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Morenés releva a la cúpula militar para reorganizar las Fuerzas Armadas

El Gobierno nombra nuevos jefes de Estado Mayor de Tierra, Armada y Aire

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, detrás de los jefes del Estado Mayor del Aire, José Jiménez; de la Armada, Manuel Rebollo, y del Ejército, Fulgencio Coll.
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, detrás de los jefes del Estado Mayor del Aire, José Jiménez; de la Armada, Manuel Rebollo, y del Ejército, Fulgencio Coll.

Siete meses después de tomar posesión del cargo, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, propondrá hoy al Consejo de Ministros el relevo de los jefes de Estado Mayor de los tres ejércitos, que fueron nombrados en julio de 2008 por el anterior Gobierno. Morenés sustituyó al Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, el 30 de diciembre pasado, y puso en su lugar al almirante Fernando García Sánchez, pero mantuvo en su puesto a los máximos responsables del Ejército de Tierra, la Fuerza Aérea y la Armada. Al optar por este relevo escalonado, en lugar de sustituirlos en bloque, Morenés quiso poner el acento en el carácter técnico de los jefes de los ejércitos —que tienen rango de subsecretarios— y en la continuidad de la política de defensa incluso cuando se produce la alternancia en el Gobierno.

No obstante, el cambio de la cúpula militar —con excepción, claro está, del almirante García Sánchez— marcará el inicio de una nueva etapa. El relevo de los mandos militares coincidirá con la aprobación de la Directiva de Defensa Nacional 1/2012, la primera firmada por Mariano Rajoy, que definirá las grandes líneas de la política de defensa en los próximos cuatro años. Está previsto que la directiva sea analizada por el Consejo de Defensa Nacional, bajo la presidencia del Rey, el próximo martes, y que a la reunión asistan ya los nuevos jefes militares, quienes tomarán posesión del mando, en sus cuarteles generales, ese mismo día. Morenés visitará el lunes en Berlín a su homólogo alemán, Thomas de Maizière, lo que hará inusualmente largo el periodo de interinidad entre los actuales jefes y sus sucesores.

El principal reto de la nueva cúpula militar será acometer la reorganización de las Fuerzas Armadas para adaptarlas a los nuevos riesgos y, sobre todo, a un entorno de fuertes restricciones presupuestarias, que no se espera que cambie a medio plazo. Hasta ahora, los jefes militares han ido encajando los sucesivos recortes —hasta un 25% en los últimos cuatro años— intentando mantener las capacidades críticas de las Fuerzas Armadas con ajustes coyunturales, pero el modelo vigente ya no resulta sostenible, por lo que se impone una profunda reorganización.

Defensa busca generales que conozcan las tripas de sus ejércitos

El almirante García Sánchez ha propuesto, en el estudio Visión 2025, un plan de reducción de 20.000 efectivos —15.000 militares y 5.000 civiles—, aunque Morenés ha matizado que se trata de una propuesta y que todavía no hay decisión definitiva.

El principal encargo de los nuevos jefes de Estado Mayor será aplicar el plan que se apruebe, por eso Morenés ha buscado a mandos que conozcan a fondo las tripas de su propio ejército y sean capaces de abordar una reforma necesariamente delicada.

Entre los nombres que se barajan para dirigir el Ejército de Tierra figura el general Juan Enrique Aparicio Hernández-Lastras, quien hasta hace dos meses dirigía la Fuerza Logística Operativa, responsable del despliegue de las tropas en Afganistán o Líbano, con sede en A Coruña. En su contra juega el hecho de ser el teniente general más moderno (ascendió el pasado 1 de junio), por lo que también se baraja su nombre como número dos del Ejército. Precisamente, son los militares que actualmente ocupan —aunque el primero sea de forma interina— la segunda jefatura de su respectivo ejército quienes más posibilidades tienen de ponerse al frente de los mismos. El vicealmirante José Antonio Ruesta, en la Armada, y el teniente general Francisco Javier García-Arnaiz, en el Ejército del Aire. Al contrario que los actuales miembros de la cúpula militar cuando fueron nombrados, ninguno de estos militares ha cumplido 60 años, al igual que el almirante García Sánchez, que tiene 58.