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"Para mi cumpleaños solo pedí una cosa: un billete de avión para irme"

"Para los jóvenes, España se ha convertido en el país de 'Nunca Jamás'. Jamás tendremos una casa, un trabajo estable o un salario digno"

Mi nombre es Pedro Bendicho y seré de donde encuentre trabajo. En mi casa siempre escuché que durante la guerra mi bisabuelo se salvó porque fue exiliado político. Ahora veo mi futuro solo de una manera: ser exiliado económico.

Mi vida laboral ha pasado por todo. Trabajos sin cobrar ("porque te enseñamos", me decían), nóminas por la mitad del sueldo a ganar (es lo que hay, si quieres, bien, y si no, nada), trabajos en negro y trabajos temporales.

Estudié arte dramático, tengo un FP superior en producción audiovisual, cursos de creatividad para televisión y asistencia a la producción, entre otros. Y con 30 años, tengo diez cotizados a la Seguridad Social en el régimen general, agrario (porque he trabajado hasta de jardinero), ISFAS y artistas

No recibo ayuda por no tener cargas familiares, no puedo ni siquiera compartir piso y, para colmo, sigo pagando un coche que ya no tengo porque tuve que venderlo.

Me matriculé en la universidad para seguir estudiando y también tuve que anular la matricula por falta de recursos para pagarla. Me dieron una beca de la cual recibí la mitad del dinero que me correspondía.

Últimamente solo recibo llamadas del banco para recordarme que tengo pendiente con ellos dos recibos que suman 400 euros. Lo sorprendente es que, el mismo banco que me llama, tiene una deuda con mi comunidad de vecinos de 6.200 euros por impago de las cuotas de un piso de su propiedad.

Me marché sólo con un billete de ida, no tenía planteado regresar. Aterricé en Londres y tuve suerte, en diez días encontré trabajo con un inglés más bien básico. Cuatro horas diarias limpiando en turno partido. Salía de casa a las 5.00 de la mañana y regresaba a las 21.00 horas.

Mientras les decía a mi familia que estaba bien para no preocuparles, la realidad era bien distinta. Comía una vez al día porque cobrando seis libras por hora, ya me contarás lo que se puede hacer allí con eso. Gastaba 80 libras a la semana en una habitación compartida; y 130 mensuales, en transporte. Me marché sin tarjeta sanitaria europea, ya que en este nuestro país, si no tienes trabajo y no cotizas, no te la dan. Entonces, ¿para que la quiero?

Cometí el gran error de regresar a España. Me llamaron para ofrecerme un trabajo de lo mio. Ante eso, la decisión estaba clara. Cuando llegué a la semana siguiente me encontré que la empresa había hecho un ERE. Siempre pienso en el error que cometí al volver, pero ya estaba aquí.

Gracias a un enchufe encontré una entrevista de trabajo en una productora de TV. Full time, idiomas y vehículo propio por 900 euros brutos. No era gran cosa pero es lo que encontré, me sentía afortunado. A la semana siguiente me llamaron para decirme que buscaban alguien con menos experiencia para pagar un salario inferior. Al menos fueron sinceros.

Mis padres se piensan que no busco trabajo porque no me dedico a ir de puerta en puerta dejando el currículo y me paso el día frente al ordenador. Estoy cansado de decirles que ahora el empleo se encuentra así. Mi página en la red social LikedIn echa chispas, tengo sincronizada la web de Infojobs con el móvil para estar constantemente conectado y he mandado mi currículo a infinidad de empresas hasta con mensajes de desesperación. Trabajaré de lo que sea.

Para mi cumpleaños solo pedí una cosa: un billete de avión para irme. Me da igual Reino Unido, Alemania, Irlanda, Países Bajos, Suiza, Malta... He mandado mi currículo hasta a Budapest, a una empresa que se dedica a hacer call TV para España. Y cada vez lo tengo más claro. Para mendigar en mi país, mendigo fuera y al menos aprenderé un idioma.

Hay gente que se piensa que abandonar tu país es fácil, para nada. En Reino Unido yo decía que era de Gibraltar porque están tan hartos de la inmigración que si eres italiano, latino o español vas a estar varios escalones más bajo que el resto de ciudadanos.

Si actualmente me preguntan qué es para mí España, lo tengo claro: un país pirata. Mientras los nacionalistas se afanan en levantar las banderas de sus autonomías yo tengo claro que la bandera de todo el país es la de las tibias y la calavera.

Piratas, eso son los políticos y banqueros en este país. Mientras ellos se llenan los bolsillos aparentando que se preocupan y se reúnen en restaurantes de lujo y van con coches oficiales, la gente de la calle se cruza la ciudad andando por no gastar un billete de metro, viaja en bus porque el AVE es carísimo, y come y vive en casa de sus padres.

No me siento respaldado por mi país, entonces, ¿por qué vivir en él y pagar en él mis impuestos? Si Hacienda somos todos, España también somos todos, no solo unos pocos.

Ahora rezo para poder trabajar vendiendo seguros por teléfono, y así sacarme algo de dinero para poder pagarme un billete de avión a cualquier parte; mientras, llevo dos meses sin poder pagar el teléfono ni el préstamo del coche que ya no tengo.

España ha echado a perder a su juventud, y sin juventud un país esta perdido. Para nosotros, los jóvenes, España se ha convertido en el país de Peter Pan, Nunca jamás. Jamás tendremos una casa, jamás tendremos un trabajo estable, jamás tendremos un salario digno...

Gracias

Pedro Bendicho