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elecciones asturianas

El voto exterior puede reforzar las posibilidades de Gobierno de la izquierda

Los socialistas confían en arrebatar otro escaño a Foro

Cascos logró un diputado por 45 votos; el PSOE necesita 177 para recuperarlo

Javier Fernández, líder de los socialistas asturianos. Ampliar foto
Javier Fernández, líder de los socialistas asturianos. EFE

La victoria socialista en Asturias podría incrementarse en un escaño más el miércoles si, como ha ocurrido en anteriores citas electorales, el voto de los residentes en el extranjero se inclina a favor del PSOE. Los socialistas están a sólo 172 votos de arrebatar un diputado a Foro en la circunscripción occidental. Si esto se produjera, los bloques de la derecha y de la izquierda empatarían a escaños (22 cada uno, uno menos que los que se precisan para tener mayoría absoluta en una cámara de 45 representantes), por lo que el único diputado de UPyD tendría en tal caso la capacidad de decidir el próximo Gobierno del Principado.

El PSOE, que venció en las elecciones del domingo, en las que obtuvo 16 escaños, no tiene mayoría suficiente en este momento para garantizar un gobierno de izquierdas porque, aun sumando a IU (5) y a UPyD (1), tendría el respaldo de un diputado menos que los 23 (mayoría absoluta) que han vuelto a sumar por segunda vez las dos fuerzas enemistadas de la derecha (Foro obtuvo 13 y PP, 10) y aún más si, a diferencia de lo ocurrido en los últimos diez meses, éstas pactasen.

Pero el voto extranjero, que se escruta el miércoles, aún puede dar un vuelco al resultado asturiano. PSOE, la fuerza ganadora el domingo, y el partido casquista FAC, el mayoritario de la derecha, se disputan un escaño en la circunscripción occidental que el domingo le fue atribuido a Foro por sólo 59 votos de diferencia y que los socialistas tienen elevadas esperanzas de arrebatarle. Para esto, y de acuerdo con la llamado ley D’Hont que regula la asignación de escaños, el PSOE necesita superar a Cascos en 172 votos (el triple de 59) en el escrutinio del voto extranjero por esta zona y obtener además 1,5 votos por cada uno adicional que reciba FAC. Los socialistas lo ven factible.

En los anteriores comicios autonómicos de mayo los socialistas aventajaron a Cascos en 458 votos por esta circunscripción. Entonces el PSOE estaba en caída y Foro, en ascenso. Ahora la tendencia se ha invertido. Y además los socialistas han ganado siempre en Asturias en el llamado voto CERA (Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero).

Fuente: Gobierno del Principado de Asturias y elaboración propia. ampliar foto
Fuente: Gobierno del Principado de Asturias y elaboración propia.

En la zona occidental, que es en la que vota Francisco Álvarez-Cascos, fue donde Foro obtuvo su peor resultado el domingo. Quedó como tercera fuerza política, por detrás del PSOE y del PP. En las otras dos (la central y la oriental) Foro fue la segunda fuerza más votada, sólo superada por los socialistas.

Pese a esto, los seis escaños que decide la comarca occidental asturiana se repartieron a partes iguales entre estas tres fuerzas políticas: todas lograron dos representantes. Pero Foro obtuvo su segundo escaño por el occidente quitándoselo a los socialistas por apenas un puñado de votos.

El PSOE cosechó en la comarca 19.816 votos (el 35,64%) y Foro, 13.325 (el 23,97%). El sexto escaño en pugna podría ser el tercero de los socialistas o, como resultó, el segundo de Foro. Se lo quedó FAC porque al dividir los votos socialistas por tres (tercer escaño) resultaba un cociente de 6.602 votos mientras que al dividir los votos de Foro por dos (su segundo escaño) deparó un resultado de 6.662 votos. Es decir, ambas divisiones situaron a Cascos 59 votos por delante del PSOE. De ahí que este parlamentario fuese asignado a los regionalistas.

Ahora, para que los socialistas le arrebaten este puesto a Foro, el PSOE debe obtener el triple de votos para ese escaño que el partido casquista, dado que para los socialistas sería su tercer escaño. De acuerdo con esta regla de asignación, los socialistas precisan obtener 177 votos de ventaja sobre Foro en el escrutinio de voto de la emigración y además sumar tres votos por cada no que Cascos obtenga en este censo exterior.

Los socialistas mantienen elevadas esperanzas de hacerse con ese puesto en el parlamento, lo que permitiría reequilibrar la correlación de fuerzas en la cámara a favor de a izquierda y en detrimento del bloque de la derecha y dar un vuelco a la situación asturiana.

El PSOE siempre ganó entre los votantes asturianos del exterior. Y en las pasadas elecciones autonómicas de mayo, sobre más de 800 votos de residentes en el exterior que votaron en la circunscripción occidental, el PSOE logró 500 apoyos y FAC, sólo 42.

Asturias tiene censados en el exterior a 89.793 asturianos con derecho a voto, lo que equivale al 9,07% del censo total. De ellos solicitaron ejercer el sufragio esta vez algo más de 4.000 en el conjunto de las tres circunscripciones. El recuento se hará el miércoles.

