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el debate independentista en cataluña

El pulso soberanista hace estallar el conflicto entre Mas y Duran

Unió reta a Convergència a revisar sus pactos internos la víspera de la declaración por la consulta Mas evita defender a Duran de las críticas de CDC de Barcelona

El pulso soberanista hace estallar el conflicto entre Mas y Duran Ampliar foto

La división entre Convergència i Unió por el proceso soberanista era latente, pero la crisis interna ha estallado en vísperas de la declaración soberanista que debe aprobar hoy el Parlament. El presidente de la Generalitat y líder de CiU, Artur Mas, pretendía que nada eclipsara la sesión parlamentaria de hoy. Pero la guerra interna se ha desatado en su propia federación a pocas horas del pleno. Unió Democràtica retó ayer a Convergència, socio mayoritario de CiU, a revisar los pactos internos. Lo hizo después de que la federación local de CDC en Barcelona aprobara un documento de reprobación a Duran por sus críticas al proceso soberanista y lo culpara del fracaso electoral de noviembre. Unió esperaba que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que comparecía al mediodía, hiciera su habitual defensa del líder democristiano. Pero esta vez Mas evitó proteger al líder de Unió.

La portavoz de Unió recomienda a CDC “preocuparse por su sede embargada”

El partido democristiano salió en tromba para criticar a Convergència y amenazar con la quiebra de la federación. Con Duran en Chile —según su portavoz, por obligaciones de su cargo de presidente de la Comisión de Exteriores del Congreso—, tomó las riendas el secretario general del partido, Josep Maria Pelegrí. El también consejero de Agricultura del Gobierno de Mas emitió un comunicado en el que amenazaba con tratar las críticas a Duran en los órganos de dirección de CiU y retaba a Convergència a revisar los pactos internos si estaban descontentos con el líder democristiano. “Es una declaración doblemente irresponsable: por lo que supone de negar la identidad propia de los partidos que integran la federación y porque es un ejemplo paradójico de desviar la responsabilidad propia del que no ha tenido un buen resultado electoral. Si no les gusta la federación, que planteen a los órganos competentes de su partido la denuncia del acuerdo de federación”, retó Pelegrí.

El pacto por el que Convergència i Unió se reparten el poder en la federación se firmó en 2001 y es la garantía de la acción conjunta de ambos partidos. Unió siempre enarbola este acuerdo para reclamar lealtad a Convergència. Pelegrí recalcó en su escrito que la declaración de la federación barcelonesa de CDC es “sectaria”, “irrespetuosa”, y “gravísima”. Duran, desde Chile, publicó un tuit en el que tildaba su reprobación de “gravísima irresponsabilidad” e instaba a la dirección de Convergència a desautorizar a su federación barcelonesa. Más dura fue la portavoz del partido, Marta Llorens, que dio a CDC donde más duele: “Más valdría que se preocuparan por el embargo de su sede”. Convergència puso su sede central como aval para la fianza del escándalo del caso Palau.

La indignación de Unió llega por la declaración del comité territorial de Barcelona de CDC aprobada el lunes por la noche, que reza: “Las posiciones políticas de Duran Lleida afectan la cohesión interna y perjudican la imagen de la federación de CiU”. El responsable de CDC en Barcelona, Jordi Martí, recalcó en RAC1 que la posición “es compartida por buena parte de la militancia”.

Convergència cree “desmesurada” la reacción de UDC pero buscará cerrar la crisis

La dirección de CDC manifestó ya la noche del lunes —el secretario general Oriol Pujol estaba presente como invitado en la reunión de la federación barcelonesa aunque no votó— que el documento contra Duran era un “error”. También Mas lo dijo al mediodía, pero su tibia reacción —evitó defender a Duran— enervó a Unió. Fuentes de CDC consideran “desmesurada” la reacción de los democristianos. Incluso tildan de “ofensiva” las alusiones de Llorens a la sede embargada de CDC.

Convergència intentará cerrar hoy la crisis y evitará el cuerpo a cuerpo con Unió, pero la herida está reabierta. Según fuentes cercanas a Mas, el entorno del presidente de la Generalitat ve en Duran un lastre para el proceso soberanista. El democristiano expresa en cuanto puede sus discrepancias con esa vía hacia el Estado propio abierto por el líder de CiU. Intentó frenar hasta última hora el pacto con ERC —la misma mañana que se firmó el acuerdo obligó a hacer correcciones—; contradijo a Mas al resaltar que la consulta debe ser legal; e insiste en cada entrevista que defender el Estado propio no significa defender la independencia. En caso de referéndum, al contrario de Mas, Duran votaría que no a la independencia.

CiU siempre ha zanjado internamente estas polémicas. Pero la reprobación a Duran ha desatado de nuevo la caja de los truenos.

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