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El manifiesto de los altos cargos desata la batalla por el control del PSOE

El legado de Zapatero enfrenta a los partidarios de Rubalcaba y de Chacón

El ex vicepresidente primero del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba y la exministra de Defensa Carme Chacón.

Mucho PSOE por hacer” versus “Yo sí estuve allí”, son los dos documentos que marcan el comienzo de las hostilidades, a cara bastante descubierta, entre los dos sectores del PSOE, ahora visibles, en la pugna por el liderazgo de ese partido. No es relevante que integrantes de uno y otro bando se desgañiten en asegurar que no están en la plataforma de ningún candidato porque no resultan creíbles. O con Carme Chacón o con Alfredo Pérez Rubalcaba, se dicen unos a otros. Los prejuicios son absolutos y nadie cree en la inocencia del otro.

Autocrítica y lealtad

» Rafael Simancas. “A mí Zapatero nunca me nombró nada, pero reclamo respeto por su trabajo. Firman [contra él] quienes antes firmaron la propuesta de indulto al banquero o el acuerdo antimisiles con EE UU”.

» Juan Fernando López Aguilar. “Es un error entender que nuestro manifiesto contiene una crítica a Zapatero. No hay ninguno de nosotros que no se haya dejado la piel defendiendo su tarea de Gobierno en las peores circunstancias. Debatir no es síntoma de lío, sino una exigencia democrática”.

» Carme Chacón. “Por favor, ni una descalificación personal, solo debate de ideas respetuoso y democracia. Eso fortalece al PSOE”.

» Beatriz Corredor. “Es sencillo. No son textos contradictorios ni incompatibles. El debate desde la autocrítica no es incompatible con la lealtad, más bien al revés. No estoy en ninguna trinchera ni reniego de nada”.

» Jordi Sevilla. “El problema es qué PSOE hacer y dónde queremos estar mañana, y no dónde estuvimos ayer o si queda mucho o poco por hacer. ¡Refocalicemos!”.

» Soraya Rodríguez. “Los dos textos son válidos y legítimos, y no deben ser motivo de confrontación porque son diferentes. No tienen nada que ver”.

» Diego López Garrido. “Zapatero logró avances valiosísimos. Otros países entraron en rescates durísimos que España ha evitado tomando medidas muy difíciles de adoptar y en una situación económica complejísima”.

» Jorge Alarte. “Todo el mundo tiene la libertad de hablar, el PSOE es un partido libre”.

» Pere Navarro. “El hecho de que haya esta proliferación de manifiestos acerca el proceso precongresual del PSOE al que tuvo el PSC. Hay que debatir mucho, profunda y públicamente”.

La mecha que ha hecho emerger la disputa la ha encendido de forma absolutamente involuntaria el secretario general del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, atrapado entre dos fuegos. El grupo Mucho PSOE por hacer —en el que está Chacón— fue especialmente crudo en su manifiesto en el juicio sobre la acción del Gobierno, lo que incitó a una veintena de ex altos cargos del Ejecutivo de Zapatero a defender su legado, según publicó ayer este periódico. “No sería decoroso que quien estuvo allí de manera evidente, y cabe decir entusiasta, aspirase a sugerir lo contrario”.

Esto dicen los ex altos cargos después de afirmar que, tras la derrota sufrida, el PSOE tiene que hacer un profundo ejercicio de autocrítica pero también de “responsabilidad”. Algunos de los firmantes no ocultan que ciertos párrafos del grupo de Carme Chacón les resultaron insufribles ya que en ese colectivo hay exministros de Zapatero, y miembros de la ejecutiva y del comité federal del PSOE. El lenguaje, además, con el que se hace esa fuerte autocrítica, les recuerda a los ex altos cargos al exhibido por el PP. Por ejemplo, el no llamar crisis a la situación de la economía española y, sobre todo, a la mala gestión de esa crisis. “Una lealtad mal entendida”, les impidió decir a Zapatero que debía rectificar.

Una vez que el alegato pro Zapatero salió a la luz, algunas voces de la plataforma de Chacón señalaron que el expresidente estaba enfadado por ese artículo de defensa de Zapatero. De inmediato, el líder del PSOE pidió a uno de los firmantes, su secretario de Estado de Comunicación y portavoz, Félix Monteira, que rechazara de plano esa interpretación de que le había molestado que una veintena de colaboradores asumieran toda su gestión. Monteira señaló a este periódico que Zapatero “no está dolido, ni ofendido” y, además, reiteró que observará una “estricta neutralidad” en el proceso congresual.

Pero la indignación rebosaba ayer en ambos lados. Para los ex altos cargos que han salido en apoyo a Zapatero, el disgusto del líder del PSOE sí se produjo martes cuando nada más terminar el debate de investidura, y tras salir del Congreso con pesadumbre, se encontró con el manifiesto de Chacón, firmado también por el exministro de Justicia Francisco Caamaño y su antecesor, Juan Fernando López Aguilar. “Cuando los ciudadanos nos abandonaron, nosotros ya les habíamos abandonado a ellos”, escribieron. Pero los firmantes no veían en su escrito motivos de incomodidad para Zapatero porque esas reflexiones ya las había hecho él.

A ese grupo de firmantes se han unido otros dos exministros: Leire Pajín y Miguel Ángel Moratinos. Lo hacen a través de un documento sobre “Igualdad y Solidaridad ante un mundo globalizado” y explican que su intención es participar en el debate de ideas que ha abierto ese grupo. Los firmantes de “Yo sí estuve allí”, impulsados por la exsecretaria de Estado de Cooperación Soraya Rodríguez, aseguran que su artículo no es el comienzo de nada y, por tanto, no es parangonable con el otro texto, que sí sitúan en la punta de lanza de la candidatura de Chacón. Del entorno de Rubalcaba se asegura que cuando se presente, en unos días, lo hará “a cara descubierta”.

La guerra de los manifiestos

Mucho PSOE por hacer. “Lo importante no es quién haya podido equivocarse, sino en qué y por qué” (...) “La gestión de la crisis ha sido también causa de nuestra derrota” (...) “Cuando tardamos en reconocer y llamar a la situación económica con el mismo nombre que la llamaban los ciudadanos, perdimos buena parte de nuestro crédito” (...) “Algunas de nuestras políticas, los equívocos sobre nuestra orientación ideológica y forma de organizarnos han contribuido a la derrota” (...) “La pérdida de credibilidad y coherencia ha sido fruto de la erosión de nuestros mecanismos democráticos y de aislamiento social del partido”.


Yo sí estuve allí. “El tiempo se encargará de dar a Zapatero el lugar que le corresponde en la historia de España” (...) “Tendió la mano a quien había sido su adversario e impuso un modelo de integración tan ejemplar como, por desgracia, excepcional” (...) “Gracias a sus políticas se ha mantenido la cohesión social pese a la dureza de la crisis”. (...) “No sería decoroso que quien estuvo allí de manera evidente, y cabe decir entusiasta, aspirase ahora a sugerir lo contrario”. “Se dice que la derrota es huérfana y la victoria tiene mil padres. Esta derrota es tan amplia como colectiva”.

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