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Muerte en la ruta de regreso en busca de un trabajo

Luto en Valdemoro por el fallecimiento en accidente de tráfico de cinco miembros de una familia

VÍDEO: ATLAS

La estadística de tráfico, que se mantenía contenida el domingo, en la línea de las últimas semanas, dio un vuelco a las seis y media de la tarde. Una curva pronunciada, la lluvia y un exceso de velocidad acabaron con la vida de cinco personas, tres de ellas menores y las otras dos de menos de 30. Todos miembros de una misma familia.

Volvían de la costa, de buscarse la vida, y se quedaron en el kilómetro 151 de la N-301 (Madrid-Cartagena), a la altura de El Pedernoso (Cuenca). Conducía él, Lorenzo López, de 28 años y de origen dominicano. Ocupaba el asiendo del copiloto su mujer, Eula M. Rosario, de 26 y también dominicana. Detrás iban el hermano de ella, Rafael, de 11 años, y las dos hijas de la pareja, Lorena, de ocho, y Sara, de cuatro, los tres nacidos en Madrid. Los niños llevaban puestos los sistemas de retención infantil obligatorios y los mayores, el cinturón de seguridad.

Número 13 de la calle de Goya de Valdemoro, donde vivía la familia. ampliar foto
Número 13 de la calle de Goya de Valdemoro, donde vivía la familia.

La familia llevaba desde 2004 empadronada en Valdemoro (72.000 habitantes), cuyo Ayuntamiento ha declarado un día de luto oficial. Vivían en la zona de Río Nilo, una barriada popular fuera del casco histórico, de los primeros que se adosaron al pueblo en la crecida de los setenta. La lluvia de este día invernal en primavera añade tristeza a la fachada de ladrillo visto y ventanas de aluminio del número 13 de la calle de Goya. En el buzón, una letra infantil escribió los nombres de todos.

“Eran la familia perfecta"

La persona que más los trató en el bloque y que les cuidaba a los niños, una vecina puerta con puerta del cuarto piso, no puede ni hablar. Lleva toda la mañana, entre la angustia y la conmoción, buscando papeles para ayudar a la madre de Eula, Amerfis Gelabert, que acaba de llegar de Inglaterra, a donde la llevó la crisis en busca de trabajo hace dos años. A cargo de Eula y Lorenzo dejó a su hijo pequeño, que estaba a punto de hacer la comunión este mes de mayo.

“Estamos todos muy tristes e impactados, eran una familia muy maja”, cuenta Guadalupe Aurrente, del primero. Otro vecino, que prefiere no dar su nombre y viste mono de trabajo azul, explica que él trabajaba en la construcción —“así que imagínate cómo estaba”— y ella era peluquera. “Eran la familia perfecta, guapísimos todos. Tenían unos niños preciosos y muy bien educados, se llevaban bien con todo el mundo”, recuerda el hombre. “Se habían ido a la costa, estaban pensando en mirar un trabajo”, añade sobre el motivo del viaje. Según Guadalupe, el padre de él vivía en Almería y habían ido a visitarle. Otra vecina, Paulina Moreno también los recuerda, sin poder creer todavía que ya no estén, como “muy buenos vecinos, muy cariñosos”.

Las primeras hipótesis de la Guardia Civil apuntan a que fue su coche, un BMW, el que circulaba por encima de los 50 kilómetros por hora establecidos para ese tramo. Invadió el carril contrario en una fuerte curva a la izquierda y chocó un camión articulado, que partió el vehículo en dos. “Se salió un poco en la curva por culpa del agua y el tráiler articulado les hizo la guillotina”, se lamenta el vecino. El conductor del camión resultó ileso.

Él estaba sin trabajo. Hace tiempo que se querían ir a hacer la campaña a Almería o Alicante

El Ayuntamiento de Pedernoso, también de luto, habla de “punto negro” y exige "medidas urgentes" a Fomento. María de los Ángeles Baleriola, la alcaldesa, ha dicho a Efe que a las víctimas del accidente de ayer hay que sumar la muerte de un camionero hace cuatro semanas en el mismo lugar.

En el bar Pilar, frente al piso donde vivía la familia, un hombre con chaqueta de cuero mira fijamente un café sin tocarlo. Es el dueño, Jesús Collado, que le hizo “los papeles” a Amerfis hace más de 10 años y que la tuvo mucho tiempo de cocinera. “Él estaba sin trabajo. Hace tiempo que se querían ir. Estaban pensando en hacer la campaña en Almería, de jornaleros, o mirar en la hostelería en la zona de Alicante”, se lamenta Jesús, que añade que han muerto al lado de su pueblo. Los ojos azules se le empañan, la voz se le ahoga, pide disculpas con gestos y se marcha al baño.

Los cinco fallecidos serán traslados a última hora de esta tarde desde el Instituto Anatómico Forense de Cuenca, donde se les ha hecho la autopsia, al tanatorio madrileño de la M-30, donde serán incinerados.

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