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Sin precedentes

Esta temporada se han suspendido tres partidos, uno en Primera y dos en Segunda, todos por motivos ajenos a la política

No hay precedente reciente de que un encuentro de fútbol, y más una final de un torneo como el del viernes, haya sido suspendido por un argumento político. La polémica ya se vivió hace tres años en Valencia. Entonces, los prolegómenos de la final de Copa entre Barcelona y Athletic estuvieron marcados por la pitada al himno español y a la presencia del Rey en Mestalla, una actuación que las plataformas independentistas han pedido que vuelva a repetirse ahora. Una vez que el árbitro pitó el inicio del encuentro y el balón comenzó a rodar, el fútbol fue el único protagonista, y, al final, como es tradición, fue el rey Juan Carlos quien entregó el la copa de campeón a Carles Puyol, capitán del Barcelona. Lo mismo sucedió en el baloncesto. En la final copera entre Barça y Madrid en 2010, en el pabellón Bizkaia Arena, el himno también fue silbado mientras los reyes estaban acompañados por los presidentes de ambos equipos, Joan Laporta y Florentino Pérez.

Esta temporada se han suspendido tres partidos, uno en Primera y dos en Segunda, por motivos que distan mucho de los que sugiere la presidenta de la Comunidad de Madrid, y ambos cuando el balón ya estaba en juego. En noviembre, el colegiado Clos Gómez decidió parar el partido que enfrentaba al Granada y al Mallorca en Los Cármenes cuando en el minuto 61 un paraguas impactó sobre la cara de uno de los asistentes. El Granada fue multado con 6.000 euros y lo que restaba del partido se disputó, a puerta cerrada, un mes después.

Otro objeto lanzado sobre un asistente fue el detonante para que Pino Zamorano suspendiera, en la 33ª jornada, el partido de Segunda Cartagena-Celta. Curiosamente, el conjunto vigués se vio implicado en la suspensión del otro partido de la División de Plata. Corría el minuto 81 del encuentro que disputaba ante el Guadalajara cuando el colegiado decidió parar el partido por la falta de luz en el estadio Pedro Escartín, que se reanudó al día siguiente por la mañana.

En 2004, durante un amistoso entre España e Inglaterra en el Bernabéu, se profirieron insultos racistas contra los jugadores ingleses negros

Ni siquiera tras los atentados del 11 de marzo de 2004 la pelota dejó de rodar. Aquel día se disputaban los partidos de ida de los octavos de final de la Copa de la UEFA. Barcelona, Valencia, Villarreal y Mallorca sí pidieron la suspensión de los encuentros, pero el máximo organismo denegó la petición.

En noviembre de ese mismo año, en el estadio Santiago Bernabéu se profirieron insultos racistas contra los futbolistas negros de la selección inglesa, durante el encuentro amistoso que disputaron ambas selecciones, lo que provocó duras críticas por parte de la Federación Inglesa, que incluso se negaba a jugar en Madrid cuatro años después.

Una situación similar se volvió a repetir seis años más tarde, en 2010, también en el Santiago Bernabéu, en el partido que enfrentó a España y a Turquía en la fase de clasificación para el Mundial de Sudáfrica. Parte del público español pitó el himno turco, lo que provocó la ira y las quejas de la expedición turca, encabezada por el seleccionador Fatih Terim, lo que obligó a la Federación Española a volver a pedir disculpas, como ocurriese tras el incidente con los ingleses.