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El informático de Forever declara que encubrió a Camps

Hinojosa, el dueño de la tienda, admite que trató el caso con Trillo

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Imagen de vídeo de Eduardo Hinojosa durante su declaración.

El informático Francisco Ferre, que daba servicio a Forever Young, la tienda de la que salieron supuestamente muchas de las prendas de vestir con las que la trama Gürtel obsequió al expresidente y a Ricardo Costa, declaró ayer ante el jurado que recibió instrucciones de sus jefes para sustituir el número de cliente del expresidente por el de Álvaro Pérez, El Bigotes, en los registros del comercio. Ferre recibió la orden, aseguró, el 19 de marzo de marzo de 2009. Un mes después de que estallara el caso Gürtel y a los pocos días de que el diputado del PP Federico Trillo se reuniera con el dueño del establecimiento, Eduardo Hinojosa.

“Me dijeron que había un error en la atribución de prendas a clientes y si lo podía arreglar. Pasé dos tardes viendo qué podía hacer y el lunes 21 de marzo hice las modificaciones”, declaró Ferre. El testigo aportó los correos eléctronicos en los que Raquel Vázquez, la responsable de la contabilidad de Forever Young y mujer de confianza de Hinojosa, le indicaba qué registros debía alterar y a quién se lo debía atribuir. En el primero de los mensajes que se le mostraron al jurado, remitido desde el correo de Vázquez, figuraban dos números de referencia y un nombre: “14.335, 12.958, Alv Pérez”.

Ferre relató que al buscar dichos números de referencia descubrió que al cliente al que había que descargarle las prendas era Francisco Camps. Y que en la búsqueda le aparecieron un total de cinco ventas atribuidas al expresidente. Ferre informó de ello, pero solo le pidieron que alterara uno más, el 12.109. La fiscal dejó caer en el interrogatorio que los otros dos registros correspondían a tiques de venta que la tienda ya había aportado al juez. Es decir, que era demasiado tarde para hacer cambios.

El informático explicó que la manipulación fue doble. Consistió en cambiar el número de cliente de Camps, 394, por el de El Bigotes, 571. Y borrar, “porque cambiarlo era imposible”, las imágenes de los tiques de venta que habían quedado automáticamente recogidas en la base de datos al salir por la caja de la tienda, y en las que figuraba el nombre de Camps. Ferre indicó que solo eliminó las imágenes registradas de los dos primeros números de registros que le indicaron. “El 12.109 no lo borré; me lo pidieron más tarde y estaba enfadado”. Ferre apoyó sus palabras en pantallazos de la base de datos antes y después de ser manipulada.

La declaración de Hinojosa se convirtió en una guerra de trincheras con las acusaciones. La táctica evasiva del dueño de Forever Young recordó a la que emplearon dos de sus todavía empleados que testificaron días atrás: Raquel Vázquez y Javier García. A Hinojosa tuvieron que preguntarle siete veces, por ejemplo, si la tienda adjudicaba números de clientes. Finalmente, respondió que sí. El dueño de Forever está enfrentado judicialmente en dos procedimientos con el sastre José Tomás, testigo de cargo contra Camps y Costa. Hinojosa reconoció que proporcionó documentos de dichas causas al letrado del expresidente, Javier Boix, y que también le entregó documentos a Trillo, con quien se reunió dos veces.