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Las infracciones que usted comete: stop, semáforos, móvil y glorietas

EL PAÍS recorre las vías con un experto para detectar los errores más comunes

Un coche se salta un stop. PAULA CASADO / PATRICIA R. BLANCO

“Yo iba bien por mi carril cuando, de repente...”. Este es el comienzo más común de cualquier parte de accidente de tráfico, según Roberto Ramos, experto en seguridad vial de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE). “El principal problema es que muchos conductores creen que hacen las cosas bien cuando, sin embargo, están cometiendo infracciones”, considera. Y no incumplen las normas porque sean unos delincuentes “y suban a su vehículo con la intención de atropellar a alguien”. La mayoría de las veces es simplemente desconocimiento. Pero ese desconocimiento crea riesgos.

En otras ocasiones, el incumplimiento del reglamento de circulación obedece a una falta de percepción del riesgo. “Los conductores no pueden juzgar las normas por una impresión subjetiva de que pueden circular más rápido de lo permitido o de que una señal de stop está mal puesta”, reivindica Ramos. Muchos de ellos, continúa, “no son conscientes de los peligros” que entraña no respetar señales o límites de velocidad. “Nunca pasa nada hasta que un día sí pasa”, apunta.

Para elaborar este reportaje, hemos acompañado a Roberto Ramos en un recorrido de una hora en coche por Pozuelo de Alarcón (Madrid) y por las carreteras que circunvalan el municipio —M-503, M-40, incluyendo los túneles del Pardo—, para observar los errores e infracciones más frecuentes de los conductores. Bastan 60 minutos para cazar decenas de automovilistas imprudentes y observar coches que circulan mal por las glorietas, que rebasan semáforos en ámbar fijo o sobrepasan una señal de stop sin la obligada parada.

Estos son los errores, imprudencias e infracciones más comunes, todos ellos detectados en un trayecto de una hora:

» Llevar el abrigo puesto. La primera medida de seguridad empieza por vestir adecuadamente. “Si no te quietas el abrigo mientras conduces se crea una pequeña holgura entre el cuerpo y el cinturón de seguridad. Y esas milésimas de segundo de más que tarda en actuar el cinturón, pueden suponer, en caso de accidente, la diferencia entre la vida y la muerte”.

» Saltarse una señal de stop. “Muchos conductores creen que no es necesario parar en un stop cuando no viene ningún coche, porque no sirve de nada, pero eso es un error”, reflexiona Ramos. Según el experto en seguridad vial de CNAE, aunque el conductor esté convencido de que no existe ningún peligro, no respetar las señales de stop “crea un hábito que instala en el cerebro la idea de que frenar es una tontería”. “Hasta que un día, chocas”, añade. En los dos stops situados frente a la sede de la CNAE, en Pozuelo de Alarcón, todos los años “hay dos o tres accidentes” por este motivo. En apenas diez minutos, nuestra cámara cazó a más de diez conductores que no pararon.

» Saltarse un semáforo en ámbar fijo. Un coche que acelera cuando el semáforo cambia de verde a ámbar fijo es una escena diaria en las vías españolas. “Es igual que si el semáforo estuviera en rojo y solo se puede sobrepasar cuando es imposible frenar en condiciones de seguridad”, explica Ramos. También cree, en esta ocasión, que muchos conductores no tienen clara la norma: “Siempre hay alguien que protesta porque le multaron por saltarse un semáforo que estaba en amarillo, porque cree que lo que hizo no era incorrecto”. Con el ámbar intermitente, recuerda, “sí se puede pasar el semáforo, pero extremando las precauciones”. Y apenas ha terminado de pronunciar estas palabras cuando Ramos señala una furgoneta que se aproxima a un semáforo que acaba de cambiar a ámbar fijo. Y el vehículo no frena.

» Circular por el interior de una glorieta. “Son vías de sentido único”, subraya Ramos. Es decir, no se puede circular por el carril que uno desee, sino que hay que transitar por el de la derecha y utilizar los interiores para facilitar las incorporaciones o adelantar. “La infracción más común es salir de una glorieta desde el carril interior y encima creer que es correcto”, continúa Ramos. Y es muy fácil comprobar que los conductores desconocen el código de circulación: “Prueba a ir por el carril derecho y obligar a alguien que va por el interior a frenar, ya verás cómo te pitan”.

» Infrautilizar las vías. “¿Por qué todo el mundo tiende a ir por el carril central o el de la izquierda en carretera aunque el de la derecha esté vacío?”, se pregunta el experto en seguridad vial. La creencia de que el carril derecho es para quienes circulan más despacio está tan extendida que una simple observación en cualquier carretera española a cualquier hora del día lo ratifica. Los carriles interiores se deben usar solo para adelantar. “Así nadie nos podría sorprender adelantándonos por la derecha, se utilizarían mejor las vías y repercutiría en la seguridad y la calma del tráfico”, explica.

» Distancia de seguridad. “Mira todos esos coches que van apelotonados”, indica Ramos. Cuatro vehículos circulan sin apenas separación entre ellos. Y, sin embargo, no hay tráfico. Ramos no puede evitar comentarlo: “Si alguno de ellos tiene un problema y frena se produciría un choque en cadena, no tienen tiempo para reaccionar”. Y recuerda la norma: “Hay que dejar unos dos o tres segundos y, dentro de un túnel, tres o cuatro segundos”.

» Hablar por teléfono móvil. Después de hablar un minuto y medio por él móvil, incluso con el manos libres, el conductor deja de percibir el 40% de las señales, de acuerdo con los estudios que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre la incidencia del teléfono móvil durante la conducción. Según el experto de CNAE, la primera señal para detectar que un conductor está hablando por el móvil es que reduce la velocidad. “Nuestro cerebro lo único que es capaz de hacer a la vez es no salirse de la vía, pero si surge algún imprevisto, no tendremos tiempo de reaccionar porque tenemos la atención dividida”, asegura Ramos.

» Uso de las luces. Aunque la fabricación de vehículos con encendido automático ha reducido el número de coches que circulan sin alumbrado, todavía hay conductores que se olvidan de las luces, especialmente en túneles o situaciones de lluvia o niebla. La finalidad del alumbrado es clara: “Ver y ser visto”.

» Incorporaciones. “Hay que facilitar las incorporaciones de los vehículos a la carretera, pero, a su vez, los que llegan deben ceder el paso a los coches que ya circulaban por las vías, y estos últimos suelen olvidar su parte”, afirma el experto de en seguridad vial.

» Efecto submarino. Cubrir el asiento con una funda de cuentas de madera, con una toalla o una camiseta favorece el efecto submarino, es decir, facilita que el cuerpo se deslice por debajo del cinturón de seguridad. Y, sin embargo, todavía se encuentran coches con este tipo de recubrimientos en sus asientos. “Si además nos situamos demasiado cerca del salpicadero, en caso de accidente te golpeas en las rodillas, te puedes romper el fémur y el impacto te puede provocar una hemorragia interna que te mata en poco más de una hora”, advierte el experto en seguridad vial de CNAE. “Esta lesión es desgraciadamente muy común”, lamenta.