Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gobierno muestra su “disgusto” por el viaje de los condes de Wessex a Gibraltar

El Ministerio de Exteriores ha trasladado su "malestar" al embajador del Reino Unido, según una nota oficial

Los condes de Wessex, el príncipe Eduardo y su esposa, Sophie Rhys-Jones.
Los condes de Wessex, el príncipe Eduardo y su esposa, Sophie Rhys-Jones.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha transmitido al Reino Unido “el disgusto y malestar del Gobierno por la prevista visita” que el príncipe Eduardo, hijo menor de la reina Isabel II, hará a Gibraltar el próximo mes de junio. La queja la trasladó el pasado martes el director general de Política Exterior y Asuntos Multilaterales, Santiago Cabanas, al embajador británico en Madrid, Giles Paxman, “en el curso de la conversación [que ambos mantuvieron] y entre otros temas”, según un comunicado difundido ayer por la Oficina de Información Diplomática (OID).

La reunión se celebró al día siguiente de que el Gobierno gibraltareño anunciara que los condes de Wessex visitarán el Peñón del 11 al 13 de junio, dentro de los actos conmemorativos del 60 aniversario de la coronación de la reina de Inglaterra, aunque no se hizo pública hasta ayer. “Hemos estado esperando durante 48 horas la respuesta y, como no se ha producido, hemos emitido un comunicado”, explicó en el Senado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien justificó por razones de cortesía la demora en informar de la queja.

Pese a ello, la reina Sofía tiene previsto viajar el 18 de mayo a Londres para participar en el almuerzo que Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, ofrecerán en el Castillo de Windsor para celebrar sus bodas de diamante en el trono. La Reina no estará, sin embargo, en la cena que ese mismo día darán el príncipe Carlos y su cónyuge, la duquesa de Cornualles. Inicialmente estaba previsto que el Rey también acudiera a Londres, pero se canceló su asistencia tras el accidente que sufrió durante un reciente viaje privado a Botsuana, que le ha obligado a pasar dos veces por el quirófano para operarse de la cadera.

Margallo aseguró que el viaje de la Reina es “absolutamente privado. No es un viaje de Estado ni un viaje oficial”, insistió, ya que lo realiza “como miembro de la familia [los Reyes de España son primos lejanos de Isabel y su marido]. Entiendo que el Gobierno tiene pocas cosas que decir”, concluyó.

No es la primera vez que el Gobierno protesta por la visita de un miembro de la Familia Real británica al Peñón. En 2009, después de que la princesa Ana inaugurase una clínica en Gibraltar, el entonces ministro Miguel Ángel Moratinos trasladó a su homólogo británico el “rechazo, consternación e indignación” del Gobierno español.

El roce más sonado se produjo en 1981, cuando los Reyes declinaron la invitación para asistir a la boda del príncipe Carlos con Lady Di porque el viaje de novios incluía una escala en Gibraltar.

Un portavoz del Foreign Office explicó a Efe que el viaje del príncipe Eduardo al Peñón forma parte del programa de visitas que miembros de la Familia Real británica realizarán este año a los “países de la Commonwealth, dependencias de la Corona y territorios británicos en el extranjero” con motivo del Jubileo de Diamantes de la Reina.