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Senadores subidos al caballete

El pintor Hernán Cortés lleva al lienzo en el Senado a 34 constituyentes y políticos

Con anterioridad, el artista gaditano pintó para el Congreso a los “padres” de la Constitución

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Políptico con los retratos de políticos y senadores de las Cortes Constituyentes, así como con las de todos sus presidentes.

El Senado acaba de estrenar en el pasillo que lleva a su hemiciclo una galería de retratos con las efigies de políticos y senadores de las Cortes Constituyentes, así como con las de todos sus presidentes, de Antonio Fontán a Javier Rojo, y las de todos los jefes del Ejecutivo, desde Adolfo Suárez hasta José Luis Rodríguez Zapatero. Los retratos, 34 en total e individualizados y por los que el pintor percibió 410.000 euros, han sido pintados con pintura acrílica sobre lienzo. Componen un políptico de grandes dimensiones -unos cuatro metros de altura por tres de anchura-. Le fueron encargados al pintor de caballete Hernán Cortés Moreno (Cádiz, 1953) por la Mesa del Senado. El retratista ha empleado cuatro años en culminar las efigies que forman esta colección pictórica, en la que figuran personalidades de nombradía como los escritores Camilo José Cela o José Luis Sampedro.

La serie fue inaugurada poco después del mediodía del 5 de diciembre en el palacio senatorial de la plaza de la Marina Española, con asistencia de muchos de los retratados, como el presidente del Senado Javier Rojo, que dirigió unas palabras; Landelino Lavilla; Rodolfo Martín Villa; Juan José Laborda o Gloria Begué, una de las mujeres retratadas como Dolores Pelayo y Esperanza Aguirre. "Me siento muy bien tratado por el pintor", reconoce Martín Villa. Tanto él como Landelino Lavilla admiten que los retratos "han contribuido a trabar una intensa amistad" con el autor gaditano.

Los 19 elegidos para ser efigiados, como las senadoras de la Constituyente Gloria Begué o María Dolores Pelayo, le fueron propuestos al autor por la Mesa del Senado. Buena parte de los retratados acudió a posar al estudio del artista, en la calle de Alfonso XII, frente al madrileño parque del Retiro. Otros, como Manuel de Irujo, Leopoldo Calvo Sotelo, José Ortega Spottorno, fundador de EL PAÍS, o Juan María Bandrés, ya habían fallecido.

Cada una de las pinturas posee una tonalidad de fondos ocre o pardo, explica el artista gaditano. “La paleta de colores, pese a su variedad, persigue una cierta consonancia cromática de conjunto”. Las figuras presentan, sin embargo, escorzos distintos y singularidades gestuales.

El autor de la serie para el Senado ya había recibido la encomienda de retratar a los denominados “padres” de la Constitución. Sus siete figuras ornamentan desde el año 2007 una sala noble del palacio del Congreso, en la madrileña carrera de San Jerónimo. En aquella fecha recibió Cortés Moreno la encomienda de ampliar al Senado su obra culminada ahora. “En esta ocasión, la tarea ha sido más laboriosa todavía”, explica. “La principal dificultad estribaba en el conjunto, en la necesidad de armonizar los retratos mediante una relación visual que describiera un relato perceptible entre ellos. Además”, añade el pintor, “me planteé no sólo el reto de representar al hombre público, sino también la de retratar al ser humano que permanece siempre detrás de la imagen que proyecta hacia afuera”.

El artista se muestra especialmente satisfecho con la representación pictórica del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez. “No obstante, he intentado por encima de todo conseguir una obra coral, sin jerarquizar de manera especial a nadie, para que sea el espectador quien dé prioridad, si lo desea, a unas personas, a unos rostros u otros”. El resultado es un conjunto que informa de la desenvoltura del pincel, de la afable aproximación pictórica a cada personaje, de la singularidad psicológica y gestual de cada efigiado así como de esa voluntad del autor por conseguir, en tal pluralidad, una unidad de estilo. Todo ello procura una emoción grata en los espectadores que observan la colección de retratos: muchos de los que figuran representados en los lienzos de Hernán Cortés eran o son personalidades conocidas con anterioridad por el público. Tal conocimiento previo del personaje facilita pues la atracción de la mirada.

Cada cuadro mide 50 centímetros de altura por 33 centímetros de base. El políptico incluye las 34 efigies personales más un cuadro que da noticia del encargo hecho al autor cuatro años atrás para conmemorar el 30º aniversario de la primera convocatoria parlamentaria en 1977. Tanto a Felipe González como a José María Aznar, ya Hernán Cortés Moreno los había trasladado a su caballete para ornamentar sendos enclaves del Palacio de la Moncloa, residencia de los presidentes del Gobierno en la periferia noroeste de Madrid.

El pintor subraya su serenidad por haber culminado esta obra. “Tengo 58 años; si hubiera contado 30 años menos, con toda seguridad me habría volcado en los cinco primeros retratos, para quedar inmediatamente después exhausto y sin resuello para proseguir; sin embargo, con cierta veteranía como la que mi edad me procura, sé que el desafío ha estado en conjuntar esta serie de personalidades relevantes en una suerte de retablo armónico y con sentido. La galería es uno de los géneros más acreditados en la historia de la Pintura", señala. Y concluye: "Si tuviera que emplear una frase para resumir el sentido de esta obra la frase sería: "La Transición fuimos todos", en referencia a quienes comparecen ante sus pinceles.