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Rajoy llama a la movilización a quienes en el pasado confiaron en el PP vasco

Los populares intentan que el recorte no pase factura en su electorado en Euskadi

El presidente Mariano Rajoy (a la derecha) saluda al candidato del PP, Antonio Basagoiti, ayer en San Sebastián. Ampliar foto
El presidente Mariano Rajoy (a la derecha) saluda al candidato del PP, Antonio Basagoiti, ayer en San Sebastián.

El PP se juega en la movilización de su electorado y en evitar que caiga en la seria desafección por la política de ajustes que muestran las encuestas buena parte del resultado que pueda lograr el 21-O en Euskadi. Los dirigentes populares son conscientes de que sus rivales nacionalistas “tienen movilizados a todos los suyos por los temas identitarios”, en palabras de uno de sus principales candidatos. Y, aunque aseguran hallarse en estos momentos en mejor situación que a comienzos de septiembre, siguen necesitando llevar a los suyos a las urnas evitando que el desgaste por los recortes les pase factura incluso entre sus filas.

El propio Mariano Rajoy jugó este lunes esta carta en su primer mitin en la campaña electoral vasca y su segundo acto en Euskadi en apenas nueve días. Ante algo más de un centenar de cargos públicos e internos del partido y simpatizantes, Rajoy pidió “muy especialmente” el apoyo a quienes en otras elecciones les dieron su confianza.

Rajoy elude abordar el pulso soberanista en una reunión con empresarios

El PP vasco ha elegido para esta campaña un lema, recordado por Rajoy de forma explícita en su intervención, que no puede ser más significativo de sus intenciones: “Si tú no vas ellos ganan”. “Si tú no vas, tener la absoluta certeza de que ellos si van a ir a votar el día 21”, recalcó el presidente del Gobierno.

Esos “ellos” son los nacionalistas, contra los que Rajoy se empleó a fondo en uno de sus discursos públicos más duros contra las pretensiones soberanistas desde la multitudinaria Diada de hace casi un mes.

Ese desafío independentista se ha convertido desde entonces en el principal argumento para llamar al voto de una campaña popular que cada vez en mayor medida equipara al PNV de Iñigo Urkullu con las intenciones del presidente catalán, Artur Mas. “Solo hay dos opciones”, defendió el candidato popular a lehendakari, Antonio Basagoiti, ante quienes le escuchaban en el restaurado claustro del Museo San Telmo donostiarra. Y son: “La independencia en que piensa el PNV acordada a plazos con Mas” o el proyecto popular de interrelación entre Euskadi y el conjunto de España y de la UE.

El PP —como los socialistas— parte con la desventaja de que su electorado acude mucho más a las urnas cuando se trata de elegir al presidente del Gobierno que al lehendakari. En las autonómicas de 2009, con una perspectiva de cambio en Ajuria Enea, el PP recaudó algo más de 146.000 votos (el 14,1%); en las generales de noviembre pasado, y aun con cierto estancamiento sobre lo que hacía prever el efecto Rajoy, llegó a las 210.000 papeletas (el 17,8%).

Basagoiti ataca a un PNV que “acuerda la independencia a plazos con Mas”

Antes del mitin, Rajoy se reunió en privado, junto a parte de la cúpula de su partido en Euskadi, con una treintena de representantes de lo más granado del empresariado vasco y guipuzcoano. Ante los presidentes de las patronales de Euskadi y de Gipuzkoa o ejecutivos de firmas de primerísima fila como el Grupo Mondragón, Iberdrola o Kutxabank, el presidente del Gobierno intentó insuflar optimismo sobre la situación económica española y la posibilidad de que el crédito vuelva a fluir en breve. Esta es una de las preocupaciones recurrentes del empresariado vasco para hacer frente a la crisis.

Ni Rajoy en su exposición ni los empresarios presentes, de los que tomaron la palabra cerca de media docena, hicieron alusión alguna a las consecuencias que el pulso soberanista puede tener en la presente situación de crisis, según reconocieron a EL PAÍS varios de los presentes. Y eso que el líder popular volvió a insistir, como hizo hace nueve días en Vitoria, en que la inestabilidad que traen de la mano quienes van “en contra del sino de los tiempos” resulta lo más contraproducente en plena recesión.

El debate entre los empresarios y el presidente del Gobierno giró especialmente en torno a las medidas de estímulo de la economía, las propuestas para que avance la unión fiscal en Europa, la reforma laboral o la situación financiera, según dichas fuentes.