Rebelión contra la alcaldesa en Urbanismo por los fallos en los edificios

Empleados públicos denuncian que un edificio que quiere vender Botella no cumple las prescripciones de seguridad que dictan los informes técnicos

Ana Botella, durante la presentación de los presupuestos.
Ana Botella, durante la presentación de los presupuestos.LUIS SEVILLANO

El Ayuntamiento de Madrid no tiene ni un euro. Mejor dicho, debe casi 6.000 millones a los bancos tras los ocho años en la alcaldía del ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. De la necesidad de sacar dinero de debajo de las piedras, explotando al máximo sus activos, nacen casi todos sus problemas. La tragedia del Madrid Arena, el pabellón alquilado a un empresario que está imputado por la fiesta en la que murieron cuatro jóvenes, es un ejemplo, pero no el único.

El Gobierno que dirige Ana Botella (PP) lleva meses tratando de vender el edificio Apot, que pertenece a la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, gestora también del Madrid Arena. En realidad, la operación es más compleja: quiere colocar la actual sede del área de Urbanismo, obtener al menos 65 millones, y trasladar a un millar de empleados públicos al edificio Apot, que vendería luego por unos 30 millones para quedarse de alquiler 10 años.

Estuvo a punto de lograr la segunda parte, pero el comprador, la inmobiliaria Hermanos Revilla, exigió que tuviera licencia. La semana pasada, 482 de esos empleados públicos se rebelaron contra Botella, denunciando que el edificio no solo carece de licencia, sino que tampoco cumple “las prescripciones de seguridad que dictan los informes técnicos”.

“Botella, dimisión”

Precisamente un expediente de Urbanismo, de septiembre de 2011, detalla las medidas correctoras que deberían solventarse para obtener la licencia, entre ellas varias sobre protección contra incendios. “No podrá iniciarse el ejercicio de la actividad hasta que el titular se provea de la licencia de funcionamiento”, explicita.

El edificio Apot lleva años alquilándose a empresas privadas sin contar con esa licencia de funcionamiento. Los técnicos de Urbanismo sí la ven necesaria ahora. El área de Urbanismo insiste además en que no trasladará a los funcionarios hasta que no se adecue urbanísticamente, es decir, esperará a tener licencia y cumplir con todas las condiciones de seguridad reseñadas por los técnicos. Y eso pese a que el edificio seguirá al menos provisionalmente en manos municipales, hasta ser vendido finalmente, si eso es posible.

El líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, muy crítico siempre con la gestión del Ayuntamiento pero más aún en este asunto, exigió ayer la dimisión de Botella.

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