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ruptura en el ejecutivo navarro

UPN gobernará en minoría Navarra tras romper con el PSN

Yolanda Barcina descarta de momento un adelanto electoral

Los socialistas aseguran que no se han planteado la moción de censura

Un acuerdo parlamentario para derribar a UPN obligaría a contar con Bildu

Once meses y tres semanas ha durado el Gobierno de coalición entre UPN y PSN en Navarra. La decisión de la presidenta, Yolanda Barcina, de destituir a su vicepresidente primero y secretario general de los socialistas, Roberto Jiménez, por “desleal”, después de que éste cuestionara las cuentas de la comunidad, ha terminado por romper una compleja alianza, que se presentó hace un año como “fuerte y estable”, pero que no ha sido capaz de superar su última crisis. La ruptura deja ahora una enrevesada aritmética parlamentaria, con un Gobierno de UPN en minoría, y con una hipotética moción de censura que, para prosperar, obliga a contar con el apoyo de Bildu. La convocatoria de elecciones anticipadas queda, por ahora, descartada.

“La situación en el Gobierno de Navarra era insoportable”; “se estaban creando problemas en una situación económica muy complicada”; “Jiménez se jactaba de parar el Gobierno”... Con estas palabras explicaba Barcina la “difícil” decisión de destituir a Jiménez, agradecía el trabajo de otros dos consejeros socialistas y aseguraba que seguía creyendo en el acuerdo con el PSN.

Tras la reunión de su Ejecutiva, la respuesta de sus ya exsocios era también rotunda: “No hay marcha atrás”, al PSN “le han echado del Gobierno por querer decir la verdad y pasa directamente a la oposición”. Jiménez adelantó que lo primero que van a pedir en el Parlamento será una comisión de investigación para conocer la veracidad de las cuentas. “La decisión de Barcina”, recalcó, “ha sido improvisada”.

La crisis económica, que ha mermado también la capacidad financiera de la Hacienda Foral, ha sido el detonante final de la ruptura, que comenzó con una crisis de Gobierno a principios de junio. La decisión de UPN de aprobar entonces de forma unilateral un nuevo recorte de 132 millones desató la tormenta, apaciguada, al menos en apariencia, solo una semana después. Los dos partidos firmaron un principio de acuerdo que pasaba por analizar con detenimiento la situación económica de la comunidad.

Así, y tras comenzar a estudiar en profundidad los datos económicos, el PSN advirtió públicamente de que el “agujero” en las cuentas del Ejecutivo era superior a los 132 millones y responsabilizada de ello a Barcina. La presidenta contestaba con el silencio, y pasada la medianoche, con la decisión final de la destitución. Tras conocerse el cese, los otros dos consejeros socialistas, Anai Astiz y Elena Torres, presentaban su dimisión y el Gobierno quedaba definitivamente roto.

Barcina, que en la tarde del viernes explicó telefónicamente con Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que sigue apostando por la fórmula de colaboración UPN-PSN y, aunque no de forma explícita, descartó la convocatoria de elecciones: "Este Gobierno va a seguir trabajando, va a asumir sus responsabilidades" y lo hará, añadió, "con acuerdos parlamentarios". Sin embargo, el escenario es muy complicado para ello, ya que la suma entre el PP y UPN (23) no alcanza la mayoría absoluta (la Cámara tiene 50 diputados) y el PSN descarta apoyar a los regionalistas desde la oposición como hizo en anteriores legislaturas con un acuerdo estable. Preguntado sobre la posibilidad de una moción de censura, Jiménez dijo: “A día de hoy no lo hemos valorado”.