino 1,3 millones de euros en efectivo ocultos en un hueco del depósito de gasolina de su coche.

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