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Barbacoas y ‘gin-tonic’ para Pokémon

El PSOE de Ourense pagó fiestas con fondos públicos al exalcalde detenido

La filtración de las cuentas irregulares agrieta el gobierno local

Francisco Rodríguez (en el centro, con gafas) posa con simpatizantes tras su dimisión como alcalde de Ourense, en octubre.

Una barbacoa con gin-tonics y mariachis para mantener la moral alta tras un caso de corrupción. El grupo municipal del PSOE, en el poder en el Ayuntamiento de Ourense, sufragó con fondos públicos el pasado septiembre una fiesta en casa del exalcalde Francisco Rodríguez, días después de ser detenido e imputado por prevaricación y cohecho en el caso Pokémon.

El festejo, que los socialistas justifican como un encuentro “para mantener la unidad personal y de criterios”, tras la sacudida que supuso el arresto del regidor, no fue el único que se pagó con dinero público. En 2012, el grupo municipal socialista gastó miles de euros en 2012 en fiestas, alcohol, marisco, copas en chiringuitos de playa de Mallorca, almuerzos en Toledo, Madrid, Ciudad Real y A Coruña o una fiesta multitudinarias en el pueblo natal del exalcalde Rodríguez, Palmés, para celebrar la victorial electoral de 2011.

La publicación de las cuentas ha abierto una profunda grieta entre las dos familias socialistas enfrentadas en el consistorio: la de los afines al exregidor y su sucesor, Agustín Fernández, y la próxima al líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, y la ejecutiva provincial. El actual alcalde ha amenazado con abandonar el cargo si no recibe el apoyo de la dirección. El PSOE local mantiene un agrio enfrentamiento con Pachi Vázquez y con la directiva provincial, que ayer criticó duramente lo sucedido, aunque evitó adoptar medidas.

El actual regidor, Agustín Fernández, avaló las cuentas con su firma

En las cuentas irregulares que se han publicado esta semana se descubre que el grupo municipal concedió un supuesto préstamo de 21.514 euros “por razones humanitarias” a un alto funcionario municipal condenado por el Tribunal de Cuentas a reintegrar 29.768 euros que desaparecieron de las arcas municipales en 2007. El préstamo, concedido nueve meses antes de la condena, no figura en las cuentas del partido, el funcionario “no hace declaraciones” sobre el asunto y la dirección federal del PSOE niega haberlo autorizado, al contrario de lo que afirma la agrupación local.

La división interna se agudizó tras la crisis ocasionada por las detenciones de la operación Pokémon. El exalcalde Rodríguez dimitió forzado por el aparato del partido jurando que se vengaría de sus rivales internos. Desde entonces, ambas familias socialistas se mantienen unidas por un hilo cada vez más frágil. Los afines al exregidor acusan a sus compañeros de corporación de filtrar los papeles con fines partidistas. Incluso estudian pedir la expulsión del partido de la edil de Medio Ambiente, Susana Bayo, que solicitó las cuentas por registro y a la que acusan de ser la filtradora.

El grupo municipal del PSOE en Ourense recibió el pasado año 72.000 euros públicos. En las cuentas que justifican los gastos figura una comida con chupitos, cerveza, tortilla, pollo o pizza en un restaurante a pie de playa en Palmanova (Mallorca). Incluso pagaron con fondos públicos aperitivos y refrescos comprados en el aeropuerto de Palma. También hay recibos de restaurantes en Ciudad Real, Madrid, Toledo o A Coruña, algunos de ellos fechados en puentes festivos. La agrupación socialista explica que estos gastos corresponden a viajes de trabajo para “conocer experiencias de otras ciudades (…) con el fin de mejorar la calidad de vida de los orensanos”.

Entre los recibos de supermercados destacan dos con los que pagaron pizzas precocinadas, ingredientes para una paella, ron, whisky, ginebra, tónicas y refrescos variados, ensaladas, patés y hasta carbón vegetal. Buena parte de estos productos fueron empleados para una fiesta —con mariachis incluidos— celebrada en casa del exalcalde días después de su puesta en libertad bajo fianza, tras ser detenido e imputado por cohecho y prevaricación. Los socialistas explican que se reunieron allí “tras actuaciones [Operación Pokémon] que llegaron a alterar la voluntad democrática, siendo necesarios encuentros para mantener la unidad personal y de criterios”.

El actual regidor, Agustín Fernández, un inspector de Hacienda que previamente ocupó la Concejalía de Economía, avaló las cuentas con su firma.