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Rajoy, 24 minutos con el Papa

Rajoy y el pontífice intercambian regalos en la primera visita de un presidente europeo

Mariano Rajoy se reunió hoy con el papa Francisco. A solas. Durante 24 minutos. Un portavoz de La Moncloa dijo: “Ha sido un encuentro muy cordial y muy afable”. El Vaticano, mediante una nota de prensa, se explayó un poco más: “Ha habido un intercambio de opiniones sobre la difícil situación económica financiera y mundial a la que se enfrenta España, al igual que otros países europeos”. Tras almorzar con el todavía secretario de Estado del Vaticano, monseñor Tarcisio Bertone, el jefe del Gobierno español regresó a Madrid sin decir esta boca es mía.

Lo que viene a confirmar que Rajoy ya no habla ni cuando le va mal ni cuando le va bien. La visita al papa Francisco era una perita en dulce desde el punto de vista de la comunicación. Podía presumir de ser el primer jefe de Gobierno europeo al que recibía Jorge Mario Bergoglio desde su llegada a la silla de Pedro –antes solo lo había hecho con la argentina Cristina Fernández, la brasileña Dilma Rouseff, el tanzano Mizengo Kayanza y el mozambiqueño Alberto Clementino Vaquina--. Además, el Papa argentino estuvo cariñoso y simpático como en él es habitual y, por mucho que a monseñor Rouco Varela todo le parezca poco, la Iglesia no tiene mucho de qué quejarse: pese a la situación de crisis, el Gobierno del PP no ha reducido la asignación al episcopado para culto y salarios –248 millones de euros para 2013--, se ha cargado la asignatura de Educación para la Ciudadanía y prevé limitar la ley del aborto… Pues ni por esas. Rajoy tampoco hizo declaraciones en Roma, y lo peor es que para no hablar se escudó en una mentira llamémosle piadosa.

Mandó decir a los responsables de comunicación de La Moncloa –obligados a torear sin capote ante el descontento de los periodistas—que después de una audiencia privada con el Papa nunca se hacen declaraciones. Tras enterarse de que José Luis Rodríguez Zapatero sí las hizo, dijeron que casi nunca, pero tampoco esto es verdad. El propio Rajoy se reunió hasta cuatro veces con Benedicto XVI entre 2006 y 2011. Tras cada uno de esos encuentros, el entonces líder de la oposición habló. En la última, por ejemplo, dijo que Joseph Ratzinger le había hablado de “principios, de valores, de la necesidad de una sociedad con buenos fundamentos que distinga lo justo de lo injusto”. Pero, claro, en aquel momento –agosto de 2011—aquellas palabras parecían un dardo contra el Gobierno socialista y Rajoy no desaprovechó la ocasión.

 Así que la información de La Moncloa se limitó prácticamente a comentar las imágenes del encuentro. Tras los minutos de conversación a solas, el papa Francisco saludó al séquito de Rajoy, compuesto por nueve personas, entre las que se encontraba su esposa, Elvira Fernández, ataviada con mantilla española. Rajoy entregó al Papa un facsímil del libro De Aetatibus Mundi Imagines, del 1500, obra de Francisco de Holanda, y una camiseta de la selección española firmada por los jugadores. Jorge Mario Bergoglio regaló al presidente una pluma de los Museos del Vaticano y el preceptivo rosario para los miembros de la delegación –dentro de una funda en la que todavía figura el escudo del Papa anterior--. Hubo que esperar a la nota de prensa de la Santa Sede para tener constatación oficial del contenido de la reunión.

Según el Vaticano, durante las conversaciones con el papa Francisco y con monseñor Tarcisio Bertone se produjo “un intercambio de opiniones sobre la difícil situación económica y financiera mundial a la que se enfrenta España, al igual que otros países europeos, y que ha causado una grave crisis del empleo, afectando a numerosas familias, particularmente a los jóvenes. En este contexto”, continúa la nota, “se ha expresado la cercanía de la Iglesia y se ha señalado la notable labor que realizan Cáritas y otras asociaciones caritativas eclesiales en favor de los más necesitados”. Durante las reuniones también se habló “de la institución del matrimonio y de la familia y de la importancia de la educación religiosa”. Rajoy invitó al papa Francisco a visitar España lo antes posible.

Durante un momento de la reunión, Rajoy le confesó al Papa que su visita al Vaticano era “una de esas alegrías que hacen falta de vez en cuando”.

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