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El pulso soberanista de Mas desata la tensión entre los socialistas catalanes

Los equilibrios para desmarcarse de CiU y PP desfiguran el discurso del PSC

Navarro pide un referéndum pero acusa a Mas de llevar Cataluña “al abismo”

Pere Navarro, secretario general del PSC, durante un acto de los socialistas catalanes celebrado ayer en Terrassa (Barcelona). Ampliar foto
Pere Navarro, secretario general del PSC, durante un acto de los socialistas catalanes celebrado ayer en Terrassa (Barcelona).

El debate secesionista que vive Cataluña desde la masiva manifestación de la Diada el 11 de septiembre ha sacudido al socialismo catalán. Si hay alguna fuerza que ha tenido que moverse y evolucionar en los últimos días esa es el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), que se ha visto obligado a rehacer su discurso en menos de dos semanas hasta acabar propugnando que se celebre un referéndum o una consulta en Cataluña, siempre en el marco de la legalidad, para que los ciudadanos decidan su futuro político.

Una propuesta así era impensable en el PSC antes del 11 de septiembre y, pese a que es la posición oficial del partido, la militancia y los cuadros afrontan el presente más divididos que nunca. La tensa reunión del grupo parlamentario del martes, en la que se tenía que decidir qué camino tomar en la votación de la hoja de ruta que iba a acordar el Parlamento autónomo, es la mejor foto de la tensión interna que vive el PSC, con los diputados divididos en dos bandos.

En la reunión de la ejecutiva de ayer volvieron a aflorar esas diferencias entre la postura oficial de la dirección y la de algunos diputados y dirigentes, que seguían defendiendo que el PSC se debería haber sumado al acuerdo que suscribió la mayoría de la Cámara. “Lo que votaron ellos y lo que decimos nosotros en nuestra resolución se parece como dos gotas de agua”, decía una diputada adscrita al sector crítico y más catalanista del PSC.

El presidente catalán y Urkullu (PNV) almorzaron ayer en Barcelona

Otras voces sostienen que el PSC ha ido demasiado lejos, como ya hizo con el pacto fiscal, aunque posiblemente era el único camino que le quedaba para no quedar alineado con el PP. Al final, sin embargo, los socialistas han quedado a medio camino entre el frente soberanista y el PP, la misma foto que se produjo en el debate sobre el pacto fiscal. Y eso hace que se les perciba por buena parte de la sociedad como un partido “demasiado borroso”, en palabras el portavoz parlamentario del PSC, Xavier Sabaté.

Lo que votó el PSC en el Parlamento el martes fue un referéndum o una consulta, siempre legal, aunque ayer Pere Navarro, el líder del partido, solo habló de la primera posibilidad y obvió la segunda en la presentación de su candidatura para ser candidato a la Generalitat. Su candidatura se votará mañana en el consejo nacional del PSC, en el que Navarro se medirá con Montserrat Tura, candidata alternativa sin apoyo de la dirección. Tura se podrá presentar porque se han suspendido las primarias abiertas y se han permitido las candidaturas con solo 44 avales (10%) de los 432 miembros del consejo.

Las posturas más nacionalistas del PSC priman en Girona, Lleida y Tarragona, donde ha calado el sentimiento soberanista con mayor fuerza que en el área de Barcelona, feudo tradicional del PSC, y de donde procede buena parte de la dirección. Como le sucede al propio Navarro, alcalde de Terrassa, la cuarta ciudad de Cataluña, que reclama un Estado federal y otro marco de relación bilateral entre España y Cataluña tras la reforma de la Constitución.

Navarro considera que la opción secesionista de Mas conduce “al abismo” y defiende un referéndum “legal y pactado”, con una pregunta clara sobre el estatus de Cataluña con España.

La Generalitat recibe ya 400 millones y pide otros 560 del fondo de liquidez

Los problemas internos del PSC llenan de optimismo a CiU, que presume de encuestas en las que el PSC se hunde y los nacionalistas ganan apoyos. El objetivo de CiU es mantener la tensión con el Gobierno al máximo hasta las elecciones. La duda es si la delicada situación financiera de la Generalitat puede dar un susto a Mas en plena campaña. Fuentes del Gobierno autonómico admiten que el pago de nóminas y proveedores es una incógnita cada fin de mes. Ayer mismo el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, urgió a transferir 560 millones de euros procedentes del Fondo de Liquidez Autonómico tras recibir ya los primeros 400.

Las advertencias del Gobierno central en el sentido de recurrir al Tribunal Constitucional si Mas convoca una consulta no hacen más que insuflar los ánimos de los nacionalistas, comenzando por el presidente de la Generalitat. “No se podrá impedir, si Cataluña quiere ir por aquí, que el pueblo catalán pueda pronunciarse sobre su futuro”, insistió ayer el presidente, informa Rebeca Carranco. Ya en vísperas de la Conferencia de Presidentes del próximo martes, Mas se reunió ayer con el presidente del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Urkullu, en Barcelona. Ambos líderes no quieren trazar ningún paralelismo entre la situación catalana y la vasca, por lo que rehuyeron una comparecencia pública. El día anterior recibió en su despacho al socialista José Bono, conocido por sus posiciones contrarias al Estatuto.

Otro gesto se visualizará el martes. Mas no comparecerá ante la prensa en el Senado como los demás presidentes. Para marcar distancias, no hablará hasta el miércoles. Y lo hará en Barcelona.