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Batasuna desoye las críticas y dice que el perdón es “un tema de confesionarios”

La mayoría de los partidos exigen “mayores pasos” a la izquierda ‘abertzale’

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La izquierda abertzale cree que después de su declaración del documento Viento de solución, del pasado domingo en el Kursaal de San Sebastián, toca mover ficha ahora a los demás, empezando por el Gobierno del PP. De esta manera, se acoge con rapidez a la táctica del ataque como mejor manera para defenderse de las críticas unánimes que coinciden en la "insuficiencia" de su reflexión, principalmente porque "no se atreve" a pedir a ETA su disolución ni a las víctimas, "el perdón".

Batasuna, de hecho, se desentiende de estas acusaciones hasta el punto de situar la petición de perdón fuera de la política porque lo considera "un tema de los confesionarios", propio de la pastoral de los obispos vascos, dijo ayer su portavoz, Maribi Ugarteburu. El movimiento abertzale volvió a evitar ayer el debate sobre el perdón porque cree que responde a un discurso “de vencedores y vencidos”, que se relaciona, según cree Ugarteburu, con “el imaginario cultural del imperio español”. Para los soberanistas, hay que dar una salida al tema de las víctimas, aunque “no desde el perdón del confesionario”.

Pero donde el inmovilismo de los soberanistas parece definitivo es en su temor reverencial a pedir a ETA su disolución. Todos los partidos se lo exigieron ayer, al considerar que debe dar "pasos más grandes", como les recordó Mikel Torres, de la ejecutiva del PSE-EE. Sin embargo, el silencio fue la respuesta de los aludidos ante un tema crucial que, en opinión del mundo nacionalista, refleja "las dificultades que ese mundo tiene", en palabras de Iñigo Urkullu, presidente del PNV.

En realidad, Batasuna elude cualquier responsabilidad sobre esta exigencia generalizada de la clase política para que pida a ETA su disolución, porque entiende que "no se siente concernida" y que los ataques recibidos forman parte de "un discurso hecho de antemano", al que denominan "de la insuficiencia". Para Ugarteburu, es el resto de partidos quienes "no son conscientes de que estamos en una nueva fase política" y en especial critica al PNV, su principal adversario electoral, por haberse aliado con PP y PSE “para firmar un acuerdo político sin remilgos que parcializa el conflicto hablando solo de la disolución de ETA”, dice la portavoz abertzale.

Así las cosas, después de la expectación creada ante este documento, en línea con la táctica ya habitual del entorno abertzale, las posiciones políticas dentro y fuera del País Vasco siguen inalterables, sobre todo desde el Gobierno. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón admitió a Efe que "no ve ningún avance" y que no habrá "ningún tipo de satisfacción intermedia" por nada que no suponga la desaparición de ETA. Para nacionalistas y socialistas, en cambio, se trata de "pequeños pasos", pero en la línea positiva, aunque el PSE les reclama que "no pueden perder la perspectiva de lo que ha pasado en los últimos 35 años".

En el PP, en cambio, prefieren dirigir la mirada hacia las víctimas del terrorismo al valorar el documento de Batasuna, muy conscientes de que no pueden dejar ningún frente abierto por la vigilancia a la que UPyD les somete. En esa línea, María Dolores de Cospedal recordó que el objetivo de su partido es contactar con las asociaciones de víctimas del terrorismo, en reuniones que ya empieza a coordinar el dirigente popular vasco Iñaki Oyarzábal y a las que se incorporará el ministro del Interior, Fernández Díaz.