Posibles alianzas

A la espera de lo que ocurra con ese escaño, las fuerzas políticas mantienen las espadas en alto. La izquierda (PSOE e IU) no tendrá problemas para entenderse. Han gobernado juntos en las dos últimas legislaturas y la presión política, social y económica para que se busquen acuerdos que desbloqueen la parálisis institucional asturiana de los últimos diez meses va a ser muy elevada sobre aquel de los bloques (sea el de la derecha o el de la izquierda) que tenga más posibilidades de forjar mayorías suficientes.

Además, esta vez el PSOE no sólo ha ganado en votos, como ya ocurrió en mayo, sino que ahora también ha vencido con claridad en escaños. Por consiguiente, el líder y candidato socialista, Javier Fernández, ya anunció el domingo por la noche que esta vez, y a diferencia de lo ocurrido el año pasado, sí se postulará ante la cámara para ser investido presidente.

De momento, y a expensas del escrutinio del miércoles, su elección es improbable porque la derecha (FAC y PP) han vuelto a sumar mayoría absoluta en la cámara: 23 escaños.

Si se perpetuara esta situación porque FAC consolidara el escaño en disputa en el occidente, el PP tiene ante sí una situación dramática. Si apoya a Cascos para que pueda ser reelegido como presidente, estará sirviéndole en bandeja que su exsecretario general siga arrinconando políticamente al PP en Asturias desde el ejercicio del poder y arañándole territorio. Si se abstiene o vota a su propia candidata, daría el Gobierno a la izquierda, con lo que podría generar la definitiva desafección del electorado conservador, lo que acabaría también por arrinconarle en los próximos comicios. Otra alternativa es que PP y Foro gobiernen juntos. Pero en tal caso sería de nuevo Cascos quien capitalizaría la referencia de la derecha en Asturias.

Tanto si forman gobierno juntos como si se limitan a un acuerdo de investidura o, en su caso, de legislatura, nada garantiza la estabilidad política asturiana. PP y FAC son formaciones que acaban de protagonizar hace quince meses una fractura abrupta, con enfrentamientos políticos y personales, y que vienen sosteniendo desde entonces una dura lid por el control del espacio político conservador, en una tenaz lucha de supervivencia.

A la vista del enconado enfrentamiento existente entre casquistas y anticasquistas, y dada la pervivencia de otras fracturas sin soldar en el seno de la derecha, y que vienen de la anterior ruptura del PP en 1998 (también desencadenada por Cascos, entonces secretario general del partido), nadie puede garantizar hoy una convivencia pacífica –ni aun compartiendo el poder- entre las dos facciones conservadoras.

Y más cuando no parece viable la pervivencia en Asturias de dos fuerzas de la derecha. Los resultados de mayo y de nuevo los del domingo así lo apuntan. En mayo Foro fue la segunda fuerza en votos y la primera en escaños merced al desplome del PP y a haber arañado votos transversales a la izquierda y al centro. Este domingo Foro perdió 4,83 puntos y el PP sólo avanzó 1,58. Y de los tres escaños que cedió Cascos, ninguno retornó al PP: uno se fue al PSOE; otro, a IU, y el tercero, a UPyD.

Cascos expresó ayer su disposición al diálogo y sugirió que la primera opción de entendimiento debería ser con el PP porque es el partido con el que FAC tiene “mayor coincidencia programática”. “Estamos condenados a entendernos. La diferencia es que ahora no valen las abstenciones de Foro o del PP porque esto daría el Gobierno al PSOE. Ahora se necesita un compromiso activo. No bastan las actitudes pasivas del año pasado”, dijo Cascos.

Pero el PP no se define. Tanto la candidata asturiana, Mercedes Fernández, como la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se limitaron a asegurar que buscarán “el interés general”y que harán “de la política un acto de servicio a la sociedad” (sostuvo la primera) y que ejercerán el sentido de la “responsabilidad” para garantizar la “gobernabilidad y estabilidad de Asturias” (afirmó la segunda). Pero nada más. Fernández avanzó su “actitud positiva de diálogo, propiciando siempre acuerdos y consensos”, pero matizó que “tiene que haber voluntad de los partidos que tienen esa mayoría. Los acuerdos y los consensos han de ser en dos sentidos”. Y De Cospedal no habló de limitar la negociación con FAC, la más votada de las fuerzas de la derecha. A la inversa, mencionó su “disposición a garantizar la gobernabilidad de Asturias y el diálogo y el consenso con las diversas fuerzas políticas que existen en el Principado”. Y subrayó su emplazamiento a las fuerzas “diversas”.

Si finalmente el escaño en disputa en el occidente se sumara a los del PSOE en detrimento de Foro, y de este modo los dos bloques (izquierda y derecha) empataran con 22 escaños cada uno en una cámara de 45, UPyD, que ha entrado por vez primera en el parlamento con un diputado, será quien decida quién presidirá Asturias. UPyD dijo que hablará con todos sin exclusiones. Pero en ese caso, lo más probable es que se incline por la izquierda. Y por dos razones. Una es que UPyD siempre da su voto a la fuerza más votada. Y la más votada es el PSOE. Y la otra es que probablemente tendrá que sopesar mucho comprometer su voto a favor de emparejamiento de conveniencia pero tan desavenido y crispado como el de PP y FAC, que podría abocar a otra crisis institucional si la cohabitación se demostrara imposible.