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Los últimos segundos del JK5022: “¿Fallo de motor? ¡Vuélalo!”

La cadena SER difunde el audio con la última conversación de los pilotos antes del accidente del vuelo de Spanair en el que fallecieron 154 personas

Restos del avión de Spanair accidentado en Barajas (Madrid) el 20 de agosto de 2008.
Restos del avión de Spanair accidentado en Barajas (Madrid) el 20 de agosto de 2008. EFE

Cuatro años y casi un mes después, han salido a la luz los últimos segundos de la conversación entre el comandante Antonio García Luna, de 38 años, y su copiloto, Francisco Javier Mulet, de 31. Ambos iban a los mandos del vuelo de Spanair JK5022 que se estrelló en Barajas el 20 de agosto de 2008. Fallecieron 154 personas, entre ellos, el piloto y el copiloto que mantienen la desesperada conversación entre sonidos de alarma.

El audio de la caja negra ha sido difundido por la cadena SER, que también ha colgado en su página web fragmentos de otras conversaciones sobre la incidencia previa al segundo y fatal intento de despegue. El contenido de la última conversación en la cabina ya fue adelantado por EL PAÍS, el 13 de septiembre de 2009.

La caja negra del JK-5022 registra 34 minutos de grabación en la cabina. La mayor parte del diálogo que recoge la CVR (la conocida caja negra) se centra básicamente en asuntos técnicos del avión. Acredita, eso sí, que en la cabina viajaba, junto al comandante y su copiloto, una tercera persona. Su voz también quedó registrada.

La grabación da cuenta también, y así lo revela el segundo informe oficial hecho sobre el accidente, del siguiente comentario, cuando el avión empieza a elevarse al final de la pista: "¿Fallo de motor?", preguntó al comandante el copiloto, que era quien llevaba los mandos. Por entonces, ya sonaba una voz metálica de alarma en la cabina: "Stall, stall". "¡¿Cómo se apaga la voz?!", gritó el comandante, un segundo más tarde. E instantes después, desesperado, remató: "¡Vuélalo¡".

Las grabaciones de las cajas negras tal y como estaban en un principio eran totalmente ininteligibles en los momentos críticos. Por eso, fueron enviadas para su limpieza a los servicios de acústica forense de la Guardia Civil.

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