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Mucho más que un secretario

La imputación de Carlos García Revenga, asesor de las infantas, alarma a La Zarzuela

Carlos García Revenga
Carlos García Revenga

Casi todo el mundo guarda con cariño el recuerdo de algún profesor que le influyó de manera especial. La infanta Elena lo convirtió en su secretario. Así fue cómo Carlos García Revenga, licenciado en Magisterio, entró hace casi 20 años en La Zarzuela. Hoy es el primer empleado de la Casa del Rey imputado en un proceso judicial y el último del caso Nóos. El juez José Castro le tomará declaración el 23 de febrero, justo después de Iñaki Urdangarin.

García Revenga, de 58 años, fue profesor de la infanta Elena en el Colegio Santa María del Camino de Madrid. Cuando la hija mayor de los Reyes precisó unas clases de refuerzo en La Zarzuela, se eligió a García Revenga. La relación se extendió después a doña Cristina, y cuando ambas se casaron —en marzo de 1995 y octubre de 1997, respectivamente—, a sus cónyuges, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin, y a sus hijos.

Con el tiempo se convirtió en “mucho más que un secretario”, explican fuentes de la Casa del Rey. “Acompañó mucho a la infanta Elena durante su divorcio. Para Froilán [el hijo mayor de doña Elena] es como un tío. No se separó de él cuando tuvo el accidente [en abril de 2012 se disparó en un pie con una escopeta]. Es muy protector con las infantas y con sus hijos. Con el tiempo también ha trabado una relación de amistad y muchísima confianza con la infanta Cristina y con Iñaki”, añaden. “Las dos le quieren mucho y él las quiere mucho a ellas”.

Un exempleado de La Zarzuela pone el siguiente ejemplo para dar muestra de ese nivel de confianza. “En la Casa del Rey no existe el tuteo. Ningún empleado de la Casa tutea a los miembros de la familia real. Revenga sí tenía ese grado de confianza con las infantas. No hay nadie en La Zarzuela que tenga un trato, una intimidad semejante a la que tiene García Revenga con las hijas del Rey. A Jaime Alfonsín [jefe de la secretaría del Príncipe] jamás se le ocurriría llegar a ese nivel de intimidad con don Felipe. Puede haber la máxima confianza, pero siempre se guarda una distancia. Carlos no la supo guardar”. García Revenga, añade este exempleado de La Zarzuela, que le describe como “un hombre simpático y extrovertido”, “no es una persona de la máxima confianza del Rey, porque apenas se relacionan”. “Solo se relaciona con las infantas”.

Doña Elena le eligió como uno de los testigos de su boda con Jaime de Marichalar, junto a sus hermanos, la infanta Cristina y el Príncipe Felipe, sus primos Juan Gómez Acebo, Alfonso Zurita, y Alexia de Grecia y sus cuatro íntimos amigos. En el enlace de doña Cristina, la hija de García Revenga fue paje en la ceremonia. La infanta es, además, su madrina.

García Revenga acompaña a las infantas en los actos oficiales y en su vida privada: desde ir a los toros, a esquiar, a un desfile de moda o al funeral de un amigo. Se ha convertido en su sombra.

Ese acompañamiento se extendió también a las aventuras empresariales de las infantas. García Revenga figura como tesorero en el acta que designó la junta directiva del Instituto Nóos el 23 de septiembre de 2003, en la que Urdangarin es presidente; Diego Torres vicepresidente; Miguel Tejeiro, secretario general, y la infanta Cristina, vocal. Esta última es la única de esa lista que no ha sido imputada por el juez Castro.

Posteriormente, García Revenga también acompañó a la infanta Elena cuando esta decidió comprar en 2007 Global Cinoscefalos S. L., una empresa dedicada, según el Registro Mercantil, a servicios financieros y contables. Carlos García Revenga era su administrador único y su hermano Javier, el apoderado. Pero la aventura duró muy poco. En febrero de 2008, diez días después de que trascendiera —con la consecuente polémica— que la hija mayor de los Reyes había comprado una empresa de inversiones, la Casa del Rey informó de que había comenzado su proceso de liquidación. Fuentes de La Zarzuela aseguran que fue un alto cargo de la Casa y no el Rey, “que no está a esas cosas”, quien decidió y comunicó a doña Elena que “no era conveniente” que tuviera una sociedad. En el caso del Instituto Nóos sí fue el Rey quien envió a una persona de su máxima confianza, su asesor legal, José Manuel Romero, conde de Fontao, a investigar los negocios de su yerno y ordenarle que los dejara.

El pasado 24 de enero, cinco días antes de ser imputado, García Revenga hizo público un comunicado en el que afirmaba que pese a su condición de tesorero del Instituto Nóos, nunca había tenido “firma autorizada en sus cuentas, ni poder de decisión en la gestión de las mismas ni en su contabilidad”. “Es cierto”, añadía, “que desde mi cargo de asesor de las infantas he podido mezclar, en ocasiones, gestiones propias de mi puesto con otras relacionadas con actividades privadas de los duques de Palma. La razón de este hecho viene motivada porque en los 20 años que he ejercido el cargo se ha producido una relación más estrecha que la estrictamente profesional, no pudiéndome negar, en razón de esta circunstancia, a prestar las ayudas que me solicitaban”. El comunicado acababa anunciado que pediría al juez que lo llamara a declarar para darle explicaciones, pero cuando José Castro lo citó no había recibido tal solicitud.

Tras conocer la imputación de su empleado, la Casa del Rey pidió 24 horas para meditar su respuesta. Finalmente, decidió mantener a García Revenga en su puesto, al menos hasta “conocer y valorar” su declaración ante el juez. La Zarzuela entiende que el asesor de las infantas ha sido imputado para “procurar una mayor garantía” de sus derechos de defensa, pero insiste en que el juez “no especifica cargo alguno” contra él. La providencia del magistrado especificaba que quería interrogar a García Revenga sobre el “cargo y funciones que desempeñaba en el Instituto Nóos o en cualquiera de las entidades mercantiles que conformaban su entorno; conocimiento que pudiera tener sobre las actividades que desplegaban y labores de asesoramiento o consulta que pudiera haber llevado respecto de don Iñaki Urdangarin y su entorno societario y personal”.

En los correos electrónicos que la defensa del exsocio de Urdangarin, Diego Torres, va filtrando poco a poco para presionar al yerno del Rey, García Revenga aparece en multitud de ocasiones. La defensa de Torres asegura que al tesorero “se le consultaba todo”. En uno de esos correos pide figurar como “asesor de la Casa del Rey”. En otro Urdangarin le pide: “Carlos, las transferencias que le ingresan a doña Cristina correspondientes a sus honorarios de Zarzuela deberían ingresarse a partir de enero en esta cuenta”, y en casi todos se aprecia cómo el yerno del Rey se dirige a él continuamente para pedirle consejo sobre contratos y movimientos: “Carlos, te reenvío una petición de Palma sobre una entrevista local. Dime cómo proceder”; “Habla con Carlos García Revenga para que dé la última palabra”; “Tenemos entre manos un tema que quiero comentarte por teléfono. Agur, El duque em...Palma...do ( 7 de julio de 2003)”.

Mucho más que un secretario.

 

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