Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

‘Casting’ por Eurovegas

Madrid y Barcelona pugnan en Las Vegas por albergar el complejo de ocio

La delegación catalana admite "falta de sintonía" con el proyecto de Adelson

El magnate estadounidense Sheldon Adelson en diciembre de 2009. Ampliar foto
El magnate estadounidense Sheldon Adelson en diciembre de 2009.

Síntoma de la crisis de crédito y credibilidad que azota a España, Cataluña y Madrid se han ido de casting a Las Vegas para presentar al magnate Sheldon Adelson su proyecto para albergar el complejo de ocio y juego Eurovegas. Las promesas del empresario estadounidense de invertir hasta 18.800 millones de euros de aquí a 2022, lo que permitiría crear según sus cálculos 164.000 empleos directos y 97.000 indirectos a cambio de profundas reformas legales, han desembocado en un pulso entre los Ejecutivos de Artur Mas (CiU) y Esperanza Aguirre (PP). Tras años de negociaciones, que se remontan a la etapa del socialista Miguel Sebastián como ministro de Industria (2008-2011), el veredicto final estará marcado por lo que suceda este fin de semana en la Ciudad del Pecado que la mafia diseñó en medio del desierto del Mojave en los años cuarenta. Las primeras reuniones de la delegación catalana con el magnate han puesto de relieve una distancia quizás insalvable: Adelson quiere edificar rascacielos justo al lado del aeropuerto de El Prat, incompatibles con la normativa de seguridad aérea.

El consejero de Territorio y Sostenibilidad catalán, Lluís Recoder, ha marcado distancias con el proyecto de Adelson tras su entrevista. "De momento  no hemos encontrado el encaje territorial del proyecto en la zona del Aeropuerto de Barcelona", ha reconocido el consejero. El principal escollo, ha precisado, es "la falta de sintonía sobre el modelo constructivo", especialmente porque la proximidad de los terrenos ofrecidos al Aeropuerto del Prat limita obligatoriamente la altura máxima de los edificios que se puedan edificar.

A Adelson le gustaría reproducir para el complejo de ocio del sur de Europa el modelo urbanístico que hay en Las Vegas, lo que comportaría construir grandes hoteles en ambos lados de una larga avenida rectilínea, con edificios muy altos, preferentemente rascacielos, y esto "es incompatible" con las posibilidades que ofrece la zona del Prat de Llobregat (Barcelona).

 

Desde ayer, la delegación catalana y la madrileña agasajan a Adelson, cuyo casino insignia en Nevada es el Venezia Tower, para decantar su decisión, prevista para antes del verano. Las cifras prometidas por el presidente y director de operaciones de Las Vegas Sands Corporation son colosales: un complejo con 12 resorts (36.000 habitaciones), seis casinos (1.065 mesas y 18.000 recreativas), nueve teatros, tres campos de golf, un escenario con 15.000 butacas... La construcción sería progresiva: cuatro resorts cada dos años. Un tercio de los ingresos del complejo provendrían del juego; el negocio principal vendría de levantar en Madrid o Barcelona el mayor centro de convenciones del sur de Europa.

La Generalitat ha sido la primera en presentar sus respetos al magnate, con una delegación modesta, formada por el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recoder, y dos de sus colaboradores. La intención de Cataluña es remontar la ligera desventaja con la que parte respecto a Madrid jugando la carta marítima. El puerto de Barcelona es el primero del Mediterráneo y el cuarto del mundo en cruceros, con más de dos millones de turistas anuales. Esta clientela interesa especialmente a Adelson.

El consejero Recoder trató a su llegada a EE UU de prevenir las críticas recibidas por el macrocasino. “No vendemos nuestro país. El modelo de Las Vegas no es aplicable a Cataluña”, aseguró a TV3. Recoder apuesta por el terreno ofrecido por la Generalitat para albergar el complejo. Situado en Viladecans, a pocos kilómetros de Barcelona, el puerto, la estación de AVE y al lado del aeropuerto de El Prat, está cerca de todos los centros de llegada de turistas. Según fuentes del Gobierno catalán, ambos argumentos se complementarán con la presentación de la marca Barcelona, los edificios de Antoni Gaudí y el F. C. Barcelona como referentes. La proximidad del terreno de Viladecans con el aeropuerto, pese a que es buena para la atracción de turistas, no permite realizar el proyecto tal y como pretende Adelson, cuya intención es construir varios rascacielos. El magnate ya dejó claro qué entiende por rascacielos: cuando visitó Barcelona para hablar del proyecto, las autoridades catalanas le mostraron la Torre Agbar, la tercera más alta de la ciudad, con 145 metros de altura. Adelson respondió que no era un rascacielos.

A la exposición de la delegación catalana seguirá la madrileña, formada por el consejero de Economía y Hacienda, Percival Manglano; el secretario general del Gobierno, José Luis Martínez; y el presidente de PromoMadrid, Jesús Sainz. Madrid parte con cierta ventaja sobre Barcelona como destino del complejo, que según el círculo de Adelson tiene “un 90% de posibilidades” de aterrizar en España. La expedición, que partió el viernes por la tarde en un vuelo comercial rumbo a Las Vegas, tendrá el tiempo justo para aclimatarse y superar el jet lag antes de vender las fortalezas de su proyecto. Totalmente bilingüe, Manglano llevará la voz cantante durante la exposición, con una duración prevista de unas dos horas, resaltando la “economía abierta y liberal” por la que apuesta Aguirre, en teoría muy del gusto de Adelson, conocido por ser un ferviente republicano. También destacará que es la región con el déficit más bajo, la red de comunicaciones ya creadas —tanto autopistas, líneas de AVE y Metro o el aeropuerto de Barajas, el cuarto más grande de Europa— y la pujanza de la Comunidad como nuevo destino de compras del turismo más selecto. “También se hará hincapié en el gasto medio por turista, el más alto de España con un desembolso en 2011 de 158 euros por jornada, un 5,4% más que en 2010, según datos del Instituto de Estudios Turísticos y por encima de la media nacional, que es de 102 euros”, inciden en el Gobierno regional. La guinda del proyecto que venderá Manglano será la posibilidad de levantar el macrocomplejo bien en la zona de Valdecarros, perteneciente a Madrid capital, o de Alcorcón (la opción más atractiva sobre el papel para Adelson).

Las exigencias del inversor a la ciudad que resulte elegida, al Gobierno regional de turno y al Ejecutivo de Mariano Rajoy despiertan grandísimas reticencias a la operación: cambiar el Estatuto de los Trabajadores para relajar la “rigidez de los convenios colectivos”; modificar la Ley de Extranjería para acelerar la concesión de permisos de trabajo; dos años de exención total o casi total del pago de las cuotas a la Seguridad Social y de todos los impuestos estatales; que la Autonomía y el Ayuntamiento correspondiente le cedan todo el suelo público que poseen en la zona, reubicando las viviendas protegidas en otros emplazamientos y expropiando el suelo que esté en manos privadas; que se permita a menores y ludópatas reconocidos entrar en los casinos, en cuyo interior se podría además fumar... “No vale todo, se negociarán algunos cambios, pero otros no”, afirman en la Comunidad de Madrid frente al alarmismo generado por la barra libre que exige Adelson.